dio a conocer en la década de los ochenta como la candidata de la escoba o ‘mamá Regina’.
La metafísica es la menor de 18 hermanos. Cuando nació se la llevaron a Medellín y aquí fue donde creció, reconoce que desde muy pequeña ha sido vanidosa, demasiado extrovertida y preguntona.
“Le vi el aura a un sacerdote, entonces pensé que era un santo y me fui muy contenta para la casa y ahí fue cuando empezó mi vida de metafísica, tenía cuatro años y dos meses”, recuerda Regina.
“Yo recuerdo muy bien ese pasaje porque fue muy sublime, llegue a mi casa, me encerré en una pieza oscura, de pronto se iluminó el cuarto, y tuve la primera visión, me dijeron: “un día el mundo te conocerá con el numero 11 y a mí por el 23, era Juan 23”.
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Regina cuenta que Juan 23 era una “voz interior”. Ella era aún muy joven y traviesa y su mamá sentía temor por todo lo que hacía.
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“Cuando iba a la escuela pensaba que mi nombre era ‘Cállese’ porque me decían tanto que me callara que pensé que así me llamaba”, expresa.