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Carlos Ibañez dice que derrota es consecuencia de división en el partido Liberal

En su primera manifestación pública después de haber sido derrotado en las elecciones del 25 de octubre, Carlos Ibañez Muñoz, el candidato del Partido...

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Liberal, dice que varios de los concejales de su colectividad que hicieron campaña no lo respaldaron, que la división de la dirigencia liberal en la región y la mala imagen de la actual administración, entre otras, fueron las razones por las que el liberalismo perdió su hegemonía en la capital de Santander.

 

Ibañez, quien se encuentra fuera del país, advierte que a pesar de las fuertes tensiones por la división dentro de la colectividad, intentó levantar al partido de las cenizas, unirlo y llevarlo al triunfo en Bucaramanga pero no lo logró.

 

Denuncia que varios de los candidatos de su partido no apoyaron su campaña por considerarlo una potencial amenaza frente a los cambios que pudiera tener la relación del alcalde con el Concejo, y que por el contrario varios de ellos hicieron campaña por otros candidatos.

 

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“Debo decir que fueron respetuosos y que no recibí peticiones con nombre propio sobre cargo alguno. Pero, se les notaba preocupación frente a lo que pudiera hacer como gobernante en esta materia puesto que la ciudadanía tenía la percepción de que la administración municipal estaba parcelada y sus propietarios eran los concejales y esa insana practica tenía que eliminarse”, dice Ibañez en su carta a la opinión pública.

 

BLU Radio Bucaramanga – 960AM

 

 

Este es el texto completo de la carta de Carlos Ibañez

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"Me aísle deliberadamente del escenario pos elecciones para no contaminar mi raciocinio con comentarios sobre las causas de un triunfo inaccesible. No quise hacer apreciaciones influenciado por triunfadores y perdedores.

 

Acometo desde la distancia, fuera de mi Patria, este juicio que tiene como juez supremo la conciencia cuyos veredictos son crudos por que son inapelables, imprescriptibles y llenos de veracidad.

 

Asumí la candidatura liberal a la alcaldía de mi ciudad después de una refriega interna donde mi partido dividido en su dirigencia, tenía precandidatos para ungirlos en su postulación. No hubo acuerdo porque la posible unión estaba siendo construida por los dirigentes que aun no curaban sus heridas como consecuencia de la confrontación de las elecciones parlamentarias. Mi nombre muy sigilosamente se fue colando como tercería frente a las desavenencias  y porque resultaba atractivo para las otras fuerzas políticas, y además tenía menos resistencia dentro de los parlamentarios del partido. Sin embargo, el bloque de concejales, quienes fungen cómo lideres del partido en la ciudad no quedaron satisfechos con el procedimiento de escogencia y manifestaron de distinta manera y por diversos canales su inconformidad, sentimiento que calo en sus huestes ya que pretendían tener un candidato más cercano a ellos y más comprometido con sus estructuras de poder construidas en el último lustro que les diera garantías de permanencia y consolidación de sus hegemonías. Debo decir que fueron respetuosos y que no recibí peticiones con nombre propio sobre cargo alguno. Pero, se les notaba preocupación frente a lo que pudiera hacer como gobernante en esta materia puesto que la ciudadanía tenía la percepción de que la administración municipal estaba parcelada y sus propietarios eran los concejales y esa insana practica tenía que eliminarse.

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En esas condiciones con un partido fracturado en su dirigencia, con un concejo de mayoría liberal sin candidato que saliera de sus huestes, con una base partidista confundida por sus voceros a quien inicialmente le hablaban de otro candidato proveniente de la estructura el poder municipal, con un partido desgastado por el ejercicio del poder con fuertes golpes mediáticos por la valorización, foto multas, comparendos automáticos, amenazas de privatización de los mercados públicos, falta de solución en la disposición de basuras, colapsamiento del transporte masivo metrolinea, así en esas precarias condiciones de opinión asumí el reto de levantar al partido de las cenizas, unirlo y llevarlo al triunfo. Era una titánica labor pero lo hice porque soy un hombre de retos y compromisos y amo profundamente mi partido . Tenía que hacerlo, debia devolverle la credibilidad a mi partido y a sus dirigentes haciendo un buen gobierno, transparente y eficaz, dejando atrás  las épocas aciagas de alcaldes liberales destituidos y privados de la libertad por errores cometidos en el ejercicio del cargo.

 

Así las cosas, con esa carga encima inicie el camino buscando en primer lugar la unidad del partido para luego consolidar el triunfo. Pues creo que no se logró ni lo uno ni lo otro. No logre la Unión ya que las matemáticas electorales no fallan y el número de votos que obtuvo la lista liberal al concejo, que fue mayoritaria obteniendo 10 concejales de 7 que tenía, no tuvo el mismo caudal de votos a la alcaldía, lo que me hubiera permitido un triunfo holgado solo impulsado por mi partido. Esa circunstancia es una señal de que a varios concejales les intereso mas salvar sus credenciales y otros adquirirlas, que propiciar la victoria de su candidato a la alcaldía. Y por ello dejaron a muchos de sus seguidores en libertad para votar para alcalde con tal de que votaran por ellos para el concejo. Así lo observe en la campaña donde había escenarios donde compartían con otros candidatos o mandaban a sus líderes con su propagandas  a cubrir reuniones de mis contradictores electorales.

 

Solo puedo decirle al juez de mi conciencia y al pueblo bumanguez al que amo intensamente, que obre con inmensa responsabilidad, que estructure un programa de gobierno acatando el sentir de los ciudadanos en seguridad, movilidad, salud, transparencia y medio ambiente entre otros, que conforme  un equipo de campaña lleno de mujeres y jóvenes inteligentes provistos de ilusiones y muy competentes dispuestos a propiciar profundos cambios en la manera de gobernar y hacer política, que nuestra actividad proselitista fue respetuosa con los demás candidatos, que no usamos armas bajas e innobles, que respetamos de sobremanera la vida privada de los candidatos, que la propaganda negra que si utilizaron contra nosotros de manera injuriosa y desalmada, estaba proscrita en nuestra estrategia. En fin que si íbamos a gobernar con decencia y respeto pues nuestra campaña debía dar muestras de ello y así se hizo.

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Estoy inmensamente reconocido con los más de 70 mil bumangueses que votaron por nuestro programa de gobierno, que representan una inmensa mayoría que no se puede desconocer . Estuvimos muy cerca del triunfo, pero seguramente nuestras propuestas tendrán eco en el nuevo gobernante a quien deseo éxitos en su gestión y mucho diálogo constructivo con los distintos actores sociales.

 

No se me puede pedir que me retire de la política, mientras mi cerebro funcione con ideas para fortalecer mi patria chica y contribuir a que haya más equidad y tolerancia y mi corazón albergue sentimientos de solidaridad allí estaré diciendo presente. Ibáñez es Ibáñez"

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