Cuando una persona muere, los familiares deben escoger qué hacer con el cuerpo de su ser querido. Por lo general es enterrado o cremado
Cuando se crema un cadáver, es sometido a altas temperaturas hasta reducirlo a cenizas, lo que genera una gran columna de humo que sale por las chimeneas de los hornos
Según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic), el ser humano cuando se crema es capaz de emitir 27 kilos de dióxido de carbono, adicionalmente expulsa partículas de azufre, nitrógeno y mercurio
Todos estos elementos químicos van a parar a la atmósfera, lo que ocasiona un alto grado de contaminación
Según un artículo publicado en la página del Concejo de Bogotá, antes de la pandemia se emitía en promedio 2,83 Kg mensuales de mercurio y 33.83 kilos al año que terminaban en la atmósfera de la ciudad
Es por eso, en algunas partes del mundo se está implementado la aquamación, que es una forma reducir al cuerpo humano en cenizas sin contaminar tanto
Para lograrlo, los restos se introducen a un cilindro de metal, posteriormente se le vierte productos alcalinos y agua que son sometidos a altas temperaturas bajo presión
De esta forma el cuerpo se reduce y se desintegra en una gran procesadora, para triturar los huesos
Según la empresa Resomation, con sede en el Reino Unido, este método reduce la emisión de los gases de efecto invernadero en los funerales en un 35%; además, afirma que el agua consume cinco veces menos energía que el fuego
Para ver más haga clic en el siguiente botón