del mundo.
El tema es relevante porque desde hace siete años había llegado a la sede de la compañía el expresidente de Ecopetrol, Alberto Calderón Zuleta, a ocupar un cargo como vicepresidente y director ejecutivo de Aluminio, Niquel y Desarrollo Corporativo, que también le daba un puesto en el comité de administración del grupo. Era sin duda el cargo más importante y alto que un ejecutivo colombiano había desempeñado.
Pero dentro de BHP Billiton empezaron los movimientos y fue nombrado recientemente un nuevo presidente, Andrew Mackenzie. Cuatro candidatos internos, todos en el mismo nivel gerencial, hacían parte de la baraja para ese cargo de presidente y entre ellos estaba el doctor Calderón.
Además de la importancia del cargo a nivel mundial, como puesto en temas de remuneración era casi inigualable. El sueldo base es de 1 millón 700 mil dólares y si el presidente cumple todas sus metas, la cifra sube a 12 millones y medio de dólares. Pero por mal que le vaya la misma minera calcula el salario en 7 millones 600 mil dólares.
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No obstante, Calderón no quedó y el nuevo presidente empezó a hacer sus cambios. Presentó lo que denominó una estructura gerencial simplificada, que al final lo que hace es eliminar un nivel de ejecutivos para que un número mayor de gerentes estén bajo su supervisión directa.
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Varios de los directores de unidades de negocios y vicepresidentes salieron de la empresa, inclusive candidatos que estaban peleándose la presidencia. Calderón logró quedarse finalmente pero no en el mismo cargo ni siendo parte del comité de administración, ahora es asesor del presidente Mackenzie, un cargo en el que estará sólo un año más.
Calderón debe entonces asesorar a Mackenzie, quien ha dicho que quiere ponerle freno a la inversión excesiva en los próximos años, pues le critican a la compañía los gastos que las mineras continúan realizando para aumentar su capacidad y llevar más minerales al mercado pese a la caída de los precios.
Juan Fernández
Periodista de El Espectador