Los investigadores de la agencia espacial, de la época, decidieron almacenar las muestras selladas al vacío porque sabían que los avances tecnológicos y científicos del futuro iban a permitir un mejor estudio del contenido
Las rocas lunares se recolectaron en diciembre de 1972, durante la misión del Apolo 17, hasta el momento, la última visita al satélite natural de la Tierra
El 11 de diciembre de 1972, alunizó la misión tripulada por el Harrison Schmitt y Eugene Cernan, una de las personas que tuvo la oportunidad de pisar el suelo lunar en dos ocasiones
Esta visita a la Luna, en comparación con las demás, recorrió una gran distancia utilizando el Rover Lunar y recolectó en total 2.196 muestras del suelo y rocas que fueron traídas a la Tierra el 19 de diciembre de ese mismo año, para analizarlas
Desde ese momento, los trabajadores de la NASA se han dedicado a estudiar cada una de las muestras, pero luego de 50 años de la última visita, decidieron abrir uno de los últimos tubos
En total, solo cuatro muestras se sellaron al vacío y, por primera vez, se abrirá una de ellas para extraer los gases y así poder analizarlos mediante la técnica de espectrometría
Las rocas, además, le permitirá a los científicos entender cómo funcionan los deslizamientos de tierra en la Luna, puesto que en el satélite nunca llueve
Las otras tres muestras se podrían conservar hasta que la NASA vuelva a enviar una misión tripulada a la Luna en 2025, en la que se traerá más muestras del suelo lo que les permitirá hacer una comparativa de este a lo largo de los años
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