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Sin gas importado, la industria tendría que recurrir al carbón, propano o diésel: GEB

El presidente del Grupo Energía Bogotá advirtió que reemplazar el gas natural elevaría los costos de producción y de los alimentos, tras quedar desiertos los contratos de importación.

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Gas en Colombia.
Foto: Naturgas.

Ecopetrol declaró desiertos los procesos para contratar el suministro de gas natural licuado importado a través de las regasificadoras del Pacífico y Puerto Bahía. Según la petrolera, las ofertas presentadas tenían precios demasiado altos y no cumplían las condiciones comerciales necesarias. Aceptarlas, según advirtió, podría generar sobrecostos para los usuarios.

El presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), Juan Ricardo Ortega, alertó sobre las consecuencias de esta decisión, especialmente ante la posibilidad de un fenómeno de El Niño intenso, que aumentaría la demanda de gas para generar electricidad. Según explicó, el país esperaba recibir al menos 300 millones de pies cúbicos diarios a través de ambos contratos, pero ahora el suministro está en incertidumbre.

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El primer proyecto es la regasificadora del Pacífico, que se esperaba que entrara en operación en noviembre para suministrar al menos 80 millones de pies cúbicos diarios. De ese volumen, 20 millones serían para Alcanos y los otros 60 millones para el Valle del Cauca. Aunque Ortega considera que el suministro residencial podría mantenerse, advirtió que la industria quedaría expuesta y algunas empresas ya están recurriendo al propano.

El segundo proyecto es la regasificadora de Puerto Bahía, en Cartagena, que permitiría procesar entre 200 y 220 millones de pies cúbicos diarios. Ese gas estaba destinado principalmente a la industria, que ahora tendría que buscar otras fuentes de energía. “Todo ese gas, que le iba a surtir primordialmente a la industria, queda sin ninguna fuente clara, y lo más probable es que a la gente le toque sustituir combustibles, diésel o carbón. Las ladrilleras se están moviendo todas a carbón, con los impactos ambientales que eso genera, pero la gente queda sin opción. Les toca hacer unas inversiones o si no se quiebran”, afirmó Ortega.

El cambio de combustible también podría encarecer los productos. Según el presidente del GEB, mientras el millón de BTU de gas natural cuesta alrededor de 5 dólares, para la industria que migre al propano el costo subiría a unos 15 dólares y para la que utilice diésel podría llegar a 30 dólares. “Va a tener impacto en precios, en alimentos, en el gas, en muchos sectores, y a la gente le va a doler, pero no hay nada que hacer porque nos quedamos sin la fuente de energía”, advirtió.

Las termoeléctricas también enfrentarían mayores costos si deben recurrir a combustibles más caros. Ortega señaló que la guerra en el Golfo Pérsico y los problemas en el estrecho de Ormuz mantienen la incertidumbre sobre los precios internacionales. En ese escenario, el millón de BTU del combustible que tendrían que utilizar podría costar entre 25 y 30 dólares, lo que presionaría al alza los precios de la electricidad.

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Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, señaló que el principal problema está en las condiciones económicas de los contratos. Calificó como “un negocio muy mal estructurado” la venta de la capacidad de importación de gas que hizo Ecopetrol durante el gobierno anterior y sostuvo que actualmente es difícil conseguir contratos de largo plazo a precios competitivos. Por eso, propuso que la petrolera compre gas importado según las necesidades del mercado, en lugar de comprometerse con acuerdos a cinco años, para cumplir con los compromisos adquiridos durante esa administración.

Ecopetrol, por su parte, aseguró que mantendrá su apuesta por acelerar el proyecto Sirius, en el Caribe, cuya producción se espera para 2030 o 2031. Sin embargo, Ortega advirtió que no resolverá el déficit de suministro en el corto plazo, pues todavía no cuenta con licencia ambiental ni ha terminado las consultas previas. Mientras tanto, la menor disponibilidad de gas para las termoeléctricas y una eventual reducción de los aportes hídricos a los embalses durante el fenómeno de El Niño podrían aumentar la presión sobre el sistema eléctrico.

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