Ecopetrol declaró desiertos los procesos para comprar gas para las regasificadoras del Pacífico y de Puerto Bahía (ambas en construcción) por considerar que el precio no era conveniente y ahora tendrá que buscar nuevas alternativas para la importación de gas en Colombia.
Colombia hoy importa casi el 40 % del gas que consume, y la cifra podría ir creciendo en la medida en que aumente la intensidad de El Niño y se requiera una mayor cantidad de gas para generar electricidad.
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El país viene de varios años de caída en la producción y en las reservas de gas, acentuada por la decisión de no ampliar la exploración de hidrocarburos en el Gobierno anterior. La esperanza a mediano plazo para recuperar la autosuficiencia es el proyecto Sirius, cuya entrada en operación está prevista para el año 2031.
"La evaluación comercial concluyó que las ofertas recibidas no preservaban adecuadamente la competitividad del suministro, la rentabilidad esperada ni el nivel de riesgo aceptable", explicó la compañía.
Según Ecopetrol, los altos precios no estaban en línea con lo que los clientes en Colombia estaban dispuestos a comprar, lo que implica que no existía ni siquiera una base para recuperar los costos de las compras.
"Adicionalmente, estos sobrecostos representarían una carga adicional para el usuario final", explicó la compañía. Ecopetrol buscará nuevas alternativas para comprar ese gas importado en el corto plazo, mientras que, a mediano plazo, el plan es acelerar la puesta en marcha de Sirius.
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La única planta de importación de gas que está en operación, Spec, vende sus servicios de regasificación, pero es la comercializadora Calamarí LNG la que ha hecho durante años la gestión de negociar el gas natural y traerlo al país.
La regasificadora del Pacífico está a cargo del consorcio PIO S. A. S., y Puerto Bahía está liderado por Frontera Energy.