Seis museos de arte moderno del país enviaron una carta conjunta al Ministerio de Cultura para pedir que se expliquen los criterios con los que fueron retiradas cerca de 30 obras del Museo Nacional y que cualquier modificación de sus exhibiciones siga el debido proceso curatorial. Así lo explicó Rafael Tamayo, director del Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), en entrevista con Mañanas Blu+.
Tamayo precisó que se trata de una comunicación firmada por directores de museos y respaldada por otras instituciones, como el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y la facultad de la Universidad Nacional que ofrece la maestría en museología. Según dijo, el texto es “un llamado muy respetuoso” al Ministerio de Cultura para entender las razones del retiro e invitarlo al diálogo.
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La preocupación central: el precedente
Para el director del MAMM, lo que más inquieta al sector es la posibilidad de que se siente un precedente. Explicó que, a diferencia de otros espacios de exhibición, en los museos los guiones y las obras exhibidas pueden y deben revisarse, pero mediante la investigación, los argumentos curatoriales y el diálogo público.
Tamayo afirmó: “El debido proceso es definitivamente un principio fundamental en nuestra sociedad”. Agregó que cualquier cambio o modificación requiere un procedimiento y que ese es el eje del comunicado.
Cómo se construyen y se revisan las exposiciones
Consultado sobre cómo debería decidirse el retiro de una obra, el director explicó que los curadores de las exposiciones del Museo Nacional, y de los museos del país en general, parten de una investigación. Además, señaló que las instituciones buscan la participación de distintos grupos de la comunidad en la creación de esas narrativas.
Según Tamayo, esas exposiciones son una narrativa construida por profesionales con la que se puede estar de acuerdo o no, y que debe revisarse para incorporar nuevas capas de investigación. Sin embargo, sostuvo que lo habitual no es simplemente colgar o bajar obras, pues se trata del campo de lo simbólico. Por eso, pidió que estos procesos se conversen con el sector, que mantiene una relación tradicional con el Ministerio.
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Injerencia de los gobiernos en los museos públicos
El Museo Nacional hace parte del Ministerio de Cultura, recordó Tamayo, por lo que existe una conversación permanente desde las políticas públicas sobre qué exhibir y cómo investigar. En su opinión, “es muy inocente pensar que no hay una injerencia de los gobiernos de turno” en los museos públicos.
Lo importante, dijo, es que los profesionales, las narrativas y la participación pública estén presentes para que los museos sean espacios donde se conserve la memoria y donde, en sus palabras, “todos cabemos”. Añadió que en esos lugares no debería existir una sola versión que borre otras visiones del pasado del país.
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El caso del sombrero de Carlos Pizarro
En la entrevista se mencionó el sombrero de Carlos Pizarro, objeto cuya declaratoria como patrimonio de la nación se tramitó durante el gobierno de Gustavo Petro. Tamayo confirmó que esa declaratoria estaba en proceso, pero insistió en que la intención de los museos no es referirse a obras particulares.
En ese caso, consideró importante contar con más investigación, argumentos curatoriales y diálogo con los públicos, porque el debate está abierto. A su juicio, el asunto no se resuelve con ninguna de las dos acciones extremas: ni con la eliminación del sombrero ni con su glorificación.
El director aseguró que este tipo de situaciones no son nuevas ni exclusivas de este gobierno y que han ocurrido en distintas administraciones. También reconoció que el comunicado ha generado comentarios a favor y en contra en redes sociales, y lamentó las imágenes de protestas frente al Museo Nacional: “Es muy triste ver las imágenes frente al Museo Nacional que ya no son pacíficas”.
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¿Quién cuenta la historia?
El periodista Ricardo planteó el caso de uno de los textos curatoriales retirados, difundido por el concejal Andrés Barrios, que describe como represivos a los gobiernos del Frente Nacional, y preguntó quién debe encargarse de narrar la historia. Tamayo, quien indicó tener un doctorado en historia, respondió que esa es una pregunta fundamental de la narración histórica y que esta “siempre será una lucha”.
Según explicó, la historia necesita distancia y es natural que haya debate cuando esta es menor. Señaló que el Gobierno es garante de ese debate y que debe actuar con “grandeza” y en trabajo conjunto con quienes investigan y construyen el relato histórico. Admitió que siempre habrá interpretaciones con sesgo o intenciones propias, algo que calificó de connatural a los procesos históricos.
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La propuesta: dialogar con curadores y colectivos
Al ser consultado sobre cómo sería ese trabajo conjunto, Tamayo dijo que es fundamental que los curadores y colectivos que fueron consultados y trabajaron en las exposiciones hoy en revisión participen también en ella. Asimismo, pidió que quien ocupa actualmente la curaduría en jefe del Museo Nacional explique al sector los criterios, la intención y el resultado esperado de la revisión.
Como primer paso, propuso conversar y encontrarse para entender el proceso. De ahí, indicó, podrían derivarse espacios tradicionales del sector, como la Mesa de Museos del País y el Programa de Fortalecimiento de Museos.
Sobre la estatua de Belalcázar y los museos locales
Interrogado sobre si los museos se pronunciaron cuando integrantes del pueblo misak derribaron la estatua de Sebastián de Belalcázar en Cali, Tamayo precisó que no estaba en el museo en ese momento. Dijo que hubo un debate importante y que los museos rechazan los procesos violentos, por lo que consideró la acción incorrecta. Añadió que en ese contexto vuelve a ser relevante el debido proceso y el papel del Estado como garante.
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Sobre si el MAMM exhibe objetos vinculados con Pablo Escobar o sus víctimas, el director respondió que es un museo de arte moderno y contemporáneo y no un museo histórico en sentido estricto, por lo que no tiene esos elementos. Mencionó que, en el Museo de Antioquia, un tapiz de Carlos Castro incluye una representación de Escobar, aunque aclaró que no sabía si correspondía a una exposición temporal.
Finalmente, Tamayo reiteró que el sector quiere centrar la discusión en el procedimiento y no en la lista de piezas retiradas, para evitar caer en la casuística, con la que, dijo, “nunca saldríamos adelante”.