La Unidad Nacional Antidisturbios (UNADI) intervino con una tanqueta lanza agua la manifestación que se adelantaba desde el mediodía de este sábado frente al Museo Nacional, en Bogotá. La protesta, que congregó a unas 500 personas, según la Defensoría del Pueblo, se realizaba en rechazo a la decisión de retirar al menos 30 piezas de tres salas del museo, relacionadas con los movimientos feministas, la comunidad LGBTIQ+, el conflicto armado y el proceso de paz.
La intervención se produjo pese a que, según la defensora del Pueblo, Iris Marín, la manifestación transcurría de manera pacífica. Sin embargo, fuentes oficiales señalaron que el operativo buscaba recuperar la movilidad del sector, afectada desde horas de la tarde. De acuerdo con esa versión, se les pidió a los manifestantes despejar la vía, pero no lo hicieron.
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Minutos antes del operativo, Marín cuestionó en su cuenta de X el despliegue de la tanqueta y de los Escuadrones Móviles Antidisturbios (ESMAD), al considerar que era innecesario y desproporcionado frente a una protesta pacífica. “La proximidad de estos dispositivos puede generar tensiones y provocar una escalada de la conflictividad que debe prevenirse. Si bien el Decreto 1525 de 2026 permite dicha proximidad, esta debe evaluarse en función de la necesidad y el contexto”, afirmó la defensora.
Hoy, desde el mediodía, cerca de 500 personas se manifestaron frente al Museo Nacional, en Bogotá. Han ejercido legítimamente su derecho a expresar su inconformidad con las decisiones del Gobierno nacional sobre las obras removidas del Museo.
— Iris Marín Ortiz (@MarnIris) October 17, 2026
A esta hora el reporte indica que la…
Marín también recordó que la Corte Constitucional ha reconocido que la ocupación del espacio público y la obstrucción de vías pueden hacer parte del ejercicio legítimo del derecho a la protesta. Por lo tanto, según dijo la defensora, las afectaciones a la movilidad no implican, por sí solas, que una manifestación pierda su carácter pacífico.
Museos de arte piden garantizar su autonomía
En medio de la controversia, seis instituciones culturales del país expresaron su preocupación por el retiro de las piezas y le pidieron a la ministra de Cultura, Paola Holguín, garantizar la autonomía de los museos. La solicitud quedó consignada en una carta firmada por el Museo de Arte Moderno de Bogotá, el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, el Museo de Arte Moderno de Cartagena, el Museo de Arte Moderno de Medellín, el Museo Rayo de Roldanillo y el Museo de Arte Moderno del Tolima.
“Las obras de arte y los objetos de memoria hacen presentes experiencias, luchas y vidas que forman parte de Colombia. Retirarlos de la mirada pública empobrece nuestra capacidad de comprendernos como sociedad”, señalaron las instituciones. En el documento, los museos defendieron su papel en la construcción de la memoria colectiva y destacaron la importancia de propiciar espacios en los que distintas experiencias y perspectivas puedan encontrarse para comprender el pasado del país.
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“Como instituciones dedicadas al arte, consideramos fundamental defender un espacio en donde podamos encontrarnos en nuestras diferencias, hacernos preguntas y pensar juntos el país que queremos construir”, agregaron. También solicitaron que las decisiones adoptadas sean sometidas a una revisión pública y sustentada.
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La decisión de retirar los objetos fue adoptada por el Ministerio de Cultura y defendida por la ministra Paola Holguín, quien sostuvo que el Museo Nacional no puede convertirse en un instrumento de “adoctrinamiento político”. “El Museo Nacional, como parte del Estado, tiene el propósito de conservar, restaurar, proteger y socializar nuestra cultura”, escribió la funcionaria en su cuenta de X.