Los aparatos, valorados en más de 400 millones de dólares, son de origen estadounidense y su propietario, el multimillonario Roman Abramovitch, los llevó a Rusia en marzo sin solicitar una licencia especial de reexportación.
Los tiroteos, la noche del sábado en Filadelfia y la madrugada del domingo en Chattanooga, Tennessee, volvieron a sacudir a un país que enfrenta una epidemia de violencia armada.