Las bandas magnéticas, un artefacto que nos acompaña en el día a día
Este artefacto es quizá uno de los más usados en el mundo. Se dice que deben existir más de 2.500 millones de ellos en poder de los humanos y son apetecidas...
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en más de 35 millones de lugares, en cerca de 150 países.
Pueden ser motivo de disputas familiares, cuando en casa se usa sin temor y sin el respeto adecuado.
Las lenguas aquellas dicen que su valor puede llegar a cifras de hasta 13 ceros, en dólares.
Seguramente ya saben que estas características son propias de las tarjetas de crédito y sus bandas magnéticas que hacen posible su funcionamiento.
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Estas bandas están hechas de finas partículas magnéticas en una resina, que pueden ser de baja coercitividad (banda marrón), hecha de óxido de hierro, o de alta coercitividad Hi-CO (banda negra) hecha de ferrita de bario.
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Los materiales se mezclan con una resina que se cubre con un sustrato, la banda magnética en la tarjeta final puede ser codificada porque las partículas pueden ser magnetizadas en dirección sur o norte para escribir la información bancaria.
En 1971, The American Banking Association en Estados Unidos aprobó el uso de la banda magnética a nivel bancario y las adoptó para nunca más dejarlas ir.
Ya en 1969, IBM desarrolló la primera impresora de estas tarjetas, con lo que su crecimiento se hizo exponencial.
Producir una tarjeta de estas puede ser tan barato como una hoja de papel, lo costoso puede ser usarlas sin una buena planeación financiera.
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Las bandas magnéticas de las tarjetas de crédito, el artefacto de hoy, en La Nube.
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