El encantador pueblo con dos iglesias en la plaza: perfecto para visitar en Semana Santa
Un pueblo boyacense sorprende en Semana Santa con dos iglesias frente a frente en su plaza, rodeadas de historia, fe y paisajes tranquilos.
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En medio de la Semana Santa, miles de viajeros buscan destinos tranquilos y religiosos, Boyacá vuelve a posicionarse como una de las regiones favoritas. Sus pueblos, cargados de historia y tradición, ofrecen escenarios ideales para quienes quieren desconectarse del ruido de la ciudad y conectarse con la fe.
Entre esos destinos aparece Toca, un municipio de Boyacá que, aunque pequeño, guarda una particularidad que lo hace único en el país: dos iglesias ubicadas frente a frente en su plaza principal. Este detalle no solo llama la atención de los visitantes, sino que también ha sido protagonista de historias, mitos y transformaciones que hoy forman parte de su identidad.
Ubicado en el departamento de Boyacá, el municipio de Toca se ha convertido en un punto de interés para el turismo religioso. Su principal atractivo está en su plaza central, donde se encuentran dos templos construidos desde el siglo XVIII, una característica poco común en Colombia.
De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá, este es el único municipio del departamento que cuenta con dos iglesias en el mismo espacio. Estas edificaciones, más allá de su valor arquitectónico, representan una parte importante de la historia local.
Durante años, los habitantes y visitantes construyeron relatos alrededor de estas iglesias, lo que alimentó la curiosidad de quienes llegaban al lugar, especialmente en épocas como Semana Santa.
Uno de los mitos más conocidos en el municipio estaba relacionado con las divisiones políticas del pasado. Se decía que la existencia de dos iglesias respondía a la presencia de dos corrientes dentro del catolicismo: liberales y conservadores.
Esta creencia tomó fuerza por el contraste de colores que tenían los templos durante años. Mientras uno era azul, el otro presentaba tonos rosados, lo que para muchos simbolizaba esa supuesta diferencia ideológica.
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Sin embargo, con el tiempo esta historia perdió fuerza. El sacerdote José del Carmen Rodríguez Espitia decidió intervenir ambos templos y pintarlos de blanco, enviando un mensaje claro: la fe no tiene divisiones ni colores.
Hoy, esa transformación se ha convertido en un símbolo de unidad para el municipio, dejando atrás los relatos que dividían y reforzando una identidad más colectiva.
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Más allá de sus iglesias, Toca ofrece un ambiente tranquilo, rodeado de paisajes típicos boyacenses y una fuerte tradición cultural. Su nombre, según versiones históricas, proviene del cacique muisca Tocavita y significa “río fuerte”, en referencia a la riqueza hídrica de la zona.
En sus alrededores se encuentra el embalse de La Copa, un lugar que complementa la experiencia turística con escenarios naturales ideales para el descanso.
Quienes visitan este municipio durante Semana Santa también pueden encontrarse con una agenda religiosa activa, que incluye celebraciones en honor al Santísimo Sacramento, la Virgen del Carmen, el Divino Niño y Santa Bárbara, entre otras.
Toca no solo ofrece un plan religioso, sino también una experiencia cultural y natural que lo convierte en un destino completo. En tiempos donde el turismo busca significado y tranquilidad, este rincón de Boyacá sigue ganando protagonismo.