Esta, la última conversación entre el Museo Nacional del Colombia y la HJCK, tuvo que ver sobre el papel de los museos en la construcción de memoria. Sobre todo si hablamos de un país como Colombia, en el que las representaciones del conflicto han sido la base de los procesos de paz y reconciliación. En esta charla estuvieron Juan Carlos Florez, historiador; Italia Samudio, coordinadora del Área Investigativa de la Corporación Colectiva de Comunicaciones Montes de María Línea 21; Jorge Cardona, periodista y ex editor en jefe de El Espectador y Camilo Murcia, parte del equipo de Museologia del Museo Nacional de Colombia.
Esta es la historia de cómo uno de los instrumentos musicales más importantes ingresa a la música académica. ¿Qué es el órgano? ¿Cuáles son sus secretos? Escúchelo en esta clase de Máster Class.
Hubo una época en la que una mujer decidía en Colombia los artistas que irían colgados en los museos o en las exposiciones. una mujer que era la voz y el dictamen del arte en Colombia. una sola mujer que entendió un país a través de sus imágenes y que lo criticó, lo ensalzó. Ella es Marta Traba.
Leemos en voz alta el primer capítulo de Somos luces abismales, libro de la escritora bogotana Carolina Sanín que fue publicado en 2018 por Literatura Random House.
La historia detrás del Trino del diablo inicia con un sueño. Tartini supuestamente le contó al astrónomo francés Jérôme Lalande que soñó que el diablo se le apareció pidiéndole ser su sirviente, siendo un sueño que tuvo mientras permanecía oculto en el convento, a resguardo del obispo. Tartini, viendo que el diablo era tan bueno en todo, lo desafió a tocar una melodía romántica para él con su violín, creyendo así poder humillar a su sirviente. Entonces Tartini le entregó al diablo su violín para probar sus habilidades; el diablo inmediatamente comenzó a tocar con tanto virtuosismo que Tartini sintió que le quitaron la respiración, hecho que según relata, lo obligó a despertar.