Escuche nuestro #DiariodeFestival: Se ha dicho mucho sobre el Cholo Valderrama, sobre la infancia que vivió en el municipio de Paz de Ariporo, Casanare, en la ribera del río Pauto. De niño, dice, escuchaba a su mamá cantarles a las vacas mientras las ordeñaba, entonces la leche salía sin vacilar, suave como terciopelo líquido, llena de gracia. Con la lengua de las reses y las manos de los árboles un hombre ha cantado al llano durante toda su vida. Se apilan uno tras otro los sonidos de las arpas y de las maracas feroces. Nadie entiende lo que dice si no escucha de donde viene. Ese llano, tan abierto, como una flor a punto de caer del árbol, es un secreto para todos. Pero hay alguno, que un día que salió a caminar, cruzó la cordillera y mostró la llanura como si fuera una revelación divina.
La escritora colombiana Laura Restrepo escribió su nuevo libro "Soy la daga y soy la herida" pensando en el genocidio de Gaza y la decisión de nombrar el terror. Entre la irónia y un verdugo como protagonista, Restrepo crea un relato profundo sobre la muerte, las autoridades despiadadas y el quiebre rotundo que produce el amor incluso en los corazones encerrados en la maldad.
La ilustradora peruana Issa Watanabe se pregunta sobre el origen de sus historias en el centro de los niños. Esta conversación tiene que ver con una defensa de la ficción y, al mismo tiempo, una mirada crítica sobre lo que los autores creen que deben escribir para la infancia. ¿Cuáles son las historias que deben leer los niños?