Publicidad

Reciba notificaciones de Blu Radio para tener las principales noticias de Colombia y el mundo.
No activar
Activar

Publicidad

Blu Radio HJCK Bumbox "La hora de la estrella", de Clarice Lispector

"La hora de la estrella", de Clarice Lispector

Cuando la mayoría de novelistas en Brasil centraban su producción en narrativas sobre la tierra, Clarice Lispector decidió hablar del interior: explorar la introspección y las formas en las que los humanos habitamos y entendemos la intimidad. Para la lectura de hoy tendremos uno de los capítulos de La hora de la estrella, un libro publicado en 1977 poco antes de la muerte de la escritora ese mismo año. La hora de la estrella es un libro que podríamos describir como una matrioshka, una historia que se abre y dentro tiene otra y luego otra… Clarice se introduce en la trama de la escritura y luego se desprende de su voz para que entre otro escritor Rodrigo S.M. que a su vez narra una historia sobre una chica nordestina llamada Macabéa. Macabéa es el personaje no lugar, es decir que no tiene procedencia ni destino. No tiene un porqué. No va a ninguna parte.

Relacionados

Seguir escuchando:

  • Cien años de historia, el Teatro Faenza ha atravesado todos los cambios de época

    Desde un cine xxx, un lugar abandonado hasta uno de los teatros más bellos de Bogotá, el Faenza ha visto pasar la historia de Colombia dentro y fuera de sus instalaciones. Hace 100 años fue inaugurado y hace 20 años la Universidad Central se ha encargado de su protección y restauración. Entre juegos de tejo y trabajos meticulosos de reconstrucción del patrimonio, el Teatro Faenza es un agente histórico del país. Hablamos con Paula Andrea López, rectora de la Universidad Central, Claudia Hernández, arquitecta y restauradora y Eddie Mauricio Luna, coordinador de auditorios de la U Central.

  • Enrique Grau y las voces que hicieron su leyenda

    20 años sin el artista plástico Enrique Grau, el mejor dibujante del arte moderno en Colombia, y uno de los principales exponentes de la pintura y escultura del país. Su Casa Museo Grau, en Bogotá, fue su última morada y recorriéndola, en sus habitaciones, pasillos, patios y alcoba, uno puede decantar su vida y obra. Con entrevistas a los artistas David Manzur, Carlos Jacanamijoy, Maripaz Jaramillo, Nadim Ospina; con críticos de arte como Eduardo Serrano y escritores como Fanny Buitrago; con amigos como Benedetta Salviatti, Jorge Restrepo, , Francia Escobar de Zárate, Belisario Mancipe y familiares como Rodolfo Castillo Grau y Henry Laguado, el universo Grau, quiere hacer memoria y rendir tributo al gran artista que un día como hoy – un primero de abril – nos dejó hace dos décadas.

  • La obra de Sor Juana Inés de la Cruz

    Más conocida como sor Juana Inés de la Cruz o Juana de Asbaje, fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. También incorporó el náhuatl clásico a su creación poética. Esta es su obra.

  • Sor Juana Inés de la Cruz: Sonetos de amor y discreción

    El nombre de Sor Juana es pronunciado con familiaridad por los mexicanos. Algunos de sus versos (las redondillas imprecatorias a la necesidad masculina, por ejemplo) han pasado a engrosa el archivo de las sentencias populares y el repertorio de los más ínfimos aficionados a la recitación. La figura de Sor Juana, en lo que tiene de novelesco, ha despertado la imaginación de algunos de los más ilustres escritores de habla hispana, desde Amado Nervo hasta Emilio Abreu Gómez y Octavio Paz.

  • Sor Juana Inés de la Cruz: sonetos decasílabos

    Sor Juana Inés de la cruz nació el 12 de noviembre de 1651. Respira por su primera herida: la ilegitimidad. Sus padres no estaban unidos en matrimonio. De sus cinco hermanos, tres llevaron su apellido. Sor Juana crece con su abuelo materno, al pie de los volcanes, en Amecameca; antes de cumplir los tres años aprende a leer y a los ocho, compone una loa en honor al Santísimo Sacramento. En 1667 ingresa en el Convento de San José de Carmelitas Descalzas, pero tres meses más tarde lo abandona porque la fragilidad de su salud, no soporta el rigor de la orden.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad