Varias subregiones de Antioquia registran emergencias por las recientes precipitaciones y fuertes vientos. Las autoridades reportan daños en viviendas, cultivos y vías en los municipios de Santa Bárbara, Apartadó, Carepa y Chigorodó.En el municipio de Santa Bárbara, un fuerte vendaval afectó sectores urbanos como la calle Sucre, Alto de las Guacas y Alto de las Hermanas, así como las veredas Corozal, Los Charcos, El Vergel, La Úrsula y Guayabales. El saldo preliminar es de 40 familias damnificadas por daños en cubiertas, interrupciones en el servicio de energía y afectaciones en cultivos de plátano, café y mango.Por otra parte, en la subregión del Urabá antioqueño, las fuertes lluvias provocaron inundaciones y desbordamientos. En Apartadó, los habitantes sufren su cuarta inundación del año debido al desbordamiento de afluentes, a pesar de las obras de mitigación realizadas previamente con muros de contención con llantas recicladas y cemento.En Carepa, el desborde del río Vijagual y las anegaciones en el barrio El Oasis dejaron cerca de 30 personas afectadas y problemas de movilidad; una damnificada del municipio cuenta lo que perdió tras la inundación."Era de día, empezó a llover, yo no pensé que se subía. Y, a pesar de que atranqué mi puerta con bolsas, trapos, cuñas, siempre entró como dos hileras de adobe. Se mojó mi basecama, pero pude salvar lo de más", indicó la mujer afectada.Entre tanto, en Chigorodó, las intensas lluvias generaron familias damnificadas y daños viales críticos en la vereda Remigio, donde la pérdida total de la banca dejó incomunicada a la comunidad. Asimismo, las autoridades evalúan procesos erosivos en la zona. "Se mantienen activos todos los protocolos y los procesos de atención de la emergencia para control de inundaciones. Y en el municipio de Chigorodoque se presenta afectación vial de una de las veredas principales. Ya el Dagran dispuso maquinaria en territorio para dar conectividad inmediata a las personas que se encuentran incomunicadas en este momento", señaló la directora del DAGRAN, Vanessa Paredes Zúñiga.Los consejos municipales de gestión del riesgo de Carepa y Apartadó, en articulación con el Dagran, mantienen activos los protocolos de atención desde el pasado 6 de febrero para adelantar la caracterización de daños, la entrega de ayudas humanitarias y la recuperación de las vías afectadas en el Urabá.
El municipio de Juan de Acosta, zona norte del Atlántico, se vio sorprendido este lunes con una fuerte lluvia que generó graves afectaciones en la población con el destechamiento de al menos 800 viviendas, así como árboles y redes eléctricas caídas que por momentos paralizaron el tránsito vehícular de la zona.El secretario de Gobierno municipal, Oscar Andrés Arteta, indicó a Blu Radio que se debió pedir ayuda a unidades de bomberos en Baranoa, municipalidad aledaña, ya que aún son muchos frentes los que tienen que atender: “Activamos el plan de contingencia municipal que tenemos con el Cuerpo de Bomberos de Juan de Acosta y el de Baranoa, que nos está apoyando. Haremos un barrido barrio por barrio para así saber cuántas viviendas fueron afectadas. Por ende, queremos darle tranquilidad a la comunidad, gracias a Dios no se presentaron muertes o personas heridas. Solo fueron láminas, árboles y muchas cosas así que se pueden recuperar”, fueron sus declaraciones.Otro de los que habló enviando un mensaje de esperanza fue el alcalde de Juan de Acosta, Carlos Fidel Higgins, asegurando que llegarán a cada uno de los afectados dentro de la jurisdicción.“Estamos en la calle atendiendo todas las emergencia que se presentaron por efectos del vendaval, quiero decirle a la comunidad que no está sola. Vamos a llegar a todos los lugares afectados para hacer un censo de los daños causados y brindarles nuestra solidaridad. La esperanza está en marcha y no se detiene”, añadió.Precisamente, la Alcaldía de Juan de Acosta habilitó un link por sus redes sociales en el que se adelanta una encuesta para tener todos los datos de las personas afectadas, pensando al mismo tiempo en lo que será la entrega de ayudas humanitarias.Desde el Ideam se confirmó que fueron vientos de hasta 25 kilómetros por hora los que golpearon al municipio durante las lluvias.
Las tormentas son uno de los fenómenos meteorológicos más impredecibles de la naturaleza. En cuestión de minutos pueden pasar de una lluvia moderada a un episodio de fuertes vientos, descargas eléctricas y precipitaciones intensas capaces de causar graves daños en viviendas, infraestructura y espacios públicos.Entidades meteorológicas y estudios advierten que el cambio climático está favoreciendo eventos climáticos cada vez más extremos y frecuentes en distintas regiones del mundo.El aumento de la temperatura global incrementa la energía disponible en la atmósfera, lo que puede traducirse en tormentas más intensas, lluvias torrenciales y ráfagas de viento con mayor capacidad destructiva.Violenta tormenta causa destrozos en el noroeste de MéxicoUna violenta tormenta sorprendió a los habitantes de Hermosillo, en el estado de Sonora, al noroeste de México, donde las intensas lluvias y las ráfagas de viento, que superaron los 100 kilómetros por hora, provocaron importantes daños materiales en distintos sectores de la ciudad.Uno de los momentos más impactantes fue captado por ciudadanos que se encontraban en un hotel de la zona. En las imágenes, que rápidamente se difundieron en redes sociales, se observa cómo la fuerza del viento rompe los grandes cristales de la recepción del establecimiento, mientras las personas que estaban en el lugar buscan protegerse sin encontrar un sitio seguro donde resguardarse.En la grabación también se observa a un hombre intentando cerrar las puertas de la recepción, pero la fuerza de las ráfagas de viento se lo impide. Al mismo tiempo, en otra parte del establecimiento, varias ventanas aparecen completamente destrozadas, mientras las cortinas se agitan con intensidad por el aire que ingresa desde el exterior.A pesar de la magnitud del fenómeno y de los daños ocasionados por los fuertes vientos, las autoridades no reportaron personas heridas como consecuencia de estos hechos.Ante este tipo de situaciones, las autoridades recomiendan seguir las indicaciones de los organismos de emergencia y buscar refugio en un lugar seguro y resistente. Además, recuerdan que las tormentas pueden intensificarse de forma repentina y alcanzar un poder destructivo difícil de prever, por lo que actuar con precaución es fundamental.Momento en que el viento destrozó la recepción de un hotel
La temporada seca y las alteraciones en el cauce del río Magdalena continúan generando emergencias en Santander. En Puerto Wilches, 63 metros lineales del jarillón del casco urbano presentan un grave proceso de erosión que ya afecta a cuatro viviendas, obligando a las autoridades a implementar medidas urgentes para proteger a las familias damnificadas.El director de la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres de Santander, Eduardo Sánchez, informó que el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo activó las acciones necesarias para atender la emergencia y adelantar la reubicación preventiva de las personas afectadas.“En Puerto Wilches se presenta una situación de erosión en el jarillón del casco urbano, son 63 metros lineales afectados que provocan daños en cuatro viviendas, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo ya adelantó todas las medidas de reubicación de estas familias y las acciones de prevención. Desde el departamento estamos coordinando los informes correspondientes para determinar las afectaciones y hacer las caracterizaciones de las familias, aún adelantamos censo”, señaló el funcionario.Desde la Alcaldía de Puerto Wilches, informaron que avanzan las acciones para mitigar el proceso erosivo, entre las medidas adoptadas se encuentran los trabajos de intervención mediante el hincado de tubería en el sector donde anteriormente se encontraba ubicada la boya de Ecopetrol, con el propósito de contener el avance del río Magdalena y evitar mayores afectaciones.De igual manera, en el municipio de Guadalupe, las fuertes tormentas eléctricas ocasionaron daños en más de 26 viviendas y afectaciones en la cubierta de la estación de Policía.Las autoridades departamentales realizan la evaluación de los daños y el censo de las familias afectadas para determinar las ayudas que serán necesarias próximamente.Finalmente, Eduardo Sánchez advirtió que las altas temperaturas asociadas al Fenómeno del Niño ya han provocado algunos incendios forestales en Santander, por lo que hizo un llamado a la ciudadanía para extremar las medidas de prevención.Entre las recomendaciones entregadas por las autoridades se encuentran evitar las fogatas durante los tradicionales paseos de olla, no realizar quemas controladas sin autorización, no arrojar colillas de cigarrillo en zonas secas y hacer un uso responsable del recurso hídrico.Los organismos de gestión del riesgo mantienen el monitoreo permanente en los municipios afectados y no descartan nuevas medidas preventivas ante las condiciones climáticas que enfrenta el departamento.
Las intensas lluvias registradas en las últimas horas en Puerto Wilches, Santander, provocaron una grave emergencia que llevó a la Alcaldía a declarar la calamidad pública, luego del colapso de una muralla de protección del río Magdalena que puso en riesgo varias viviendas del municipio.Según las autoridades, el incremento del caudal del río Magdalena ocasionó que parte de su cauce se desviara, generando una fuerte socavación que comprometió la estabilidad de la estructura de contención ubicada en la calle 7 con carrera 1, en el sector conocido como La Boya de Ecopetrol."Como consecuencia de la emergencia, siete familias tuvieron que ser evacuadas de manera preventiva debido a los daños ocasionados en sus viviendas y al riesgo de nuevos colapsos en la zona", dijo el alcalde José Elías Muñoz. Con el propósito de atender la situación, la Administración Municipal convocó un Consejo Extraordinario de Gestión del Riesgo con la participación de las entidades competentes para evaluar el alcance de la calamidad y definir las acciones inmediatas para enfrentar la emergencia.Tras la reunión, las autoridades anunciaron la instalación del Puesto de Mando Unificado (PMU), desde donde se coordinará la atención de la emergencia directamente en el territorio. Asimismo, se establecieron las primeras medidas para iniciar las labores de intervención, mitigar las afectaciones y proteger a la población que permanece en riesgo.Mientras tanto, los organismos de socorro y las autoridades municipales mantienen un monitoreo permanente sobre el comportamiento del río Magdalena y la estabilidad del terreno para evitar que la situación se agrave.Puerto Wilches enfrenta una de las emergencias más complejas de la actual temporada de lluvias en Santander. El aumento del nivel del río Magdalena ha generado procesos de erosión y socavación en diferentes puntos del municipio, afectando la infraestructura de protección contra inundaciones. La declaratoria de calamidad pública permitirá agilizar la movilización de recursos y la ejecución de obras de emergencia para reducir el riesgo sobre las comunidades asentadas en las riberas del río Magdalena en Santander.
Las autoridades reportaron afectaciones en cinco importantes corredores viales de Santander, debido a deslizamientos, socavaciones, pérdida de banca, trabajos de mantenimiento y una manifestación pública, situaciones que obligan a mantener restricciones en la movilidad y el paso controlado en varios sectores del departamento.Uno de los puntos críticos se encuentra en la vía Curos – Málaga, en jurisdicción del municipio de San Andrés, donde un deslizamiento de tierra y escombros afecta el kilómetro 33+911, en el corregimiento de Pangote. El tránsito se mantiene habilitado a un solo carril y no existe una ruta alterna para los usuarios.Otra emergencia se registra en la vía Landázuri – Barbosa, entre los kilómetros 27 y 29, en la vereda Zarandas. Allí, la socavación del terreno obligó a implementar un cierre parcial con paso controlado a un carril, sin vías alternas disponibles.En la carretera Bucaramanga – San Gil, a la altura del kilómetro 53+024, en el sector Chicamocha, continúa la restricción por pérdida de la calzada, situación que mantiene el tránsito reducido a un solo carril.Asimismo, en la vía Puente Nacional – San Gil, en el kilómetro 106+500, sector Socorro, las autoridades mantienen un cierre parcial con paso alternado por un carril debido a las condiciones de la vía.A estas afectaciones se suma la vía La Lizama – San Alberto, en jurisdicción de Sabana de Torres, donde en el kilómetro 61+850, sector Taladro, se presentan cierres intermitentes con paso a un carril debido a una manifestación pública. En este corredor tampoco existen rutas alternas.En la región del Magdalena Medio también se reportan restricciones en la vía Honda – Río Ermitaño, en jurisdicción de Puerto Boyacá. Entre los kilómetros 91 y 93, en el sector Dos Medios, se adelantan trabajos de mantenimiento de la capa asfáltica, por lo que el tránsito permanece habilitado por un solo carril.Las restricciones se presentan en medio de la temporada de lluvias que afecta a Santander, incrementando el riesgo de deslizamientos, socavaciones y pérdida de banca en varios corredores nacionales. A esto se suman intervenciones de mantenimiento y manifestaciones ciudadanas que generan afectaciones adicionales en la movilidad. Las autoridades recomiendan a los conductores programar sus desplazamientos, transitar con precaución y atender las indicaciones del personal encargado de la regulación del tráfico, especialmente en los sectores donde no existen vías alternas.
El municipio de Guadalupe, Santander, declaró el estado de calamidad pública luego del fuerte vendaval y la tormenta eléctrica que azotaron la población y dejaron cuantiosos daños en viviendas, edificaciones públicas e infraestructura educativa. Más de 30 casas resultaron afectadas, al igual que la Alcaldía, la Estación de Policía, el Hospital y otras instalaciones oficiales.La emergencia se registró en la tarde del jueves 23 de julio, cuando intensas lluvias, fuertes ráfagas de viento y descargas eléctricas provocaron la caída de árboles, daños en redes de energía, inundaciones en varios sectores y desprendimientos de rocas sobre algunas vías del municipio.De inmediato, la Administración Municipal desplegó un operativo de inspección y atención para verificar las condiciones de las familias afectadas, evaluar los daños y garantizar la seguridad de la comunidad."Uno de los lugares más afectados fue el Instituto Técnico Agropecuario de Guadalupe, donde el vendaval destruyó gran parte de la cubierta de la cancha y ocasionó daños en los techos de varios salones. Como medida preventiva, las autoridades suspendieron las clases programadas para este viernes mientras se realiza la evaluación estructural del plantel", dijo Oscar Galindo, secretario de Gobierno del municipio. Tras un recorrido por las zonas impactadas, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo realizó una sesión extraordinaria en la que decidió declarar la calamidad pública, una medida que permitirá agilizar la asignación de recursos y la ejecución de acciones logísticas, operativas y presupuestales para atender a los damnificados.La Administración Municipal informó que las brigadas de inspección continuarán recorriendo los sectores afectados para consolidar el censo de daños y brindar apoyo a las familias que sufrieron pérdidas materiales.La emergencia ocurre en medio de la actual temporada de lluvias que afecta a Santander. En las últimas horas, el departamento mantiene alertas por riesgo de deslizamientos en varios municipios y se han reportado crecientes de ríos, inundaciones y afectaciones en la infraestructura vial. Los organismos de gestión del riesgo de Santander reiteraron el llamado a la ciudadanía para reportar cualquier situación de emergencia, asegurar sus viviendas y seguir las recomendaciones de las autoridades mientras persistan las condiciones climáticas adversas.
Las intensas lluvias de los últimos días mantienen en máxima alerta a gran parte del departamento de Santander. De acuerdo con el más reciente reporte del Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres, con base en los pronósticos del IDEAM, 19 municipios permanecen en alerta roja por amenaza de deslizamientos de tierra, mientras otras diez localidades están en alerta amarilla debido a la saturación de los suelos.El informe señala que las precipitaciones han incrementado significativamente la probabilidad de movimientos en masa en zonas de ladera y alta pendiente, por lo que las autoridades mantienen un monitoreo permanente y hacen un llamado a la prevención en las comunidades ubicadas en sectores de mayor vulnerabilidad.Entre los municipios que se encuentran en alerta roja figuran Bolívar, Cimitarra, El Peñón, Landázuri, Aguada, Betulia, Contratación, El Carmen de Chucurí, El Guacamayo, Guadalupe, La Belleza, La Paz, San Benito, San Vicente de Chucurí, Santa Helena del Opón, Suaita, Sucre, Vélez y Zapatoca.Por su parte, los municipios de Cerrito, Chima, Galán, Girón, Guaca, Guapotá, Gambita, Lebrija, Oiba y Simacota permanecen en alerta amarilla, lo que significa que existe una probabilidad moderada de que se presenten deslizamientos en sectores específicos.Las autoridades de gestión del riesgo recomendaron a los alcaldes mantener activos los planes de contingencia, realizar monitoreos constantes en las zonas identificadas como críticas y estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento de los terrenos.Asimismo, hicieron un llamado a la ciudadanía para evitar transitar por áreas inestables durante las lluvias, reportar de inmediato grietas, desprendimientos o movimientos de tierra y atender las recomendaciones de los organismos de emergencia.Santander continúa enfrentando los efectos de la actual temporada de lluvias, que en las últimas semanas ha provocado crecientes súbitas, inundaciones, cierres viales e incendios forestales en diferentes municipios. La saturación de los suelos ha incrementado el riesgo de deslizamientos, especialmente en las provincias de Vélez, Yariguíes, García Rovira y el área metropolitana de Bucaramanga, por lo que los organismos de socorro mantienen vigilancia permanente sobre las zonas de mayor amenaza.
La crítica situación vial en el kilómetro 58 del sector de Pescadero, sobre la Ruta 45A entre Bucaramanga y San Gil, llevó a la Sociedad Santandereana de Ingenieros a solicitar una intervención inmediata del Gobierno Nacional para evitar que continúe deteriorándose uno de los principales corredores viales del oriente colombiano.A través de un comunicado dirigido a entidades como el Instituto Nacional de Vías (Invías) y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el gremio advirtió que es urgente garantizar la conectividad entre Bucaramanga y Bogotá mediante la ejecución de obras de emergencia, mientras se estructura y ejecuta una solución definitiva para estabilizar el tramo afectado.La Sociedad Santandereana de Ingenieros recomendó declarar la urgencia manifiesta, mecanismo que permitiría contratar de forma inmediata una empresa con experiencia para ejecutar las obras de aseguramiento de la banca que aún permanece en pie y reducir el riesgo de una pérdida total del corredor vial.Además, el gremio señaló que, de manera paralela, deben adelantarse trabajos para controlar el cauce principal del río Chicamocha, con el fin de proteger el pie de la ladera y disminuir el impacto que la corriente ejerce sobre la estructura de la vía. Como alternativas, propuso la participación del Batallón de Ingenieros Militares o de las empresas que explotan materiales granulares en esa zona para ejecutar estas labores.La organización advirtió que la emergencia no solo compromete la movilidad de Santander, sino que también afecta la conexión terrestre con el centro del país, por lo que insistió en la necesidad de actuar con rapidez antes de que las condiciones geológicas y las lluvias agraven el panorama.Finalmente, la Sociedad Santandereana de Ingenieros manifestó que pone a disposición de las autoridades nacionales y departamentales toda su capacidad técnica y profesional para apoyar la búsqueda de una solución que permita recuperar la estabilidad del corredor y garantizar la movilidad de miles de usuarios que diariamente transitan por esta vía estratégica.
Como lo informó el Ideam, por el tránsito de una onda tropical y la circulación de vientos alisios, hasta este lunes se espera que las condiciones lluviosas y la fuerte brisa persistan, especialmente en Sucre, parte de Bolívar y Córdoba, departamento que vivió una emergencia en la noche del pasado sábado, incluyendo el fallecimiento de dos menores de edad que murieron electrocutadas por la caída de un cable de alta tensión, cuando se movilizaban en moto por una vía del barrio Santa Fe, en Montería.Sobre la persistencia de los vientos fuertes en lo que queda de este puente festivo, el meteorólogo en turno Rodney Poveda detalló que la circulación de vientos alisios es normal por esta época del año en gran parte del país, pero toman más fuerza en el caribe colombiano.“Estos vientos tienen una dinámica muy compleja y en las ciudades se tienden a encañonar, esto quiere decir que el área donde transitan se reducen lo que genera que se aumenten las velocidades llegando hasta 40 kilómetros por hora, dependiendo del lugar”.Agregó el experto que van a persistir las velocidades de los vientos en el Caribe, especialmente en las costas. Asimismo, se mantendrán las lluvias en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar por el paso de una onda tropical, por lo que se recomienda a la ciudadanía y las autoridades tomar todas las precauciones.Daños en el fluido eléctricoAdemás de las emergencias presentadas, las autoridades confirmaron que varios barrios, corregimientos y veredas de Montería cumplieron varias horas sin el servicio de energía eléctrica por los estragos del vendaval que también azotó a varios municipios del departamento de Córdoba. Son al menos 10 circuitos los afectados, solo en esa capital.De acuerdo con el reporte entregado por la empresa Afinia, desde la noche del sábado se presentaron afectaciones en el servicio de energía eléctrica en los municipios de Sahagún, San Andrés de Sotavento, Cereté, Canaleta, Puerto Escondido, Los Córdobas y Montería.La empresa Veolia reportó también que debido a las afectaciones por las condiciones climáticas, la operación del Centro de Producción de Agua Potable en Sierra Chiquita, que abastece a Montería, presentó interrupciones y bajas presiones del servicio de acueducto en varios sectores de la capital de Córdoba.
El presidente Abelardo De La Espriella, acompañado por el ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora, confirmó una operación de la Fuerza Pública en la que fue dado de baja Dubán Ramiro Castillo Cortés, alias ‘Max Max’, señalado como uno de los principales responsables de acciones con explosivos atribuidas al Bloque Occidental Jacobo Arenas y a la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las Farc bajo el mando de alias Iván Mordisco.De acuerdo con la información entregada por el mandatario, la operación se desarrolló en la vereda La Cabaña, zona rural de Jamundí, Valle del Cauca. Castillo Cortés llevaba cerca de 10 años en actividades criminales y, según el presidente, era considerado el principal explosivista de estas estructuras, además de desempeñarse como instructor de otros integrantes en el manejo y fabricación de explosivos.De La Espriella relacionó a ‘Max Max’ con varios atentados registrados en el suroccidente del país durante 2025 y 2026. Entre ellos mencionó los ataques simultáneos del 10 de junio de 2025 contra estaciones de Policía en Cali; el atentado del 25 de agosto de ese mismo año contra la base aérea Marco Fidel Suárez; y una acción del 9 de octubre contra la subestación de Policía del corregimiento de Robles, en Jamundí.El presidente también atribuyó a Castillo Cortés un ataque ocurrido el 16 de diciembre de 2025 contra la subestación de Policía de Buenos Aires, Cauca, así como dos acciones registradas en abril de 2026: una contra las instalaciones del Batallón Pichincha, que habría afectado a civiles y provocado la incineración de un bus escolar, y otra en la vía Panamericana, en el sector del túnel de Cajibío, Cauca.“Este bandido Max Max no volverá a hacer daño, no volverá a atentar contra el pueblo colombiano. Ha llegado el momento de poner las cosas en orden y de darle a los bandidos el final que se merece”, afirmó el jefe de Estado.Según el presidente, por información que permitiera ubicar a alias ‘Max Max’ se ofrecía una recompensa de hasta $500 millones. Las autoridades lo señalaban como responsable de múltiples acciones violentas contra integrantes de la Fuerza Pública y civiles, además de atribuirle funciones de instrucción en explosivos dentro de las estructuras armadas.El mandatario aseguró que la operación hace parte de la ofensiva de la Fuerza Pública contra las estructuras armadas ilegales que operan en el suroccidente colombiano y reiteró el respaldo de su administración a las operaciones militares y policiales contra los responsables de atentados y homicidios.“Este gobierno está comprometido y respaldando a nuestra fuerza pública para acabar con la criminalidad. Bandido que no se someta al imperio de la ley, será dado de baja como en derecho corresponde”, sostuvo De La Espriella, quien cerró su intervención con un mensaje de respaldo a los uniformados y aseguró que continuará la ofensiva contra las organizaciones criminales.
Colombia podría convertirse en uno de los principales centros de operaciones de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C), luego de que, según informó el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, el Gobierno colombiano ofreciera al país como sede de dicho convenio.“Se ofrecieron a ser la sede o el centro de la A3C como su nuevo miembro. Tienen cientos de miles de miembros capaces en sus fuerzas armadas, décadas de entrenamiento con Estados Unidos, pero nunca habían visto un socio como el presidente Trump y este Departamento de Guerra. Por eso estamos entusiasmados de poder entrar rápidamente en los detalles, porque esa relación de militar a militar ha sido de larga data”, dijo Hegseth.El anuncio fue hecho este miércoles durante una reunión de la coalición en Ciudad de Panamá, luego de que el ministro de Defensa, Jorge Mora, oficializara la adhesión a la alianza en lo que se ha catalogado como un un paso adicional en el fortalecimiento de la cooperación militar entre Bogotá y Washington y la posibilidad de que el territorio colombiano sea utilizado como punto de coordinación de las operaciones de la coalición.Hegseth destacó que Colombia cuenta con cientos de miles de integrantes en sus Fuerzas Militares y con décadas de entrenamiento y cooperación con Estados Unidos.Esas capacidades, sumadas a la ubicación estratégica del país, son algunos de los factores que podrían favorecer su elección como sede o centro de la A3C. Aunque el funcionario estadounidense habló de un “headquarters or hub”, todavía no se han conocido detalles sobre qué ciudad albergaría este centro, qué personal tendría, ni cuáles serían exactamente sus funciones dentro de la coalición.“Y con la incorporación de Colombia, y luego los cambios en Venezuela, que fueron posibles gracias a las capacidades del Ejército estadounidense, hemos cambiado. Por cierto, enfatizaría que Estados Unidos no tiene mejor amigo ni peor enemigo. No querrán meterse con nosotros cuando tenemos capacidades militares, pero cuando ocurre un problema, como en Colombia o Venezuela, somos los primeros en presentarnos”, aseguró el secretario de guerra.Hegseth agregó que Colombia solicitó el apoyo del Departamento de Guerra de Estados Unidos para combatir el narcoterrorismo y autorizó operaciones militares conjuntas. De concretarse el establecimiento de un centro de la A3C, esta infraestructura podría facilitar el intercambio de inteligencia, la coordinación logística, el entrenamiento y la planificación de operaciones entre las fuerzas de los países integrantes de la coalición.La iniciativa también refuerza el papel que Estados Unidos pretende darle a Colombia dentro de su estrategia de seguridad para el hemisferio. Durante su intervención, Hegseth aseguró que Washington está dispuesto a movilizar capacidades como helicópteros Chinook, aviones C-17, expertos y suministros ante situaciones que requieran asistencia.
La Lotería de Manizales informó un nuevo cambio en su programación de sorteos. A través de un comunicado dirigido a sus compradores, distribuidores y vendedores, la entidad confirmó que el sorteo 4968 será aplazado y tendrá lugar el próximo viernes 14 de agosto de 2026.La decisión fue presentada bajo un mensaje de unidad y solidaridad con la ciudadanía. “Hoy nuestra prioridad es acompañarnos y estar unidos”, señaló la Lotería de Manizales en la pieza informativa con la que comunicó la modificación.El anuncio se suma a las decisiones adoptadas por otras loterías del país, que también han modificado sus cronogramas de sorteos en medio de las circunstancias registradas recientemente en diferentes zonas de Colombia.¿Cuándo será el próximo sorteo de la Lotería de Manizales?El sorteo 4968 de la Lotería de Manizales se realizará el viernes 14 de agosto de 2026, de acuerdo con la información oficial divulgada por la entidad.La modificación significa que quienes adquirieron sus billetes o fracciones deberán conservarlos y tener presente la nueva fecha para participar en el sorteo correspondiente.La lotería no presentó el cambio como una cancelación, sino como un aplazamiento, por lo que el número del sorteo se mantiene: será el 4968.“Por eso, nuestro próximo sorteo 4968 será el: viernes 14 de agosto”, indicó la Lotería de Manizales.¿Qué deben hacer los compradores del sorteo 4968?Los compradores que ya tengan en su poder billetes o fracciones correspondientes al sorteo 4968 deben estar atentos a las instrucciones oficiales de la Lotería de Manizales y conservar sus productos para la nueva fecha de realización.La modificación del calendario también es relevante para los vendedores y distribuidores, quienes deberán tener en cuenta el cambio anunciado para sus procesos de comercialización.
El Gobierno de Venezuela y un sector de la oposición, encabezado por la exdiputada Dinorah Figuera, acordaron este miércoles, en el cierre del primer ciclo de diálogo, recuperar "activos de reserva internacional" del país depositados en el Banco de Inglaterra, para la atención de las víctimas del doble terremoto del pasado 24 de junio.En un comunicado conjunto, leído por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y por Figuera, se establece que ambas partes concentrarán esfuerzos para promover la recuperación de estos activos.Asimismo, acordaron crear mecanismos de transparencia, trazabilidad y auditoría en la utilización eficiente de estos recursos, "para garantizar el bienestar de todos los afectados".Venezuela sufrió el pasado 24 de junio dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, que dejaron al menos 6.301 fallecidos, cerca de 18.000 personas sin vivienda y daños materiales que el Banco Mundial estima en 19.600 millones de dólares.En julio pasado, Rodríguez dijo que se estima en 25.000 el número de viviendas que se necesitarán para las personas que perdieron sus casas por el desastre.El diputado dijo entonces que la jefa de Estado encargada, Delcy Rodríguez, envió cartas a otros países donde "se encuentra activos retenidos que pertenecen a Venezuela", y que, además", estaba desarrollando "todo ese proceso de ingeniería financiera para contar con los recursos a mano y rápido".La jefa de Estado también envió una carta al rey británico Carlos III solicitando la liberación del oro "retenido" en el Banco de Inglaterra, con el fin de usar esos recursos en el proceso de recuperación.En 2023, el Gobierno chavista aseguró que Venezuela tiene 31 toneladas de oro retenidas en el Banco de Inglaterra, equivalentes a unos 1.950 millones de dólares, debido a cuestionamientos de la Justicia británica sobre la legitimidad del presidente depuesto Nicolás Maduro, capturado en enero pasado por Estados Unidos.Pese al reciente alivio de sanciones por parte de la Casa Blanca, persisten restricciones estructurales y continúan congelados o bajo control fondos y bienes del Estado venezolano en el exterior, como las reservas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra o activos de Citgo, filial de la estatal petrolera PDVSA en EE.UU.
Ante la emergencia provocada por el terremoto que golpeó con fuerza a varias regiones de Colombia, el Cumbia House de Carlos Vives, en Bogotá, se convierte en un centro de acopio para apoyar a las comunidades afectadas.La iniciativa se desarrolla en alianza con la Red de Bancos de Alimentos de Colombia, con el objetivo de recolectar productos de primera necesidad que serán destinados a las personas damnificadas por la emergencia.¿Qué se puede donar?El punto de recepción estará ubicado en la calle 96 # 13-40, en Bogotá, y recibirá donaciones de lunes a sábado, de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., desde el 13 de agosto hasta el 12 de septiembre.Entre los alimentos solicitados están agua, arroz, aceite, pastas, lentejas, fríjol, garbanzo, arveja, enlatados, harinas, panela, chocolate, frutos secos, avena, coladas, leche en polvo, leche UHT y alimentos listos para consumo. También se recibirá alimento para mascotas.La convocatoria incluye además productos de higiene y elementos esenciales para las familias afectadas, como jabón, shampoo, cepillos y crema dental, toallas higiénicas, papel higiénico, pañales, toallitas húmedas, crema antipañalitis, toallas, colchonetas y mantas.Un llamado a la solidaridadLa apertura del Cumbia House como centro de acopio en Bogotá busca facilitar que los ciudadanos puedan contribuir a la atención de las comunidades que enfrentan las consecuencias del terremoto.La alianza con la Red de Bancos de Alimentos de Colombia permitirá canalizar estos aportes hacia la respuesta humanitaria, especialmente en momentos en que las familias damnificadas pueden requerir alimentos, agua, productos de aseo y elementos básicos para su bienestar.El llamado es a donar productos incluidos en la lista de necesidades y sumarse a esta iniciativa de solidaridad. “Cada aporte cuenta”, señala la convocatoria, que invita a los bogotanos a participar y ayudar a quienes hoy necesitan apoyo.De esta manera, el espacio asociado a Carlos Vives se suma a los esfuerzos de atención de la emergencia y convierte la solidaridad ciudadana en ayuda concreta para las comunidades afectadas por el terremoto.Punto de acopio: Calle 96 # 13-40, Bogotá.Horario: lunes a sábado, de 8:00 a. m. a 5:00 p. m.Fechas: del 13 de agosto al 12 de septiembre.