Cuando la mayoría de novelistas en Brasil centraban su producción en narrativas sobre la tierra, Clarice Lispector decidió hablar del interior: explorar la introspección y las formas en las que los humanos habitamos y entendemos la intimidad. Para la lectura de hoy tendremos uno de los capítulos de La hora de la estrella, un libro publicado en 1977 poco antes de la muerte de la escritora ese mismo año. La hora de la estrella es un libro que podríamos describir como una matrioshka, una historia que se abre y dentro tiene otra y luego otra… Clarice se introduce en la trama de la escritura y luego se desprende de su voz para que entre otro escritor Rodrigo S.M. que a su vez narra una historia sobre una chica nordestina llamada Macabéa. Macabéa es el personaje no lugar, es decir que no tiene procedencia ni destino. No tiene un porqué. No va a ninguna parte.
En una FILBo dedicada al cuerpo, pocas celebraciones resultan tan significativas como el homenaje a Darío Jaramillo Agudelo, cuya trayectoria poética y narrativa ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones. Su obra, profundamente vinculada al amor, el erotismo y la experiencia corporal, es fundamental para entender la tradición poética colombiana. Como afirma el poeta Ramón Cote, existen muchos Daríos: el poeta, el narrador, el ensayista, el editor, el gestor cultural. A esa lista se suman el mentor, el antologador, el reseñista, el melómano y el amigo entrañable. En este homenaje, amigos y colegas se reúnen para conversar, ante un público fervoroso, sobre las múltiples y brillantes facetas de su vida y su obra.