Leímos la Carta número 13 que Emma Reyes le envió desde parís a su amigo e historiador Germán Arciniegas. En esta carta, parte del libro Memoria por correspondencia (Laguna Libros), Reyes cuenta cómo la religión y la imagen del diablo se inoculó en su corazón, cómo de formas íntimas en insospechadas el convento donde se crió fracturó su espíritu para siempre.
En una FILBo dedicada al cuerpo, pocas celebraciones resultan tan significativas como el homenaje a Darío Jaramillo Agudelo, cuya trayectoria poética y narrativa ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones. Su obra, profundamente vinculada al amor, el erotismo y la experiencia corporal, es fundamental para entender la tradición poética colombiana. Como afirma el poeta Ramón Cote, existen muchos Daríos: el poeta, el narrador, el ensayista, el editor, el gestor cultural. A esa lista se suman el mentor, el antologador, el reseñista, el melómano y el amigo entrañable. En este homenaje, amigos y colegas se reúnen para conversar, ante un público fervoroso, sobre las múltiples y brillantes facetas de su vida y su obra.