Pecola es una niña pequeña que vive con sus padres y tiene una prima que se llama Claudia. Le gustan las muñecas y las caléndulas, que no le gustan a nadie excepto a ella. Pecola es negra y cree que es fea porque no se parece a Shirley Temple. Y tiene un truco para desaparecer cuando sus padres se pelean o su padre la molesta por las noches: piensa que unos preciosos ojos azules, que tiene todo el mundo admira su belleza y que las otras niñas la envidian. Pero ese sueño nunca se convertirá en realidad y Pecola seguirá atrapada en la triste vida que le ha tocado en suerte.
Las nuevas ideas que propone Laura causan escozor y Gonzalo se pone de su lado sin importar las consecuencias. Contra todo pronóstico, el nuevo programa es un éxito total y termina causando un revuelo tanto dentro como fuera de la emisora en nombre de la libre expresión y de darle voz a las mujeres oprimidas.
Laura debe alejarse de todos y de todo. Busca refugio para que sus planes no sean descubiertos y Gonzalo empieza a sospechar que algo no anda bien con la que él creía que empezaba a ser mucho más que su compañera de trabajo. Mientras tanto, una nueva contratación llega a Radio Dorado y con su galantería y su voz profunda, mueve los corazones no solamente de la audiencia de la emisora.
Es la noche del concierto de la Orquesta del Caribe en el Hotel Continental. Radio el Dorado se ha propuesto hacer una transmisión en vivo. Todo un reto, y como es la primera vez, los problemas no son pocos. Sin embargo, la situación termina uniendo mucho más a Gonzalo y a Laura hasta que un encuentro inesperado pone en peligro su continuidad en la emisora.
Gonzalo y Laura deben ganarse a pulso la oportunidad para ser los nuevos locutores de Radio Dorado. Gonzalo echa mano de su creatividad e ingenio costeño y Laura debe demostrar que es mucho más que una mujer bonita y que es más capaz que muchos hombres para tareas que se cree que solamente pueden hacer ellos.
Las cosas en Radio Dorado están patas arriba, sin embargo, el papá de Laura decide que no cerrará la emisora. Laura y Gonzalo se encuentran en una situación que no puede ser más extraña y en la que ambos se la están jugando toda con tal de hacer lo que más les gusta: estar frente a los micrófonos.