El director del Instituto Nacional de Medicina Legal, Ariel Emilio Cortés, confirmó que, tras más de diez años de investigación, se logró la plena identificación científica de los restos atribuidos al sacerdote y guerrillero Camilo Torres Restrepo.Según explicó, el proceso enfrentó un escenario técnico extremo, marcado por cuerpos mezclados, restos incompletos, deterioro avanzado y sustancias que afectaban el material genético. Ante estas condiciones, los expertos realizaron una reconstrucción genética compleja a partir de múltiples estructuras óseas exhumadas entre 2016 y 2024.La investigación incluyó muestras de linaje materno obtenidas de familiares directos. Estas fueron trabajadas en laboratorios especializados tras exhumaciones realizadas en Bogotá y La Habana, lo que permitió establecer la vinculación genética mediante comparación de perfiles mitocondriales.“Las muestras tomadas de la abuela materna Isabel Gaviria Cobaleda y de la madre Isabel Restrepo de Torres, exhumadas en Bogotá y la Habana, Cuba, fueron trabajadas para establecer la vinculación por linaje materno en el proceso”, dijo el director de Medicina Legal.Cortés destacó que el resultado no se basa en probabilidades simples, sino en una coincidencia genética robusta. De acuerdo con el informe, existe una certeza “844 millones de veces más probable” de que los restos correspondan a un hijo biológico de la familia Torres a que pertenezcan a un individuo al azar dentro de una población de referencia.“No estamos hablando de probabilidades someras, estamos ante una coincidencia genética entre el perfil de la abuela materna, el padre y las muestras exhumadas en el año 2024, sustentadas por la ciencia forense. Los restos analizados corresponden genéticamente a un hijo biológico de Calixto Torres Sumaña y nieto de Isabel Gaviria Cobaleda, a que sean de un individuo al azar en una población”, agregó.
Sesenta años después de su muerte en combate, el nombre de Camilo Torres Restrepo volvió al centro del debate público. La confirmación sobre el paradero de sus restos, anunciada esta semana, cerró una de las búsquedas más largas y simbólicas del conflicto colombiano.En entrevista con El Radar, de Blu Radio, la directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, Luz Janet Forero, fue contundente al despejar cualquier sospecha: “Para nosotros, para el equipo forense y para expertos internacionales, no hay ninguna duda de que se trata del padre Camilo Torres”.La entrega digna y el cierre de una búsqueda históricaForero explicó que la entrega digna realizada este fin de semana no fue un acto improvisado ni simbólico sin sustento técnico. Al contrario, fue el punto final de un proceso investigativo largo y complejo que incluyó trabajo de campo, análisis forenses, antropológicos y validaciones internacionales.“La entrega digna es el culmen de la búsqueda. Es un momento de dignificación y de memoria”, afirmó. Aclaró además que, según los protocolos de la Unidad, estos actos no son públicos y se realizan con las personas buscadoras, en este caso la llamada “familia social” del sacerdote.Camilo Torres y una historia marcada por la polémicaCamilo Torres Restrepo murió en 1966, en su primer combate tras unirse al Ejército de Liberación Nacional. Desde entonces, surgieron múltiples versiones sobre su muerte y, sobre todo, sobre el destino de su cuerpo. Durante décadas, esa incertidumbre alimentó una leyenda que mezcló fe, política y revolución.Fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, Camilo Torres fue una figura profundamente influyente, tanto por su pensamiento social como por la controversia de haber optado por la lucha armada.Ciencia, expertos y una frase que marcó el procesoUno de los momentos clave de la entrevista fue cuando Forero defendió el rigor del trabajo adelantado: “Los cuerpos nos hablan, los cuerpos nos cuentan historias, y leer esas historias toma tiempo”. La directora detalló que incluso participaron expertos internacionales, entre ellos forenses con experiencia en identificaciones emblemáticas en otros países.Aunque el proceso enfrentó enormes dificultades —como la degradación del material genético tras 60 años—, la acumulación de evidencias permitió llegar a una certeza plena. “Esto no fue una sola prueba, fue una línea robusta de evidencias”, insistió.Con la entrega digna, la Unidad dio por concluida su misión. Lo que venga ahora, dijo Forero, pertenece al terreno de la memoria histórica y del debate social. Pero una cosa quedó clara: la búsqueda terminó y la duda, finalmente, se cerró.
Un juzgado de Bogotá admitió para estudio una tutela radicada por Ricardo Esteban Ruiz Castro y Diego Garzón Rincón contra varias entidades denunciando la presunta vulneración de sus derechos por la construcción del osario en la Capilla Cristo Maestro, en el campus de la Universidad Nacional en Bogotá, donde serán ubicados los restos del padre Camilo Torres.Los demandantes alegan que este proyecto afectaría bienes de interés cultural y causaría impactos que, según ellos, no han sido debidamente discutidos ni socializados. Y aunque solicitaron como medida provisional la suspensión inmediata de las obras, el juez no aceptó.Para el despacho, no está demostrado plenamente la existencia de un un perjuicio irremediable o amenaza grave que justifique la suspensión urgente de los trabajos.Durante el estudio de la tutela, uno de los argumentos a revisar será el patrimonio cultural pues los demandantes insisten que la capilla “es un edificio de gran valor arquitectónico, artístico e histórico, construido entre 1949 y 1953 por los arquitectos Edgar Burbano y Alberto Iriarte” y aunque no tenga una declaratoria como tal, cualquier obra necesitaría una autorización previa en materia patrimonial.Estas obras, según la tutela, “implican modificaciones estructurales al inmueble, incluyendo la construcción de paredes de concreto para contener restos humanos”, pues agregan que no tiene los permisos para albergar restos lo que, si no se hace de la manera adecuada, podría comprometer la salubridad pública.A este proceso fueron vinculados, además de la Universidad Nacional, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, el Ministerio de Salud y la Secretaría Distrital de Salud, entidades que deberán responder los respectivos requerimientos del juez.
Después de seis décadas, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) confirmó que los restos hallados en Bucaramanga corresponden al padre Camilo Torres Restrepo, desaparecido el 15 de febrero de 1966 en medio de hostilidades armadas en Patio Cemento, San Vicente de Chucurí.La entidad informó que la identificación fue posible tras un proceso de investigación humanitaria y extrajudicial que se extendió por más de dos años y medio e integró análisis históricos, forenses y genéticos. Entre las fuentes revisadas estuvo el testimonio de una fuente militar que, en entrevistas realizadas 20 años atrás, señaló que el cuerpo del sacerdote habría sido exhumado tres años después del combate y trasladado al pabellón militar del cementerio municipal Campo Hermoso de Bucaramanga.El hallazgo se produjo el 19 de junio de 2024, cuando la UBPD intervino ese camposanto y recuperó una urna funeraria de color caoba con apliques en alto relieve, coincidiendo con la descripción aportada. En su interior fueron hallados varios cuerpos, entre ellos uno cuyas estructuras óseas presentaban concordancia con el perfil biológico del sacerdote, incluyendo sexo, edad, estatura y lesiones compatibles con las heridas que le causaron la muerte, según registros históricos y actas oficiales de 1966.Como parte del proceso, el 16 de diciembre de 2024 la UBPD realizó una intervención en el Cementerio Central de Bogotá para la toma de muestras a familiares fallecidos de Torres Restrepo, con el fin de avanzar en los análisis genéticos comparativos. Entre julio de 2025 y enero de 2026 se ampliaron los estudios de individualización y reasociación ósea, reforzando la hipótesis de identidad con base en características biológicas y documentación histórica.“En diciembre del 2025, se entregaron muestras a un laboratorio especializado en Texas (EE. UU.) que permitió orientar la preselección de muestras con mayor contenido de ADN para su análisis en Colombia por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses”.La UBPD precisó que los análisis osteológicos fueron complementados con estudios genéticos del Instituto, los cuales confirmaron coincidencia con el perfil genético del padre de Camilo Torres, Calixto Torres. Según los resultados, “es 1.230.000.000 de veces más probable que el individuo analizado sea el hijo del señor Calixto, a que sea otro individuo de la población de referencia”.La entrega del cuerpo se realizó el domingo 15 de febrero de 2026 al padre Javier Giraldo, quien hizo la solicitud de búsqueda. Giraldo indicó que los restos permanecerán en la capilla de la Universidad Nacional de Colombia y que se está a la espera de definir la fecha de una ceremonia de homenaje, luego de que el acto previsto inicialmente no pudiera llevarse a cabo.
Este domingo, 15 de febrero, en una ceremonia reservada, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó simbólicamente los restos que serían de Camilo Torres Restrepo al padre jesuita, Javier Giraldo, quien en 2019 presentó la solicitud que impulsó la búsqueda del cuerpo del conocido “cura guerrillero”.El evento empezó con una eucaristía en la capilla Cristo Maestro, en el campus de la Universidad Nacional y continuó en la sede de la Unidad de Búsqueda en el centro de Bogotá.Este domingo, se conmemoraron los 60 años de la muerte de Camilo Torres quien falleció durante un enfrentamiento armado con el Ejército en zona rural de San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander. Su cuerpo fue sepultado de manera clandestina y durante décadas se desconoció su paradero.Sin embargo, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses continuaba los estudios periciales sobre las muestras remitidas por la UBPD, en medio de limitaciones ocasionadas por el estado y las condiciones de las estructuras óseas.Ariel Cortés, director general de Medicina Legal, informó que el equipo interdisciplinario forense sigue los protocolos establecidos en la investigación asociada a la identificación del cuerpo, y que solo se iba a pronunciar cuando existiera información concluyente siguiendo el debido proceso.El jueves de la semana pasada, la Unidad de Búsqueda había indicado que estaba a la espera de los últimos análisis forenses, necesarios para emitir el informe integral de identificación y el reporte definitivo de lo ocurrido.“Contar con el informe final integral de identificación es una condición ineludible para avanzar en el proceso de entrega digna y culturalmente pertinente del padre Camilo Torres Restrepo a su buscador”, precisó la entidad tras agregar que además de los restos contaban con muestras de familiares exhumadas en 2024, que fueron analizadas en Colombia y Estados Unidos, lo que permitió avances en la investigación.No obstante, este domingo el sacerdote jesuita Javier Giraldo, recibió un cofre marrón oscuro horas después de participar en una eucaristía en honor a Camilo Torres Restrepo.La ceremonia simbólica estuvo encabezada por la directora de la UBPD, Luz Janeth Forero, con el acompañamiento del excomisionado de Paz Danilo Rueda. La jornada se extendió por casi cuatro horas y concluyó hacia las nueve de la noche.
La Arquidiócesis de Bogotá difundió un mensaje con motivo del aniversario número 60 de la muerte de Camilo Torres Restrepo, el cura que decidió militar en el ELN y que murió en 1966 en su primer combate.“La Iglesia ora por el eterno descanso del padre Camilo y ruega al Señor por el fin definitivo de toda forma de violencia en Colombia. Al mismo tiempo, nos exhorta a trabajar sin desfallecer por la justicia social” dijo el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, en el comunicado titulado “El amor nos hace pasar de la muerte a la vida”. Esto con la necesidad de consolidar una paz estable y duradera.La Iglesia afirma en ese texto que la guerra y la violencia representan un fracaso humano y una herida persistente para la nación, también subraya el dolor de las familias afectadas por el conflicto y llama a trabajar por la justicia social dentro del marco del Estado Social de Derecho, además, invita a acoger el clamor de los sectores más vulnerables y a promover una sociedad más incluyente.El comunicado concluye reiterando que la reconciliación y la unidad nacional solo serán posibles si se supera la violencia por vías no armadas y si se fortalecen el diálogo y el respeto por la vida.Este pronunciamiento de la Iglesia se produce en un contexto marcado por nuevos avances en torno a la identificación de los restos óseos que podrían corresponder a Camilo Torres, sin embargo, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) aclaró que aún no hay resultados definitivos y el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que el proceso ha enfrentado limitaciones debido al estado y las condiciones de las muestras analizadas.Camilo Torres Restrepo murió el 15 de febrero de 1966, meses después de haberse incorporado al ELN, en zona rural de San Vicente de Chucurí, Santander. Durante décadas se sostuvo que su cuerpo había quedado en poder de militares, hasta que a finales de enero pasado se informó oficialmente sobre el hallazgo de restos que podrían corresponderle.Aunque se cuenta con una muestra biológica orientadora, esta no ha permitido por sí sola establecer una identificación científica definitiva, por lo que se siguen adelantando estudios bajo estrictos criterios técnicos.Medicina Legal explicó también, que la identificación humana exige el vínculo de evidencia genética, antropológica y contextual, y anunció “un programa metodológico de confirmación para realizar las verificaciones necesarias conforme a los estándares técnicos aplicables”.
Ante el anuncio de la Universidad Nacional de estar adecuando un osario en la capilla Cristo Maestro del campus en Bogotá para alojar los restos óseos que serían de Camilo Torres, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó nuevos detalles investigaciones insistiendo en que, por ahora, no están los resultados definitivos.“En este momento continuamos a la espera de los resultados de los últimos análisis para que el equipo forense de la Unidad de Búsqueda pueda emitir el informe integral de identificación y el reporte de lo acaecido”, reiteraron.En esa línea, la Unidad recordó que la investigación en esa entidad inició en 2019 tras la recibir una solicitud formal por parte del sacerdote jesuita Javier Giraldo, cofundador de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y uno de los investigadores claves del legado de Camilo Torres.Desde ese momento, tras la recolección de varias pruebas y testimonios, dieron con la localización de un punto en Bucaramanga donde estarían los restos.“El 19 de junio de 2024 se llevó a cabo la recuperación de un cuerpo que, según indicios asociados y morfológicos como edad, sexo biológico, talla, contextura y signos de trauma violento, podría corresponder al sacerdote desaparecido”, agregó la Unidad.Cabe recordar que el padre murió el 15 de febrero de 1966, meses después de haberse sumado al ELN. Esto ocurrió en zona rural de San Vicente de Chucurí, Santander.Desde ese momento, la información que se tenía es que los militares se habían quedado con su cuerpo; sin embargo, a finales del pasado mes de enero luego de un comunicado del ELN, la Unidad de Búsqueda así como Medicina Legal, informaron el hallazgo.Este miércoles, la entidad reveló además que el equipo conformado por investigadores humanitarios, médicos forenses, antropólogos, odontólogos y genetistas, han adelantado múltiples estudios y recuperado pruebas.“Es así como la inspección inicial practicada al cuerpo de Camilo Torres Restrepo, tras su fallecimiento en el año 1966, describe lesiones que coinciden con traumatismos óseos identificados en las estructuras recuperadas por el equipo forense de la Unidad de Búsqueda”, detalló la entidad en un comunicado.Así mismo, la Unidad aseguró que ha cotejado muestras óseas con material genético del cuerpo que sería de Torres con el de otros de sus familiares, también exhumados por la entidad en diciembre del 2024.Para esto han contando con el apoyo de varios laboratorios genéticos, uno de ellos ubicado en Estados Unidos, así como de Medicina Legal.Con estos avances y mientras se esperan los resultados definitivos, la Unidad insistió en que la disposición final de los restos, si se confirma plenamente su identidad, será definida por la persona que solicitó adelantar su búsqueda.“Contar con el informe final integral de identificación es una condición ineludible para avanzar en el proceso de entrega digna y culturalmente pertinente del padre Camilo Torres Restrepo a su buscador, quien según los protocolos de la entidad es la única persona que puede tomar la decisión de la disposición final del cuerpo”, puntualizaron.
La Universidad Nacional confirmó que está adecuando la capilla Cristo Maestro, ubicada en la sede de Bogotá, con el fin de albergar dignamente los restos mortales del padre Camilo Torres Restrepo, si su cuerpo logra identificarse plenamente.Así lo informó la vicerrectora Carolina Jiménez Martín, quien agregó que, si bien están pendientes de los resultados científicos finales, es necesario adelantar dichas intervenciones como parte del plan por honrar el legado de Torres a servicio de la institución y del país.La universidad reiteró ahora la propuesta a la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, teniendo en cuenta la importancia del sacerdote para la institución desde su rol como estudiante de Derecho, docente de Sociología Urbana y Trabajo Social, editor de textos académicos, capellán de esa capilla y cofundador del Departamento de Sociología en 1960.“De allí que la Universidad Nacional haya albergado, desde que se produjo su fallecimiento, la esperanza de que en la capilla “Cristo Maestro” de la Ciudad Universitaria de Bogotá reposen sus restos mortales; así lo atestigua la placa memorial ubicada hace 50 años en este espacio sacro, que simboliza la disposición permanente de la Universidad para salvaguardar su memoria por su profunda vinculación con la vida universitaria en las dimensiones académica y pastoral”, recordó la universidad.El pronunciamiento llega luego de conocerse una serie de trabajos en la capilla, así como la realización de grafitis alusivos al ELN en varias partes de la sede universitaria.Este 2026 se cumplen 60 años de la muerte de Torres, el llamado ‘Cura guerrillero’ y símbolo tanto de la lucha armada como política del ELN. Fue uno de los pioneros en Colombia de la Teología de la Liberación que priorizaba en atender la pobreza urbana y desigualdad rural siempre defendiendo la postura de un cristianismo atado a la realidad social.Dichas tareas, que lo llevaron por ejemplo a impulsar la creación de las juntas de acción comunal, las combinó como su trabajo académico y pastoral, en el que impulsó la visión de una universidad pública comprometida con esa realidad social avanzando en investigaciones fuera de la institución.Su nombre ha sido también símbolo del ELN, grupo al que se sumó poco antes de su muerte, el 15 de febrero de 1966, cuando cayó en su primer combate contra el Ejército colombiano.Desde ese momento, la información que se tenía es que los militares se habían quedado con su cuerpo; sin embargo, a finales del pasado mes de enero luego de un comunicado del ELN, la Unidad de Búsqueda, así como Medicina Legal, informaron que estaban en el estudio de restos óseos con altas probabilidades que correspondieran al sacerdote Torres.“La solicitud de búsqueda del padre Camilo Torres fue recibida por la entidad en 2019. Desde ese momento, en el marco de la búsqueda masiva y relacional, se inició la investigación, la cual ha logrado avances significativos en el proceso, particularmente en los últimos dos años, como resultado de la contrastación de fuentes, revisión de documentos históricos, testimonios y la combinación de técnicas geomáticas, antropológicas y forenses”, explicó en ese momento Luz Janeth Forero, director de la Unidad de Búsqueda.
La confirmación de que los restos del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo se encuentran en Medicina Legal fue calificada como un hecho histórico para el país. Así lo aseguró en diálogo con Noticias de la Mañana el profesor Rodrigo Torrejano, investigador y especialista en memorias colectivas.Según explicó Torrejano, la aparición de los restos de Camilo Torres tiene un significado profundo al tratarse de una figura emblemática de la historia política, académica y social de Colombia, y porque su muerte estuvo rodeada durante décadas por la incertidumbre propia de la desaparición forzada en el marco del conflicto armado.Para el investigador, el hallazgo de los restos representa un avance en la construcción de verdad, al estar directamente ligado a hechos del conflicto armado y al accionar del Estado en una época marcada por la violencia política.“Permite que la ciudadanía y la comunidad universitaria se reencuentren alrededor de su figura y reflexionen sobre las implicaciones de la violencia, las resistencias y los impactos del conflicto”, señaló Torrejano.Más que el relato del “cura guerrillero”El profesor insistió en que la figura de Camilo Torres ha sido reducida durante años al relato del “cura guerrillero”, desconociendo su aporte académico y social. Torres fue uno de los fundadores de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, profesor capellán y una figura clave en el desarrollo de las ciencias sociales en el país.Además, participó en procesos fundamentales como la creación de Juntas de Acción Comunal, impulsó debates sobre la reforma agraria desde el INCORA, dirigió la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) y promovió, junto a Orlando Fals Borda, una visión de la academia comprometida con la transformación social.¿Qué pasará con los restos de Camilo Torres?Torrejano explicó que existe la posibilidad de que los restos de Camilo Torres reposen en la Universidad Nacional, donde ya existen espacios de memoria dedicados a su figura. En la capilla Cristo Rey reposan actualmente los restos de Orlando Fals Borda y María Cristina Salazar, y desde los años 70 hay una urna simbólica dedicada a Camilo Torres.De acuerdo con su investigación, dentro del campus universitario existen al menos 14 lugares de memoria que recuerdan a Camilo Torres, lo que convertiría su eventual sepultura en la universidad en un espacio para el debate, la reflexión y la construcción de paz.“Sería una oportunidad para que la comunidad universitaria dialogue sobre la violencia y la necesidad de transformaciones sociales profundas, algo en lo que Camilo siempre insistió”, concluyó.Escuche la entrevista completa aquí:
La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) informó que cuenta con elementos muy sólidos que permiten orientar la identidad del cuerpo que podría corresponder al sacerdote Camilo Torres Restrepo.No obstante, la entidad aclaró que, por ahora, no existe confirmación plena sobre su identidad y que el proceso continúa en etapa de verificación técnico-científica.La UBPD recordó que la solicitud formal de búsqueda del padre Camilo Torres fue recibida en 2019 y que, desde entonces, se adelanta una investigación que ha tenido progresos significativos, especialmente en los últimos dos años.La entidad explicó que los avances alcanzados son el resultado de una investigación sustentada en la contrastación de fuentes, la revisión de documentos históricos y testimonios, así como en la aplicación de técnicas geomáticas, antropológicas y forenses.“Hay hipótesis muy fuertes que nos señalan y son las que estamos ahora verificando de manera técnico-científica”, señaló la directora de la Unidad, Luz Janeth Forero, al explicar que existe una alta acumulación de información contextual y testimonial que permite aproximarse a la identidad del cuerpo.Frente a la versión difundida por el ELN, que aseguran que el cuerpo del sacerdote ya habría sido encontrado y “verificada su autenticidad”, la directora fue enfática en señalar que la Unidad no sabe cómo ese grupo armado llegó a tales conclusiones.“No tenemos ninguna información de como el ELN llega a estas conclusiones y obviamente nosotros, al igual que como lo señala el comunicado del Instituto Nacional de Medicina Legal, seguimos en procesos de verificación de la información”, sostuvo.La directora insistió en que se trata de un caso ocurrido hace más de seis décadas, lo que implica complejidades y grandes limitaciones. “La información tiene que ser triangulada, verificada, contrastada, enriquecida con otras fuentes”, afirmó, al advertir que no es posible establecer plazos sobre cuándo podría haber una conclusión definitiva.
El municipio de Jamundí, Valle del Cauca, volvió a ser escenario de hostigamientos armados en la zona rural. En las últimas horas, la estación de Policía del corregimiento de Robles, fue atacada mediante el lanzamiento de más de 17 artefactos explosivos desde drones, presuntamente por integrantes de las disidencias de las Farc.Este sería el tercer día consecutivo de ataques dirigidos contra la fuerza pública en el municipio. Las acciones han sido atribuidas al frente “Jaime Martínez”, uno de los grupos armados ilegales que operan en esta región del suroccidente colombiano.A pesar de la intensidad del ataque, las autoridades informaron que hasta el momento no se registran personas heridas. Sin embargo, la situación ha generado preocupación entre los habitantes del sector rural, quienes temen una escalada de violencia en la zona.La fuerza pública se mantiene desplegada en el área como parte de un plan de defensa, con el objetivo de repeler los ataques y garantizar la seguridad de la población civil. Las autoridades no descartan que se refuercen las operaciones militares en el territorio en los próximos días, mientras se evalúa la magnitud de los recientes hostigamientos.
La Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá confirmó que desde el pasado 11 de mayo se reanudó la audiencia concentrada dentro del proceso de Justicia y Paz que involucra a 118 postulados relacionados con 576 hechos y más de 1.243 víctimas directas de la Unión Patriótica.La diligencia judicial es liderada por la magistrada Laura Juliana Duarte Quitián, junto con la magistrada Alexandra Valencia Molina, en desarrollo de las competencias asignadas a la Sala de Conocimiento de Justicia y Paz.De acuerdo con la información oficial, los hechos analizados dentro del proceso corresponden a patrones de macrocriminalidad asociados con homicidio, desaparición forzada y desplazamiento forzado, en un contexto de violencia sistemática contra líderes sociales, sindicalistas, defensores de derechos humanos y miembros o simpatizantes de la Unión Patriótica.La Sala señaló que estos hechos son estudiados dentro del eje temático denominado violencia generalizada contra líderes sociales y sectores políticos y sindicales, en medio de un escenario de persecución por razones ideológicas y sindicales.Dentro de esta actuación judicial se adelanta el trámite respecto de exintegrantes de distintas estructuras armadas ilegales postuladas al proceso de Justicia y Paz. Entre ellas aparecen las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, el Bloque Central Bolívar, Bloque Mineros, Bloque Élmer Cárdenas, Frente Héctor Julio Peinado Becerra, Bloque Calima, Bloque Bananero, Bloque Tolima, Bloque Centauros, Héroes del Llano, Héroes del Guaviare y Bloque Puerto Boyacá.El proceso también incluye actuaciones relacionadas con integrantes de las extintas FARC-EP, respecto de quienes podría avanzar la correspondiente formulación de cargos conforme al desarrollo procesal de la audiencia concentrada.La reanudación de esta diligencia hace parte de los procesos judiciales orientados al esclarecimiento de hechos de violencia ocurridos contra integrantes y simpatizantes de la Unión Patriótica, organización política que durante décadas denunció persecución y ataques sistemáticos contra sus miembros.
El delantero colombiano Brayan León salió al paso de las versiones que han circulado alrededor del Independiente Medellín y negó tajantemente los señalamientos sobre supuestos problemas internos y acusaciones de amaño relacionadas con la final perdida ante Independiente Santa Fe en el primer semestre del 2025."Nunca ha pasado nada de eso. Incluso por ahí salió también de que yo hablé con una persona en un restaurante. Yo nunca hablé con nadie. O sea, nosotros nunca peleamos en camerino tampoco", afirmó el atacante durante una entrevista en Blog Deportivo.Desde Sudáfrica, donde actualmente juega y atraviesa un buen momento deportivo al ser uno de los goleadores de la liga, León aseguró que ha seguido de cerca la difícil situación que viven varios de sus excompañeros, quienes incluso denunciaron en Blog Deportivo las amenazas y presiones tras las recientes polémicas que rodean al Medellín. En ese sentido, rechazó especialmente las versiones que apuntaban a supuestas peleas en el camerino o conversaciones relacionadas con una presunta venta de partidos."Entonces para mí ha sido una falta de respeto lo que han hecho, porque soy consciente de que nunca pasó lo que dijeron", agregó.Buen grupo de compañerosLeón también defendió el ambiente que existía dentro del plantel y destacó que el grupo mantenía una buena convivencia pese a los malos resultados y la presión de los aficionados. “Creo que el camerino era muy bueno, la verdad, muy bueno. Me parece una falta de respeto contra la integridad de los compañeros”, sostuvo el delantero.El futbolista recordó que él mismo sufrió situaciones complicadas mientras jugó en Medellín. Según contó, constantemente recibió críticas y presiones por parte de algunos hinchas, independientemente de su rendimiento dentro del campo. “Si hacía gol, si no hacía gol, si jugaba, si no jugaba, siempre se metieron conmigo”, expresó.Su salida del MedellínFinalmente, Brayan León explicó que su salida del Medellín no fue una reacción inmediata a la crisis reciente, sino una decisión que ya venía analizando antes de terminar el torneo. Ahora, desde el fútbol sudafricano, espera consolidarse y usar esta etapa como una plataforma para dar el salto a ligas más competitivas. “Llegamos acá con la expectativa de hacer las cosas bien y aprovechar el buen momento. Si llega algo, se hablará con el club”, concluyó.
Estos fueron los temas tratados en Meridiano Blu este miércoles, 13 de mayo de 2026:Autoridades frustraron un posible atentado terrorista en Bogotá a pocas semanas de las elecciones presidenciales.Cuatro soldados fueron asesinados por disidencias de alias ‘Calarcá’ en el departamento del Guaviare.Alertan por aumento del 300 % en el reclutamiento de menores por grupos armados en Colombia.Escuche el programa completo aquí:
Save the Children alertó sobre el grave panorama que enfrenta la niñez en Colombia en medio del conflicto armado y aseguró que el país se ubica entre los más afectados del mundo por ataques contra la educación. Según explicó María Mercedes Liévano, directora país de la organización, Colombia ocupa actualmente el cuarto lugar a nivel mundial con más ataques contra instituciones y comunidades educativas, además de ser el segundo país donde más asesinan docentes.La directora señaló que estas cifras reflejan situaciones que siguen ocurriendo en distintos territorios del país, especialmente en zonas con presencia de grupos armados ilegales como Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Según indicó, los riesgos para estudiantes y profesores incluyen reclutamiento infantil y la instalación de artefactos explosivos en caminos hacia las escuelas.Liévano aseguró que recientemente visitaron una escuela en la región Pacífica cuya infraestructura tiene más de 260 impactos de bala. Según explicó, muchas comunidades educativas viven diariamente con miedo debido a la violencia y a las amenazas derivadas del conflicto armado.“En Colombia, desafortunadamente, estamos viviendo una crisis de protección generalizada por conflicto armado. El conflicto armado se está ampliando en el país, afectando y expresando de manera diferente en los territorios donde trabajamos, pero también, por ejemplo, con temas asociados al cambio climático”, señaló la directora de Save the Children.La organización también alertó por el incremento del reclutamiento infantil. De acuerdo con cifras de la Defensoría del Pueblo y datos recopilados por Save the Children, este fenómeno habría aumentado un 300% en los últimos dos años. Solo al cierre de 2024, más de 600 niños y niñas fueron reclutados por grupos armados ilegales, mientras que durante 2023, se reportaron 184 casos.La directora señaló que las consecuencias de esta situación van más allá de la violencia y terminan afectando el desarrollo de generaciones enteras. Según dijo, la falta de oportunidades educativas y las afectaciones derivadas del conflicto contribuyen a profundizar ciclos de pobreza y desesperanza en distintas regiones del país.En ese sentido, recordó que, según cifras del Banco Mundial citadas por la organización, más del 50% de los niños en Colombia no saben leer ni comprender un texto simple a los 9 años. En territorios apartados y afectados por el conflicto, agregó, esa cifra podría alcanzar incluso el 90%.Las declaraciones se conocieron durante el cierre del proyecto CREER, financiado por la Unión Europea, una iniciativa que buscó fortalecer capacidades de protección para niños, niñas y adolescentes en comunidades afectadas por el conflicto armado, además de preparar a escuelas y autoridades locales para responder ante situaciones de emergencia.Camilo Andrés López, estudiante de la institución educativa José Asunción Silva, aseguró que el proyecto transformó significativamente su vida. Según contó, antes era un joven reservado, con problemas de comportamiento y poco interés por el estudio, pero gracias al proceso encontró espacios para expresarse y replantear su proyecto de vida.El estudiante también se refirió a las experiencias de muchos de sus compañeros. “Han sido muchachos que, por causas de la guerra, les marcó la vida, les dejaron cosas que ellos reservaban con ellos, que nunca las expresaron, y este espacio les brindó esa oportunidad, de hacerlos, de expresarlos, de que se den de cuenta de que tienen un mejor futuro por delante, de que dejen eso atrás, de que eso ya no los puede alcanzar, que ya el pasado quedó atrás”, aseguró.Por su parte, Ana Julia Obando, líder de calidad de la Secretaría de Educación de Tumaco, destacó que la estrategia permitió fortalecer capacidades en instituciones educativas del territorio para convertirlas en entornos más seguros y protectores frente a emergencias relacionadas con el conflicto armado.“En este proyecto fueron focalizadas 5 instituciones educativas, donde cada institución tiene un promedio de 300 establecimientos educativos, que son los centros. Las instituciones educativas cuentan con 900 y 1200 estudiantes dentro del CMAP. El proyecto benefició más de 5000 estudiantes en el territorio de Tumaco”, señaló Obando.Finalmente, la directora de Save the Children hizo un llamado al próximo gobierno para que la agenda de niñez deje de ser un tema secundario dentro de las políticas públicas del país. Liévano advirtió que actualmente Colombia invierte apenas el 0,8 % del PIB en protección infantil, cifra que, según señaló, está por debajo de la recomendación de la OCDE, que plantea una inversión mínima del 1,6 %.“Necesitamos que en todas estas negociaciones de paz el punto de partida sea la protección de la, por supuesto, comunidades por protección, por ejemplo, la protección de la niñez. A los niños y las niñas los tenemos que alejar de la guerra, eso no es negociable”, concluyó.