de la imaginación, le ayuda a sortear las primeras etapas de vida que están llenas de incógnitas, curiosidad y temor”.
“La conexión que permite la literatura entre el niño y el adulto es muy importante y, por eso, no hay nada mejor que escuchar un cuento narrado por un mayor”, expresó de Hart y agregó que durante el cuento antes de ir a dormir se le puede explicar a los menores experiencia reales, de la vida cotidiana, como por ejemplo la de la madrasta que siempre se ha visto como mala.
“No todas las mamás son maravillosas, ni las madrastras son perfectas”. Es ahí donde los padres pueden aprovechar para contar a sus hijos las diferencias y las moralejas que dejan los cuentos, puntualizó la psicoeducadora.