Una fuerte alerta lanzó Terrasos durante el Foro Internacional “Compensaciones y Financiamiento de la Biodiversidad 2026”. Mariana Sarmiento, directora ejecutiva de la organización, advirtió que las empresas en Colombia tienen obligaciones de inversión ambiental por billones de pesos, pero menos del 10 % de esos recursos se ha ejecutado.
Según Sarmiento, uno de los principales problemas es que estos recursos no están llegando a los territorios. Señaló como cuellos de botella la demora en los procesos de aprobación de las autoridades ambientales, las dificultades para acceder a tierras rurales y la falta de actores especializados y comunidades comprometidas con la conservación.
“Hay dinero que no llega a los territorios, que no promueve desarrollo y que no genera empleo. La pregunta es cómo hacemos para que esto suceda”, añadió la directora.
Y es que, en medio de todo este panorama, desde Terrasos, la apuesta es lograr que los recursos de las compensaciones ambientales lleguen a estos territorios y permitan fortalecer la conservación, generar ingresos y aumentar la resiliencia de las comunidades.
Entre las alternativas están los bancos de hábitat, que son proyectos de conservación y restauración de ecosistemas con una duración mínima de 30 años. Las empresas pueden vincularse comprando cupos de biodiversidad, con los que financian resultados concretos de conservación. El modelo busca agilizar el cumplimiento de las obligaciones ambientales y garantizar inversiones de largo plazo.
Terrasos destaca además que los bancos de hábitat funcionan bajo el principio de pago por resultado. Las empresas no pagan si no existe un resultado verificable. Esto permite mayor transparencia y trazabilidad, al tiempo que genera empleo e inversión en los territorios. El desafío es que los billones de pesos destinados a compensaciones ambientales dejen de quedarse sin ejecutar y se conviertan efectivamente en conservación, desarrollo y protección frente al cambio climático.
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Esto demuestra que Colombia cuenta con una normatividad ambiental avanzada en Latinoamérica. Las empresas que generan impactos sobre los ecosistemas o que tienen una dependencia directa del agua y están sujetas a licenciamiento ambiental deben realizar inversiones y cumplir obligaciones de compensación, pero el desafío está en lograr que esos recursos se conviertan en proyectos efectivos.
Hoy más que nunca se debe cuidar la naturaleza, antes de que sea tarde
La directora de Terrasos alertó por los efectos del cambio climático y otros fenómenos sobre la biodiversidad. Los incendios, los periodos de El Niño y el terremoto que afectó al Chocó, situaciones que impactan la fauna y la flora y hacen necesario recuperar y conservar los ecosistemas afectados.
“En el Chocó tenemos un reto muy grande, porque su activo más importante es la naturaleza y la resiliencia de sus comunidades depende de que puedan derivar ingresos de ella en buen estado. La conversación es cómo logramos que los recursos de compensaciones ambientales lleguen efectivamente a estos territorios”, añadió.
La advertencia también tiene relación directa con la seguridad hídrica y alimentaria. Desde Terrasos señalan que mantener ecosistemas saludables permite garantizar el agua, sostener la actividad agrícola y evitar que las condiciones climáticas terminen haciendo cada vez más vulnerables a los territorios.
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“Los ecosistemas se recuperan en la medida en que tengamos ecosistemas saludables alrededor, ¿cierto? Entonces, frente a un escenario del niño donde hay mayores temperaturas, si no tenemos ecosistemas naturales, pues va, los territorios van a ser menos resilientes”, afirmó la directora.
Los recursos existen, pero el reto es lograr que lleguen al territorio. La discusión ahora está en cómo destrabar los procesos ambientales, facilitar el acceso a tierras y fortalecer a las comunidades y organizaciones capaces de convertir esos billones de pesos en restauración, conservación, empleo y mayor protección frente al cambio climático.