La ciudad autónoma de Ceuta, un enclave español de apenas 20 kilómetros cuadrados y unos 80,000 habitantes, atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente.
Tras la entrada masiva de miles de migrantes irregulares procedentes de Marruecos, la sensación entre la población local no es de retorno a la normalidad, como sugieren las cifras oficiales, sino de un profundo desamparo y caos logístico.
Una avalancha sin precedentes
Según relató Picus Sunderdas, economista y residente de la ciudad, lo vivido durante la semana pasada superó cualquier previsión. A pesar de que el Gobierno local alertó con antelación sobre el "goteo diario" de personas, la respuesta del Gobierno central de Pedro Sánchez fue nula en los momentos críticos.
Sunderdas describe la situación de los primeros días como "una auténtica avalancha invasión" que provocó que entre 70,000 y 90,000 personas entraran en menos de 48 horas.
"Eso ha creado un caos auténtico, un caos primero por inseguridad, un caos por incertidumbre, un caos porque los comercios se han tenido que cerrar y un caos porque es un drama humanitario", afirmó Sunderdas en entrevista en Mañanas Blu.
Cifras oficiales bajo cuestionamiento
Existe una desconexión notable entre el reporte del Ministerio del Interior español y la realidad que perciben los ciudadanos en las calles. Mientras el ministro Fernando Grande-Marlaska aseguró que 72,000 personas ya habían regresado a Marruecos, los habitantes locales sostienen que la cuantificación es imposible.
Sunderdas fue enfático al señalar que "no se puede hablar de un número oficial porque no hemos sido capaces de cuantificar cuál ha sido el número exacto de los que han entrado", explicando que, debido a la velocidad de la entrada, los migrantes "se empiezan a esconder por todas las partes de la ciudad, por barrios, por playas, por montes".
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Según sus cálculos personales, basados en el recorrido por la ciudad, todavía podrían quedar más de 5,000 personas en territorio ceutí.
La sensación de abandono institucional
El sentimiento predominante en Ceuta es el de haber sido desatendidos por el poder central en Madrid. Sunderdas critica duramente la falta de medidas durante las primeras 48 horas de la crisis, señalando que las fuerzas de seguridad no actuaron con contundencia debido a las órdenes recibidas.
"Nos vivimos abandonados, nos vivimos en una situación de abandono, de que cada uno pues se buscara la vida y que cada uno pues saliese de la situación como pudiera", lamentó el entrevistado, añadiendo que la falta de militarización inicial de la frontera facilitó el desborde.
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Para él, la conclusión es tajante: "Nos han dejado abandonados".
Escuche aquí la entrevista: