CDO, con el ingeniero y profesor de la Universidad Eafit, Roberto Rochel, quien ha venido asesorando a las familias afectadas en este proceso.
En una primera carta, fechada el tres de julio, el empresario Álvaro Villegas Moreno, acusa al profesor Rochel de violar el Código de Ética de la ingeniería, al recordarle que según la Ley 842 de 2003, “existen deberes legales suyos para con sus colegas”, y le resalta los siguientes: “proponer servicios con reducción de precios, revisar trabajos de otro profesional sin conocimiento y aceptación previa del mismo”.
“Así las cosas –dice la carta de Villegas Moreno- me dirijo a usted, con el fin de solicitarle ajustar su actuar a las exigencias contenidas en el Código de Ética para el ejercicio de la ingeniería, pues en unas declaraciones suyas, dadas a la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos –SAI- hay una grave, injusta e incontrovertida difamación en contra de los profesionales de las constructoras del Grupo CDO, de los cuales, algunos fueron sus alumnos en la cátedra de Diseño Estructural de la Universidad Eafit”.
En respuesta a esas afirmaciones, del también exalcalde de Medellín, Álvaro Villegas, el profesor Rochel afirmó: “se cuestiona mi ética por divulgar los resultados obtenidos en las edificaciones, donde encontré que algunas de las estructuras construidas por CDO y calculadas por el ingeniero Jorge Aristizábal no cumplían con la norma colombiana y no ofrecían seguridad para sus habitantes”.
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Y le pregunta el profesor Rochel al doctor Villegas: “¿será que ser ético por usted es callar y ocultar la verdad, colocando en riesgo la vida de múltiples familias conformadas por niños y ancianos? ¿Será que es ético violar reiteradamente las normas de diseño y repetir estos errores en otros edificios, a sabiendas de los reclamos de los propietarios por fisuraciones en sus edificios y no tomar correctivos oportunos para evitarlo?
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“Lo invito doctor Villegas a encontrar los problemas donde están, esto es, dice el profesor Rochel, en la raíz y en la acometida de los proyectos y no en quienes hemos sido testigos accidentales de esta triste situación”. Y le insistió: “Esta es la primera y última vez que me refiero o escribo sobre sus descalificaciones y señalamientos. Los problemas, doctor Villegas, están al interior de la organización que usted asesora y no afuera. No los busque en quienes tratamos de desarrollar nuestro ejercicio profesional, de una manera ética, nítida y transparente”.