Lo que parece común en muchos colegios podría cambiar. Algunos establecimientos educativos llevan nombres que hacen parte de la memoria histórica del país y de los referentes presentes en la formación de niños, niñas y jóvenes.
En Bogotá, una propuesta presentada ante el Concejo Distrital abrió el debate sobre qué personas deberían ser reconocidas en los espacios educativos de la ciudad.
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El proyecto, radicado por el concejal Julián Uscátegui, del partido Centro Democrático, busca impedir que las instituciones educativas públicas, sus sedes, bibliotecas, aulas y otros espacios lleven nombres de personas que hayan pertenecido a organizaciones armadas ilegales. La iniciativa incluye a integrantes de guerrillas como las FARC, el ELN y el M-19, así como de grupos paramilitares y estructuras vinculadas al narcotráfico y al terrorismo.
La propuesta no se limita a regular las denominaciones futuras. También contempla revisar los nombres que tienen actualmente los establecimientos educativos de la capital y establecer un procedimiento para modificarlos cuando corresponda.
¿Qué colegios podrían cambiar de nombre en Bogotá?
Uno de los casos mencionados en el debate es el del colegio Carlos Pizarro Leongómez, ubicado en la localidad de Bosa. La institución lleva el nombre del excomandante del M-19, organización a la que perteneció antes de su desmovilización y posterior participación política.
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Con esta iniciativa se busca cambiar las denominaciones de los espacios públicos relacionados con personas que integraron grupos armados al margen de la ley. Sin embargo, su alcance dependerá del trámite del proyecto y de los criterios que se establezcan para identificar las instituciones que tendrían que modificar sus nombres.
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Uscátegui sostiene que los colegios deben promover referentes asociados con la educación, la ciencia, la construcción de país y el reconocimiento de las víctimas de la violencia.
Según el concejal, existiría una contradicción entre enseñar a los estudiantes a rechazar la violencia y mantener, en los lugares donde reciben formación, los nombres de personas que hicieron parte de organizaciones armadas.
¿Cómo se elegirían los nuevos nombres de los colegios?
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La iniciativa propone que la Secretaría de Educación de Bogotá tenga un plazo de aproximadamente seis meses para expedir la reglamentación necesaria, en caso de que el proyecto sea aprobado y se convierta en una disposición aplicable.
Ese proceso permitiría identificar las instituciones educativas que tendrían que revisar sus denominaciones y establecer las condiciones para adelantar los cambios.
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Los colegios públicos de Bogotá NO deben llevar nombres de guerrilleros como Carlos Pizarro ni de ningún criminal.
— Julián Uscátegui (@JulUscategui) October 19, 2026
Nuestros niños y jóvenes merecen tener como referentes a quienes han servido a Colombia desde la legalidad, NO a quienes ejercieron la violencia.
Por eso radicamos… pic.twitter.com/Y4TVizrJNe
Además, el proyecto contempla un mecanismo para seleccionar los nuevos nombres con participación de la comunidad educativa. De esta manera, estudiantes, docentes, familias y otros integrantes de las instituciones podrían intervenir en la elección de las denominaciones que reemplazarían las actuales.
Por ahora, la propuesta apenas fue presentada y todavía debe surtir su trámite. Por tanto, los colegios no tienen que cambiar sus nombres en esta etapa. Si la iniciativa es aprobada, será necesario definir primero la reglamentación y el procedimiento para realizar las modificaciones.