Una tragedia en Pasto el pasado 23 de julio dejó una menor fallecida y otra gravemente herida tras un incendio en una distribuidora de perfumes. La víctima, Stefanie Cardona, de 15 años, murió luego de nueve días en la UCI, mientras que Sara Juliana, amiga cercana de otro joven presente, permanece hospitalizada tras más de 60 cirugías y trasplantes de piel.Según Camilo Moreno, padrastro de Stefanie en entrevista con Más Allá del Silencio Podcast, los menores estaban etiquetando mercancía para ganar dinero extra: “Nuestros hijos Stefhanie y Brian habían pedido esa tarea para ellos ganar algo... les pagábamos 15,000 pesos por cada caja etiquetada”. Por su parte, Brian contó que Sara se unió a la actividad después del gimnasio porque quería “la plata para los regalos de los hermanos de ella y uno para la mamá”.El incendio se produjo alrededor de las 6:00 p. m. en el segundo piso de la vivienda, donde funcionaba la bodega. Según Sandra Botina, propietaria del lugar y madre de la menor, el fuego se habría originado por un juego imprudente con alcohol. “Nos pusimos a jugar con una mechera de alcohol. Uno tenía una jarra de alcohol y el otro un briket y le hacía chispa, por ende se alcanzó a prender la jarra y el muchacho se asustó por no quemarse y la soltó”, afirmó que le dijeron los jóvenes. La explosión se propagó rápidamente: “Cayó a la caneca y eso hizo una explosión porque se mira por la ventana la explosión y de pronto eso fue lo que prendió toda la habitación”.El orden de los hechos y la responsabilidad de los jóvenes presentes es motivo de disputa judicial y social. Los propietarios del negocio consideran que se trató de un accidente, mientras que la madre de Sara, Johana, asegura que otros jóvenes provocaron intencionalmente el incendio y denuncia que “tiraron la fosforera, la prendieron y los demás las encerraron”. Los propietarios de la distribuidora denuncian además un clima de hostilidad y amenazas tras el incidente, incluyendo el hallazgo de “una muñeca quemada en la cara y en las manos” frente a su casa y mensajes intimidantes que advertían: La van a estar esperando afuera, para quemarla y sienta el dolor que sintió la niña”.La Fiscalía continúa la investigación para determinar si el hecho fue un accidente o un ataque intencional.
Un menor de tan solo 13 años de edad, con quemadura de segundo grado en miembros inferiores y genitales por manipulación de papeletas, es el más reciente caso de las víctimas de la pirotecnia en Medellín, parte de los 65 que acumula el departamento en esta temporada que aunque terminará de medirse el próximo domingo, desde el inicio ha registrado incremento.Para la secretaria de Salud del departamento, Marta Ramírez, aunque falta camino por recorrer en el tema de la pedagogía, hay que insistir con las campañas desde el inicio del año, solicitando apoyo de parroquias, equipos de fútbol y organizadores de eventos que usan pólvora. En contraste, admitió que las sanciones para los padres de familia no están siendo suficientes."Los padres que descuidan el cuidado y la potestad que tienen ellos, nos hemos enterado que, a pesar de que la policía coloca los comparendos, la gente no los cumple, no los paga. Yo creo que esto debería tener unas medidas distintas. Quizá prisión de no sé cuántas horas, porque probablemente la gente va aprendiendo más de esa manera", aseguró Ramírez.Para la capital antioqueña el panorama tampoco es alentador. De los 28 quemados menores de edad en Medellín, seis tienen entre 0 y 5 años, cuatro son mayores de 6 y 18 más están en el rango de entre 12 y 17 años, motivo por el que el alcalde Federico Gutiérrez calificó como un desastre el balance de esta temporada."Que eso es un completo desastre, porque estamos hablando de ochenta y dos personas que matan. Hay enfermedades que llegan, pero hay enfermedades y problemas buscados. Uno de ellos es la pólvora. Un mayor de edad que manipula pólvora sabe el riesgo. A mí lo que me duele profundamente es cuando aparecen también niños quemados por la irresponsabilidad de los padres o de los vecinos o quienes están manipulando pólvora", indicó el mandatario.En Antioquia la ocupación en las unidades de quemados de adultos y niños hoy, como estuvo en la mayoría del periodo de vigilancia intensificada, se encuentra al 100 % de su ocupación. El departamento acumula 203 casos, 35,3% más que el año anterior fueron 150 a esta misma fecha.
El número de personas lesionadas por el uso de pólvora en Colombia tuvo un aumento significativo durante la temporada decembrina y superó el total de casos registrados en 2024, cuando se reportaron 1.354 afectados.De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, hasta el martes 13 de enero, a las 2:00 de la tarde, después del puente festivo que marcó el cierre de la temporada, se reportaron 1.678 personas lesionadas en el país.Del total de casos reportados en Colombia, 503 corresponden a menores de edad, lo que representa el 29,97 % de los lesionados, mientras que 537 adultos resultaron heridos bajo los efectos del alcohol, una combinación que las autoridades advirtieron como peligrosa durante las celebraciones de fin de año.Los departamentos y ciudades con mayor número de casos fueron Antioquia, que encabeza la lista con 203 personas lesionadas, seguido por Nariño con 148 casos, Bogotá con 131, Norte de Santander con 97, Cauca con 94 y Cundinamarca con 92. En el listado también aparecen Santander con 71 lesionados, Córdoba con 69 y Atlántico con 65.En el caso de Bogotá, la Secretaría Distrital de Salud informó que, con corte a las 2:00 de la tarde del 13 de enero, la cifra de personas lesionadas por pólvora en esta temporada llegó a 131. Este es uno de los cinco territorios del país que presentó una disminución en la incidencia, con una reducción del 10,3 %. Bolívar, Quindío, Chocó y San Andrés también reportaron menos heridos de este tipo.Del total de casos registrados en Bogotá, 32 corresponden a menores de edad. En varios de estos casos, los niños y adolescentes resultaron lesionados mientras observaban la manipulación de pólvora por parte de adultos o en contextos donde no existía una supervisión adecuada.El reporte entregado por el Instituto Nacional de Salud también reveló que los principales elementos pirotécnicos que generaron los accidentes fueron totes, voladores, cohetes y volcanes, los cuales ocasionaron quemaduras de primer grado (45,5 %), segundo grado (44,8 %) y, en menor proporción, de tercer grado (9,7 %).Pese a que en el 90 % de los accidentes se presentaron quemaduras, la manipulación de pólvora también dejó lesiones como laceraciones (58 %), contusiones (22 %), amputaciones (8 %), fracturas (7 %), daños oculares (7 %) y daños auditivos (2 %).
El número de quemados a causa de la manipulación de pólvora sigue en ascenso en el departamento de Antioquia. El último caso reportado corresponde a un menor de edad en Medellín.Tras los primeros siete días del mes de enero y todo lo que ha traído consigo, los lesionados por uso de pirotecnia siguen siendo un dolor de cabeza para las autoridades en el departamento Antioqueño.A pesar de las campañas anti pólvora y los diferentes controles preventivos y campañas de sensibilización y concientización para evitar la quema de estos artefactos, el último reporte entregado por la Gobernación de Antioquia arroja una preocupante cifra con un total de 200 personas lesionadas.El más reciente caso del departamento se presentó en la ciudad de Medellín durante el 6 de enero donde un menor de 14 años que no manipulaba pólvora resultó con daño ocular ocasionado por un volador que entró a su vivienda.De los 200 quemados que indica el último reporte, 135 casos corresponden a adultos mientras que los restantes 65 obedecen a menores de edad, esto representa un poco más del 30%, dato que prende las alertas y hace un llamado a la prevención y cuidado de los niños, adolescentes y jóvenes.Los municipios con mayor cantidad de quemados con pólvora está encabezado por Medellín con un total de 79 lesionados, continúa Itagüí con 10 casos, seguido por el municipio de Bello con 8 personas quemadas, Girardota reporta 6 y finalmente Sonsón con 5 personas lesionadas.Entre tanto las unidades de quemados de adultos y niños del departamento continúan abarrotadas, el reporte a la fecha indica una preocupante ocupación al 100%, tanto por quemados con pólvora como por líquidos calientes.
Según cifras del Instituto Nacional de Salud (INS), el cierre de la temporada decembrina dejó un total de 1.637 personas lesionadas por el uso de pólvora en Colombia, lo que representa un aumento del 22,4 % en comparación con el mismo periodo de 2024, cuando se reportaron 1.337 casos.Del total de personas afectadas, 490 son menores de edad. El informe del INS detalla que en 55 de estos casos los niños y adolescentes se encontraban en compañía de adultos bajo los efectos del alcohol, un factor que se mantiene como una constante en este tipo de incidentes durante las celebraciones de fin de año.A diferencia de la temporada anterior, en este periodo no se registraron fallecimientos asociados al uso de pólvora. No obstante, el día con mayor número de lesionados fue el primero de enero, jornada en la que se reportaron 408 casos a nivel nacional, concentrando el pico más alto de atenciones por este tipo de eventos.Por departamentos y ciudades, Antioquia encabeza la lista de territorios con mayor número de personas lesionadas, al registrar 199 casos. Le siguen Nariño, con 148, y Bogotá, con 123 casos reportados durante la temporada.En cuanto al tipo de lesiones, el 90 % de los casos correspondió a quemaduras, seguidas por laceraciones, que estuvieron presentes en el 58 % de los reportes; contusiones, con un 23 %, y amputaciones, que representaron el 8 % de los casos. De acuerdo con el INS, la mayoría de las quemaduras fueron de primer grado, con un 46,1 % del total.El análisis por tipo de artefacto señala que los totes fueron los elementos con mayor número de lesiones, seguidos por otros artefactos pirotécnicos y los voladores.Adicionalmente, durante esta temporada se reportaron siete casos de intoxicación por fósforo blanco. Cuatro de estos correspondieron a menores de cinco años. Barranquilla fue la ciudad con mayor número de casos, al registrar tres episodios de este tipo.
Un lamentable accidente mantiene en una unidad de cuidados intensivos de una clínica en Barranquilla a un niño de 8 años que terminó con quemaduras de segundo y tercer grado en la espalda, glúteos, piernas y un brazo.El hecho ocurrió la tarde del domingo en el barrio Alto de la Metro, de Soledad, en la Calle 56A con la carrera 6C. La versión que entregaron familiares del niño a la Policía es que la madre del menor usó gasolina para quemar unos gusanos que estaban en un palo de mango y que el niño, al estar cerca, fue alcanzado por el fuego que prendió rápidamente su ropa."Yo me encontraba haciéndole mecánica al carro junto con mi papá y estábamos manipulando la gasolina para limpiar los respuestos y donde estábamos un palo de mango tenía gusano y comenzamos a quemarlos para que el niño jugara tranquilo. En un momento mi hermana, que también se encuentra en en el hospital con una quemadura en una mano, le dio por encender el el fuego. El niño se encontraba a espaldas de ella jugando y en el momento en que arroja el pote con la gasolina, la candela corrió y sufrió la si el incidente", detalló Wilder Romero, tío del niño. Edison Barrera, secretario de Salud de Soledad, indicó que el menor tiene comprometido gran parte de su cuerpo y que el caso está en manos de las autoridades para aclarar los hechos."Recibimos el centro de solución de la Metropolitana un niño con quemaduras graves en el 95% de su cuerpo. El niño bajo unas circunstancias que son materia de investigación por parte de las autoridades competentes, resultó quemado y fue atendido en nuestra institución. La verdad es que las versiones son muy confusas y en ese orden de ideas, conjuntamente con la Secretaría de Gobierno, hemos decidido dejar en poder de las autoridades competentes la investigación del caso que permita esclarecer exactamente qué fue lo que ocurrió con con este niño", detalló el funcionario. El niño, que según las autoridades vive en el corregimiento de Palermo, Magdalena, llegó a Soledad junto a su madre para visitar a sus abuelos, cuando ocurrió el incidente.
Las fiestas decembrinas y la llegada del nuevo año se vieron empañadas por el aumento en los casos de quemados con pólvora en el Caribe, siendo que en el lapso que comprende del 1 de diciembre al 1 de enero del presente año, esta región sumó 313 lesionados por la manipulación de elementos pirotécnicos, lo que representa 44 casos más que los registrados en 2024.El Atlántico es el departamento que acumula la mayor cantidad de quemados en la costa norte colombiana con 98 casos, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Salud, de los cuales 42 tuvieron lugar en Barranquilla y 56 en los municipios, reflejando un aumento del 40% en comparación con el año inmediatamente anterior.La peligrosa combinación de la manipulación de pólvora y el consumo excesivo de alcohol marcó la tendencia en este departamento, teniendo en cuenta que 39 de las personas quemadas con pólvora se encontraban bajo efectos del alcohol cuando sufrieron sus lesiones. Allí también hay casos de lesiones accidentales por el uso de personas desconocidas.A esto se suma que 28 de las víctimas son menores de edad, por lo que la secretaria de Salud encargada del Atlántico, Leonor Pérez Blanco, reiteró el llamado a las familias a cuidar a los pequeños.“Queremos hacer un llamado desde la Secretaría de Salud del Departamento y la gobernación del Atlántico a las familias para que eviten la manipulación de la pólvora y de esta manera disminuir las personas lesionadas por las mismas”, dijo a través de medios oficiales.Asimismo, la secretaria (e) subrayó la importancia del autocuidado en la población adulta, teniendo en cuenta que la mayoría de los casos registrados están asociados al consumo de alcohol. “Mezclar bebidas alcohólicas con la manipulación de pólvora multiplica el riesgo de accidentes. La gran mayoría de los adultos lesionados estaban bajo los efectos del alcohol y hoy reciben atención médica. El llamado es claro: no manipular pólvora y celebrar de manera responsable”, indicó.Por otro lado, en el departamento de Córdoba se registran 58 quemados con pólvora esta temporada, le siguen Bolívar, con 43 casos; Magdalena, con 40; Cesar, con 38; Sucre, con 20, y La Guajira, con 16 lesionados.
El más reciente informe entregado por las autoridades de salud, entre la noche de 31 de diciembre y durante la celebración de Año Nuevo se reportaron 13 personas quemadas con pólvora en varios municipios del Huila, en su mayoría adultos, donde también resultó afectado un menor de edad.El secretario de salud departamental, el médico César Germán Roa, confirmó que entre el primero de diciembre y en lo que va de la temporada de fiestas, la cifra es de 41 personas lesionadas por la manipulación de elementos pirotécnicos, entre los afectados hay siete menores de edad.“Entre la noche del 31 y el 1 de enero de Año Nuevo se presentaron 13 casos en el Huila, un caso en Algeciras, El Agrado, La Plata, dos casos en Aipe, dos en Pitalito y seis quemados en Neiva, de los seis lesionados en Neiva, uno de ellos es un menor de 13 años de edad. En total se consolidan 41 personas afectadas por pólvora de las cales siete son menores de edad en lo que va de la temporada de fiestas”, anotó el médico Roa Trujillo.Le puede interesar: Aumenta a 1.419 los quemados por pólvora en Colombia; más de 400 casos son menores de edadAgregó el funcionario de la Gobernación del Huila que la mayoría de las personas lesionadas por el uso irresponsable de pólvora, al parecer, se encontraban bajo los efectos del alcohol, mientras que los menores afectados están bajo vigilancia del Bienestar Familiar.“Los municipios donde se han presentado eventos de lesionados por pólvora son El Agrado, Gigante, La Argentina, Algeciras, Suaza, Tarqui, Timaná, Acevedo, Aipe, Guadalupe, La Plata, Oporapa, entre tanto, Pitalito y Neiva son los municipios que más registran casos de quemados, solo Neiva tiene 17 casos” añadió el secretario de salud César Roa.A propósito, el funcionario de salud departamental hizo un fuerte llamado a los ciudadanos en el Huila a evitar la manipulación de estos elementos pirotécnicos, teniendo en cuenta que falta la celebración de Reyes Magos.
Lo que debía ser una celebración de esperanza y unión familiar se transformó en dolor para decenas de hogares en el departamento. A pesar de los esfuerzos institucionales y las campañas de prevención, Santander cerró las festividades de año nuevo con un balance preocupante: 16 personas resultaron lesionadas con pólvora entre el 31 de diciembre y el 1 de enero de 2026.Con estos nuevos reportes, el departamento alcanzó un total acumulado de 53 casos durante la temporada decembrina, superando los 51 registros de la anualidad anterior. Este incremento del 3.9% rompe la tendencia de reducción que las autoridades locales esperaban consolidar.Según el Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), el comportamiento de la accidentalidad muestra que el 31 de diciembre se presentaron dos casos de personas quemadas con pólvora y el primer día del año 2026 se registraron 14 más.El informe técnico revela consecuencias físicas irreversibles para los afectados. Del total de 53 lesionados en la temporada, el 35% sufrió quemaduras de Grado 2. Sin embargo, las cifras de daños específicos son aún más alarmantes: 62% presentaron laceraciones, 9% sufrieron daños oculares y 6% terminaron en amputaciones, marcando de por vida a los ciudadanos involucrados.Dos datos generan especial alarma entre los expertos en salud pública. Primero, la persistencia de 18 menores de edad lesionados, una cifra idéntica a la del año pasado que demuestra que el mensaje de protección hacia la infancia no está calando lo suficiente.Segundo, el reporte destaca que 14 adultos resultaron quemados bajo la influencia del alcohol, confirmando que la mezcla de bebidas embriagantes y pirotecnia sigue siendo la principal causa de imprudencias.Afortunadamente, Santander registra cero fallecidos hasta la fecha, un dato positivo en medio de este panorama.La situación en Santander es un reflejo de lo que ocurre en el resto del país. En Colombia, el corte al 1 de enero arroja un saldo de 1.419 lesionados, lo que representa un incremento nacional del 10.4% respecto al periodo anterior.
El uso de pólvora durante las celebraciones de Fin de Año volvió a dejar un saldo preocupante en Colombia. De acuerdo con el más reciente reporte preliminar del Instituto Nacional de Salud (INS), entre el 1 de diciembre de 2025 y el 1 de enero de 2026, con corte a las 2:00 de la tarde, se han registrado 1.419 personas lesionadas por artefactos pirotécnicos en todo el país, lo que representa un incremento del 10,4 % frente al mismo periodo del año anterior.Las cifras evidencian que el mayor número de casos se presentó durante las horas de mayor celebración. Solo entre la tarde del 31 de diciembre y la tarde del 1 de enero se reportaron 391 nuevos lesionados, lo que confirma que la noche de Año Nuevo sigue siendo uno de los momentos de mayor riesgo por la manipulación inadecuada de pólvora.Preocupación con los menores de edadUno de los datos que más alarma a las autoridades sanitarias es la afectación a niños y adolescentes. Del total de casos reportados, 428 corresponden a menores de 18 años, es decir, cerca del 30 % de los lesionados. Además, el informe señala que 52 de estos menores se encontraban acompañados por adultos bajo los efectos del alcohol, un factor que incrementa el riesgo de accidentes graves.Por regiones, Antioquia lidera el número de casos con 182 lesionados, seguida por Nariño (131), Bogotá (104), Norte de Santander (84) y Cauca (81). En el listado también figuran Cundinamarca, Córdoba, Tolima, Atlántico y Santander, entre otros departamentos. En cuanto a ciudades, Medellín encabeza el registro con 72 casos, seguida de Pasto, Cúcuta y Neiva, lo que refleja una dispersión del problema en todo el territorio nacional.El INS indicó que los totes continúan siendo el artefacto más peligroso, al estar involucrados en el 30,7 % de las lesiones, seguidos por otros elementos pirotécnicos no especificados y los voladores. Estas cifras reafirman las advertencias de las autoridades sobre el alto riesgo que implica el uso de pólvora, especialmente cuando no se cuenta con medidas de seguridad ni supervisión adecuada.Pese a la gravedad del panorama, el reporte preliminar señala que no se han registrado fallecimientos asociados a lesiones por pólvora pirotécnica en este periodo. Sin embargo, las autoridades mantienen el llamado a la prevención, especialmente para proteger a los menores de edad, y recordaron que también se han notificado siete casos de intoxicación por fósforo blanco, lo que refuerza la necesidad de evitar la manipulación de estos elementos durante las celebraciones.
Luego del terremoto registrado este lunes 10 de agosto en Colombia, Bancolombia activó sus protocolos de atención para verificar el estado de sus trabajadores, clientes, instalaciones y servicios en las regiones afectadas por el sismo de magnitud 7,4.Ante ello, la entidad decidió que, de las 563 sucursales que tiene en el país, 46 permanecerán cerradas temporalmente, principalmente al sur de Colombia, donde se concentraron varias de las afectaciones. La decisión responde a las revisiones realizadas sobre la infraestructura de las oficinas, con el propósito de garantizar condiciones seguras antes de retomar la atención presencial a sus clientes.¿Qué oficinas de Bancolombia estarán cerradas por el terremoto?La mayor parte de las sucursales que suspendieron sus servicios temporalmente están ubicadas en Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío y Chocó. Entre ellas se encuentran oficinas en Cali, Pereira, Manizales, Armenia y otros municipios afectados.Adicionalmente, en Antioquia también fueron cerradas las sucursales de Jardín y El Peñol. En Chocó, por su parte, las oficinas de Quibdó e Istmina suspendieron sus servicios mientras se evalúan las condiciones para definir su reapertura.El banco explicó que las demás oficinas continuarán operando con normalidad. Sin embargo, recomendó que, para mantenerse al tanto sobre sucursales abiertas y horarios, se valide la información en su sucursal telefónica.¿Cómo hacer operaciones de Bancolombia si una oficina está cerrada?Para los clientes que necesiten realizar movimientos bancarios durante la emergencia, Bancolombia informó que sus canales digitales continúan funcionando con normalidad y están disponibles las 24 horas.Entre las opciones habilitadas están:App Mi Bancolombia.App Negocios.Sucursal Virtual Personas.Sucursal Virtual Negocios.Botón de Pagos Bancolombia.Cajeros automáticos.Corresponsales bancarios.Sucursal Telefónica.Tarjetas Bancolombia para pagos.La recomendación para quienes se encuentren en las zonas afectadas es revisar primero los canales oficiales antes de desplazarse hasta una oficina.Bancolombia abrió canales de donaciones por terremotoLa Fundación Bancolombia habilitó una cuenta de ahorros para recibir donaciones destinadas a las comunidades afectadas por la emergencia.La cuenta habilitada para este fin es el número 24542391932. De acuerdo con la entidad, los recursos serán utilizados en acciones de atención y apoyo en los territorios impactados, en articulación con autoridades, organizaciones aliadas y actores locales.Bancolombia indicó que continuará monitoreando la situación y comunicará cualquier actualización relacionada con sus oficinas y servicios a través de sus canales oficiales.
La cifra de fallecidos por los terremotos del 24 de junio en Venezuela se elevó a 6.301, mientras familiares siguen buscando desaparecidos entre las ruinas de edificios colapsados, según un balance divulgado el lunes por el jefe parlamentario Jorge Rodríguez.A la fecha el gobierno no ha publicado una cifra oficial sobre los desaparecidos luego de los sismos de 7,2 y 7,5 que provocaron el colapso de unos 190 edificios ubicados en su mayoría en el costero estado La Guaira, a unos 40 km de Caracas. Muchos venezolanos revivieron escenas de los terremotos que sacudieron el país caribeño, tras sentirse este lunes en varias regiones un sismo de magnitud 7,4 con epicentro en Colombia, que deja un saldo de al menos 111 muertos y decenas de heridos.El balance anterior publicado el 3 de agosto por autoridades venezolanas cifraba el número de muertos en 6.125. Según declaraciones a medios locales del gobernador del estado La Guaira, José Alejandro Terán, quedaban cerca de 1.400 desaparecidos hace poco más de una semana.Además de las edificaciones que colapsaron por completo, otras 9.567 han sido catalogadas por las autoridades como de "alto riesgo". El número de "viviendas restringidas" se ubica en 12.411. Por ello, muchas de las familias que las ocupaban son atendidas en refugios temporales o se fueron a vivir con familiares o amigos.Casi 24.000 damnificados viven ahora en campamentos en Caracas y en el estado La Guaira, un popular balneario cuya vida giraba en torno al turismo prácticamente inexistente luego de los terremotos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió de Turquía en secreto el pasado 8 de julio y utilizó un avión militar más pequeño para continuar su viaje hacia Reino Unido, en una operación destinada a ocultar su ubicación ante una posible amenaza de asesinato procedente de Irán, según una investigación publicada por The Washington Post. (The Washington Post)El episodio ocurrió después de la participación de Trump en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara. Aunque públicamente se informó que el mandatario había abandonado Turquía a bordo de un antiguo Boeing 747 utilizado como Air Force One, en realidad habría sido trasladado de manera discreta a un C-32A de la Fuerza Aérea estadounidense.De acuerdo con la información publicada por el diario estadounidense, la operación buscaba impedir que posibles adversarios conocieran cuál era el avión que transportaba realmente al presidente.Trump utilizó un avión como señueloTrump había llegado a Turquía a bordo del nuevo Boeing 747-8 que fue entregado a Estados Unidos por Catar. Sin embargo, para el regreso, el mandatario apareció públicamente abordando el antiguo Air Force One.En ese momento, Trump explicó que el cambio obedecía a una razón logística: el nuevo avión sería trasladado previamente a la base aérea de Mildenhall, en Reino Unido, para que militares estadounidenses pudieran conocerlo y recorrer sus instalaciones. (The Washington Post)La versión pública hizo que periodistas y parte del personal de la Casa Blanca creyeran que Trump viajaba en el Boeing 747 más antiguo. Sin embargo, según The Washington Post, el avión que aparentemente transportaba al presidente funcionó en realidad como un señuelo. Trump habría sido trasladado desde la zona del aeropuerto hasta el C-32A, una aeronave de menor tamaño utilizada habitualmente para transportar a altos funcionarios estadounidenses. El objetivo era mantener en secreto la ubicación del presidente durante una parte del trayecto.Una amenaza iraní habría motivado el operativoLa decisión de cambiar de aeronave estuvo relacionada con preocupaciones de seguridad vinculadas a Irán, según las fuentes citadas por el diario.La posibilidad de que Trump fuera objetivo de un ataque iraní ya había sido mencionada durante su salida de Turquía. El propio presidente reconoció entonces que existían amenazas contra él y afirmó que era considerado por Irán como uno de sus principales objetivos.Durante ese viaje, los periodistas que permanecieron a bordo del avión que salió de Ankara recibieron instrucciones de mantener cerradas las persianas de las ventanillas. La medida llamó la atención de los reporteros y alimentó las dudas sobre las verdaderas razones del cambio de aeronave. (The Washington Post)La nueva información publicada ahora apunta a que las medidas de seguridad fueron mucho más amplias de lo que se conoció inicialmente.El avión regalado por Catar también quedó bajo escrutinioEl episodio volvió a poner el foco en el nuevo avión presidencial entregado por Catar a Estados Unidos.El Boeing 747-8 fue donado por la familia real catarí después de que Trump cuestionara durante meses el estado de los dos aviones Boeing 747 utilizados como Air Force One desde la década de 1990.La aeronave fue sometida a modificaciones para adaptarla a las necesidades del Gobierno estadounidense. No obstante, desde que comenzó a utilizarse surgieron interrogantes sobre si contaba con todas las capacidades de protección disponibles en los aviones presidenciales más antiguos.Entre las diferencias señaladas se encuentran determinados sistemas de seguridad y defensa frente a posibles amenazas externas. Informaciones previas habían indicado que el nuevo avión no disponía inicialmente de algunas de las capacidades de detección y contramedidas que sí poseen las aeronaves presidenciales tradicionales. (The Washington Post)El cambio de avión durante el viaje de Trump a Estados Unidos incrementó esas dudas y abrió nuevamente el debate sobre la seguridad del aparato.La Casa Blanca defiende la seguridad del nuevo Air Force OneAnte la publicación de The Washington Post, la Casa Blanca defendió las condiciones de seguridad del nuevo avión.El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, aseguró que la aeronave cuenta con sistemas y protocolos destinados a proteger al presidente y a los integrantes de su equipo.La administración de Trump no confirmó públicamente todos los detalles de la operación descrita por el periódico, incluida la forma exacta en la que el mandatario fue trasladado desde el avión que utilizó como señuelo hasta el C-32A. La información sobre la salida secreta se conoce semanas después de la cumbre de la OTAN y en un contexto de fuerte tensión entre Estados Unidos e Irán. Durante la reunión en Ankara, Trump había reiterado sus advertencias contra Teherán y, posteriormente, Estados Unidos realizó nuevos ataques contra objetivos iraníes. (The Washington Post)
Una alerta técnica fue presentada ante la Gobernación de Santander por el estado de dos puentes metálicos considerados estratégicos para la conectividad del departamento: el puente Baraya, ubicado sobre el río Fonce en la Ruta del Petróleo, y el puente sobre el río Suárez que comunica con los municipios de El Hato y Palmar.La advertencia fue realizada por la Sociedad Santandereana de Ingenieros, cuyos integrantes, durante un recorrido reciente por la Ruta del Petróleo, identificaron varias afectaciones que, según advierten, requieren una intervención prioritaria para evitar riesgos en la seguridad vial y en la estabilidad de las estructuras.Uno de los puntos que genera mayor preocupación está en el puente Baraya. La sociedad señala que el estribo norte de la estructura estaría en riesgo de perder estabilidad debido a la socavación que ha sufrido el lecho del río.De acuerdo con la alerta, “a pocos metros aguas abajo del puente funciona una concesión minera dedicada a la extracción de material pétreo. Los ingenieros advierten que, según lo manifestado por habitantes de la zona, antes de que comenzara esta explotación el nivel del río coincidía con la base de la pila, mientras que actualmente el cauce habría descendido cerca de tres metros”.La Sociedad Santandereana de Ingenieros pidió que la autoridad ambiental revise el impacto de esta actividad y ejerza los controles correspondientes sobre la explotación minera y sobre otras operaciones similares ubicadas en puntos considerados críticos para la infraestructura vial de Santander.El segundo llamado de atención corresponde al puente sobre el río Suárez, ubicado en el ramal que conduce hacia El Hato y Palmar. Allí, los ingenieros encontraron un deterioro aún mayor de la pintura anticorrosiva y una afectación en uno de los elementos de la estructura metálica.Según el documento, la primera diagonal de la cercha norte, en el costado occidental, fue golpeada por un vehículo y permanece doblada. La Sociedad Santandereana de Ingenieros advierte que esta deformación afecta las condiciones de trabajo de la estructura y genera riesgos para su estabilidad. Aunque aparentemente la baranda fue reparada, el elemento estructural no habría recibido la misma intervención.La organización recordó que ambos puentes tienen cerca de un siglo de construcción. Fueron levantados en 1938 y, pese a su antigüedad, continúan prestando servicio y hacen parte de la red vial del departamento, con importancia para la movilidad, la actividad económica y el turismo.Ante este panorama, la Sociedad Santandereana de Ingenieros solicitó al gobernador Juvenal Díaz Mateus instruir a la Secretaría de Infraestructura para que realice una inspección técnica prioritaria, determine el alcance de los daños y establezca las intervenciones necesarias.También pidió coordinar con las autoridades ambientales la revisión de la licencia y de la operación de la concesión minera ubicada cerca del puente Baraya, debido a la preocupación por la posible relación entre la extracción de material y la acelerada socavación del lecho del río.
Las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS) dieron un nuevo paso en su proceso de fortalecimiento institucional al convertirse en una institución universitaria, cambio que abre la posibilidad de ampliar su oferta académica y ofrecer programas de formación de posgrado.La transformación se concretó después de ocho años de proceso y representa un cambio que va más allá del nombre de la institución, pues permitirá a las UTS ampliar sus niveles de formación y avanzar en una oferta académica que incluya programas de posgrado.Uno de los primeros proyectos será la Maestría en Administración de Empresas, cuyo proceso avanza ante el Ministerio de Educación Nacional y que, de acuerdo con las proyecciones de la institución, podría comenzar a ofrecerse el próximo año.El rector de las UTS, Omar Lengerke, destacó que esta transformación permitirá ampliar las oportunidades de formación para los estudiantes de Santander y anunció que la institución proyecta nuevos programas en diferentes áreas del conocimiento.“Ingresan a una nueva institución. Se matricularon en las Unidades y hoy ingresan a la Universitaria Tecnológica de Santander, una universidad acreditada en alta calidad. Vamos a tener programas en el área de la salud, posgrados, maestrías y doctorados. Con orgullo, de aquí en adelante van a decir: estudian en la Universitaria Tecnológica de Santander”, afirmó Lengerke.De acuerdo con el rector, entre las áreas que se busca fortalecer están salud, comunicación y humanidades, con nuevos programas que respondan a las necesidades de formación de la región.Otro de los aspectos destacados es el acceso a la educación superior. Según Lengerke, actualmente el 98 % de los estudiantes de las UTS cuenta con gratuidad, una condición que, aseguró, hace parte del compromiso de la institución de facilitar el acceso de los jóvenes a la educación superior.Con este cambio, las UTS buscan ampliar progresivamente su oferta académica y consolidarse como una institución con nuevos niveles de formación para estudiantes y profesionales de Santander.