Con la llegada de la inteligencia artificial, el modelo de las empresas ha cambiado, y es que la incorporación de chatbots que responden preguntas es un tema al que muchos han tenido que ponerle cuidado, en especial porque estos sistemas pueden realizar tareas completas: llamar a clientes, confirmar pedidos o mover procesos internos.
De hecho, cada vez más compañías están probando agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar funciones concretas dentro de sus operaciones. Ya no solamente responden mensajes, sino que además agendan citas, hacen seguimiento comercial y actualizan información en tiempo real.
De acuerdo con Juan Camilo Silva, cofundador de la firma colombiana LucidBot, el error más común es esperar que estos sistemas tengan la capacidad de hacer todo esto desde el principio.
Por eso, antes de delegar tareas clave, recomienda tener claridad sobre aspectos básicos:
- Definir qué tarea puntual asumirá el sistema
- Empezar con funciones repetitivas y de bajo riesgo
- Evitar procesos que aún requieren criterio humano
Riesgos de usar IA sin control en empresas
El avance de estos sistemas también trae consigo nuevos riesgos, especialmente cuando se conectan con información sensible. No es lo mismo automatizar respuestas simples que permitir que un agente acceda a bases de datos, pagos o historial de clientes.
En ese sentido, hay puntos que no se pueden dejar al azar:
- Control de acceso a la información
- Límites claros sobre lo que puede hacer el sistema
- Supervisión en decisiones sensibles
Ante ello aparece la pregunta sobre qué pasa cuando la IA se equivoca. Por tal motivo, las empresas deben tener la capacidad de rastrear qué hizo el sistema, por qué tomó una decisión y cómo corregirla rápidamente.
Cómo se deben implementar agentes de IA sin afectar a los clientes
Más allá de la eficiencia, el foco está en el cliente. Un sistema puede responder rápido; sin embargo, si no entiende el contexto o repite respuestas, puede generar más problemas que soluciones.
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Por eso, los expertos insisten en evaluar:
- Si realmente mejora la experiencia del usuario
- Cuándo es útil usar llamadas o voz automatizada
- Qué indicadores medirán el éxito
Entre esas métricas están los tiempos de respuesta, la reducción de tareas manuales y la satisfacción del cliente.
Por lo tanto, en el fondo, la discusión no es si la inteligencia artificial sirve o no. El detalle es usarla sin perder el control, porque un sistema puede ayudarle a vender más o a organizar mejor el negocio, pero sin reglas puede convertirse en un dolor de cabeza.