Pensamiento crítico y persuasión: claves para enfrentar la desinformación en la era digital
La conversación también abordó cómo estas habilidades son cada vez más relevantes en el entorno laboral, donde la inteligencia artificial está redefiniendo funciones y exigiendo competencias blandas.
En medio del auge de la inteligencia artificial y la sobreexposición a contenidos digitales, la capacidad de distinguir entre influencia y manipulación se ha convertido en una habilidad esencial. Así lo planteó el experto en comunicación y negociación, Felipe Riaño Jaramillo, durante su participación en el programa Blu 4.0, donde analizó los retos actuales de la interacción en entornos digitales.
Durante la entrevista, Riaño advirtió que la facilidad con la que circula la información ha incrementado los riesgos de caer en engaños, estafas y narrativas manipuladas. En este contexto, insistió en que el pensamiento crítico es la principal herramienta de defensa para los usuarios. Según explicó, no se trata solo de consumir información, sino de cuestionarla, identificar su intención y entender los mecanismos de persuasión que operan detrás de los mensajes.
El experto, con formación en técnicas de negociación e influencia desarrolladas incluso en entornos de inteligencia, señaló que muchas estrategias utilizadas en marketing o comunicación política pueden cruzar la línea hacia la manipulación si no están mediadas por principios éticos.
Identidad Digital
Foto: referencia, Meta
En ese sentido, hizo énfasis en la importancia de reconocer patrones como el uso de emociones intensas, la urgencia o la repetición de mensajes como mecanismos que buscan influir en la toma de decisiones. Para Riaño, comprender estos códigos permite a las personas no solo protegerse, sino también mejorar su propia capacidad de comunicación.
La conversación también abordó cómo estas habilidades son cada vez más relevantes en el entorno laboral, donde la inteligencia artificial está redefiniendo funciones y exigiendo competencias blandas más sofisticadas.
Finalmente, Riaño concluyó que el desafío no es frenar el avance tecnológico, sino aprender a interactuar con él de manera consciente, ética y estratégica, en un ecosistema donde la información es poder, pero también un riesgo.