El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el papa Francisco habían solicitado un cese de hostilidades por la Pascua ortodoxa después de casi dos meses de conflicto.
Este anuncio se produce en el 58º día de la campaña militar rusa en Ucrania, con miles de muertos y más de 12 millones de desplazados en la peor crisis de refugiados desde la II Guerra mundial.