Decía Arturo Rubinstein que Chopin era el compositor más nacional y, al mismo tiempo, el más comprendido y admirado en todo el mundo. No deja de ser curioso, pero es perfectamente explicable porque el sentido de lo nacional está profundamente arraigado en cada uno de nosotros; tanto, que cuando se expresa con vehemencia, amor y sinceridad, llega a todas partes.
En una FILBo dedicada al cuerpo, pocas celebraciones resultan tan significativas como el homenaje a Darío Jaramillo Agudelo, cuya trayectoria poética y narrativa ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones. Su obra, profundamente vinculada al amor, el erotismo y la experiencia corporal, es fundamental para entender la tradición poética colombiana. Como afirma el poeta Ramón Cote, existen muchos Daríos: el poeta, el narrador, el ensayista, el editor, el gestor cultural. A esa lista se suman el mentor, el antologador, el reseñista, el melómano y el amigo entrañable. En este homenaje, amigos y colegas se reúnen para conversar, ante un público fervoroso, sobre las múltiples y brillantes facetas de su vida y su obra.