En tiempos de restricción en temas de derechos para las mujeres, nace Soledad Acosta de Samper. Catalogada por muchos como la escritora colombiana más importante del silgo XIX. Su obra se concretó en 48 narraciones breves y 21 novelas. Poco a poco su voz cobró importancia nacional y hoy es recordada por alzar la voz en nombre de muchas mujeres que fueron silenciadas.
En una FILBo dedicada al cuerpo, pocas celebraciones resultan tan significativas como el homenaje a Darío Jaramillo Agudelo, cuya trayectoria poética y narrativa ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones. Su obra, profundamente vinculada al amor, el erotismo y la experiencia corporal, es fundamental para entender la tradición poética colombiana. Como afirma el poeta Ramón Cote, existen muchos Daríos: el poeta, el narrador, el ensayista, el editor, el gestor cultural. A esa lista se suman el mentor, el antologador, el reseñista, el melómano y el amigo entrañable. En este homenaje, amigos y colegas se reúnen para conversar, ante un público fervoroso, sobre las múltiples y brillantes facetas de su vida y su obra.