Esta es la historia del herbario de Emily Dickinson, del que ahora Harvard es dueño y lo tiene con acceso libre. Cuando tenía 14 años la poeta comenzó a recolectar flores que después prensaba. Clasificó más de 400 especímenes. De este modo, accedió a la ciencia de forma sinuosa, como tenían que hacerlo las mujeres de la época, poniendo el arte al servicio de la botánica para salvar los obstáculos de la moral victoriana.
Desde un cine xxx, un lugar abandonado hasta uno de los teatros más bellos de Bogotá, el Faenza ha visto pasar la historia de Colombia dentro y fuera de sus instalaciones. Hace 100 años fue inaugurado y hace 20 años la Universidad Central se ha encargado de su protección y restauración. Entre juegos de tejo y trabajos meticulosos de reconstrucción del patrimonio, el Teatro Faenza es un agente histórico del país. Hablamos con Paula Andrea López, rectora de la Universidad Central, Claudia Hernández, arquitecta y restauradora y Eddie Mauricio Luna, coordinador de auditorios de la U Central.
20 años sin el artista plástico Enrique Grau, el mejor dibujante del arte moderno en Colombia, y uno de los principales exponentes de la pintura y escultura del país. Su Casa Museo Grau, en Bogotá, fue su última morada y recorriéndola, en sus habitaciones, pasillos, patios y alcoba, uno puede decantar su vida y obra. Con entrevistas a los artistas David Manzur, Carlos Jacanamijoy, Maripaz Jaramillo, Nadim Ospina; con críticos de arte como Eduardo Serrano y escritores como Fanny Buitrago; con amigos como Benedetta Salviatti, Jorge Restrepo, , Francia Escobar de Zárate, Belisario Mancipe y familiares como Rodolfo Castillo Grau y Henry Laguado, el universo Grau, quiere hacer memoria y rendir tributo al gran artista que un día como hoy – un primero de abril – nos dejó hace dos décadas.
Más conocida como sor Juana Inés de la Cruz o Juana de Asbaje, fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. También incorporó el náhuatl clásico a su creación poética. Esta es su obra.
El nombre de Sor Juana es pronunciado con familiaridad por los mexicanos. Algunos de sus versos (las redondillas imprecatorias a la necesidad masculina, por ejemplo) han pasado a engrosa el archivo de las sentencias populares y el repertorio de los más ínfimos aficionados a la recitación. La figura de Sor Juana, en lo que tiene de novelesco, ha despertado la imaginación de algunos de los más ilustres escritores de habla hispana, desde Amado Nervo hasta Emilio Abreu Gómez y Octavio Paz.
Sor Juana Inés de la cruz nació el 12 de noviembre de 1651. Respira por su primera herida: la ilegitimidad. Sus padres no estaban unidos en matrimonio. De sus cinco hermanos, tres llevaron su apellido. Sor Juana crece con su abuelo materno, al pie de los volcanes, en Amecameca; antes de cumplir los tres años aprende a leer y a los ocho, compone una loa en honor al Santísimo Sacramento. En 1667 ingresa en el Convento de San José de Carmelitas Descalzas, pero tres meses más tarde lo abandona porque la fragilidad de su salud, no soporta el rigor de la orden.