A orillas del río Magdalena un ser de ojos afiebrados acecha a pescadores y mujeres jóvenes; a ellos los espera con ofrendas o para derribar sus canoas, a ellas las envuelve en cánticos hasta llevarlas a las recónditas cuevas que habita. Dicen que alguna vez fue un hombre y la única evidencia de su existencia son pequeños barcos hundidos o jóvenes desaparecidas.
Detrás de cada conflicto geopolítico hay un interés oculto, y en el caso de Ucrania, los metales críticos y tierras raras son el verdadero botín. Estos minerales, esenciales para la tecnología, la industria militar y la economía global, han sido históricamente motivo de disputas, desde Babilonia hasta la Segunda Guerra Mundial. Hoy, potencias como EE.UU., China y Rusia compiten en una guerra silenciosa por su control, mientras la minería ilegal en América Latina y África sigue alimentando un mercado multimillonario. La historia se repite: el poder siempre ha estado en manos de quienes dominan los recursos clave del futuro.