Se dice que aparece en los rincones más oscuros, siempre a la sombra de las casas, montado en un caballo negro que no emite sonido alguno al trotar. Su aspecto es inconfundible: un hombre pequeño, vestido completamente de negro, con botas brillantes y un sombrero enorme que oculta casi todo su rostro. Pero lo que más aterra no es su apariencia, sino su fijación mortal. Esta es la historia de El Sombrerón.
Hubo una época en la que una mujer decidía en Colombia los artistas que irían colgados en los museos o en las exposiciones. una mujer que era la voz y el dictamen del arte en Colombia. una sola mujer que entendió un país a través de sus imágenes y que lo criticó, lo ensalzó. Ella es Marta Traba.
Leemos en voz alta el primer capítulo de Somos luces abismales, libro de la escritora bogotana Carolina Sanín que fue publicado en 2018 por Literatura Random House.
La historia detrás del Trino del diablo inicia con un sueño. Tartini supuestamente le contó al astrónomo francés Jérôme Lalande que soñó que el diablo se le apareció pidiéndole ser su sirviente, siendo un sueño que tuvo mientras permanecía oculto en el convento, a resguardo del obispo. Tartini, viendo que el diablo era tan bueno en todo, lo desafió a tocar una melodía romántica para él con su violín, creyendo así poder humillar a su sirviente. Entonces Tartini le entregó al diablo su violín para probar sus habilidades; el diablo inmediatamente comenzó a tocar con tanto virtuosismo que Tartini sintió que le quitaron la respiración, hecho que según relata, lo obligó a despertar.
La voz de Gloria Valencia llevó la batuta en la HJCK. Nuestro archivo conserva la voz, espíritu y aportes de esta mujer en el desarrollo de la radio colombiana. Valencia fue una de las precursoras en los medios de y hoy queremos recordarla después de 9 años de su muerte.