En 1920, reunidos en un café se encuentran el poeta y dramaturgo Hugo von Hofmannsthal, el compositor más famoso de la época: Richard Strauss, el director teatral Max Reinhardt, el diseñador escénico Alfred Roller y el director de orquesta Franz Schalk. Están debatiendo la posibilidad de crear un festival de música inspirado en el de Bayreuth en Baviera, en marcha desde 1876 y que homenajea las obras del compositor alemán Richard Wagner. La idea es hacer algo parecido en Salzburgo, alejada de las grandes metrópolis culturales y que además resulta ser la ciudad natal de otro brillante compositor: Mozart. Es entonces cuando nace el Festival de Salzburgo, una autentica revolución artística, y para celebrarlo como cualquier revolución queridos estudiantes, lo haremos bajo el abrigo de la música.
En este último capítulo de este especial nos enfocaremos en las consecuencias que ha tenido la cancelación cultural rusa en el mundo, en cómo han emergido discursos rusofóbicos con base en esta cancelación comprenderemos cómo una universidad milanesa o un grupo de vecinos en Londres, Nueva York o París que quieren cancelar a Dostoievski o derrumbar a Pushkin de sus parques o avenidas terminan siendo origen y a la vez consecuencia de las herramientas que Occidente ha usado para apaciguar a Putin y aislarlo del mundo, para responder a una pregunta final que seguramente nos deje sorprendidos a todos: ¿Occidente desea extinguir la cultura rusa del mundo?
Para nuestra clase de hoy, vamos a explorar la turbulenta vida de Modest Mussorgsky, un compositor vanguardista en su época, también un iconoclasta incomprendido por su propia cultura, alguien que llega de la nada rompiendo y a menudo desafiando deliberadamente las convenciones establecidas en música occidental, esforzándose así por lograr una identidad musical exclusivamente rusa.