En tiempos de Beethoven las obras de circunstancia constituían un tipo propio de piezas teatrales escritas para realce de las celebraciones de la nobleza. Cuanto más importante era la ceremonia, tanto más se valoraba el papel de la música que debía de sonar integrada en la acción escénica.
Las sospechas de Gonzalo resultan ser ciertas, pero Laura no deja ver la verdad que está escondiendo sino solamente a medias. Pero ella no es la única que oculta algo. Los tiempos en el país son igualmente convulsionados y la verdad también viene a buscar a Gonzalo y a enfrentarlo, directamente desde su pueblo y su pasado.
Las nuevas ideas que propone Laura causan escozor y Gonzalo se pone de su lado sin importar las consecuencias. Contra todo pronóstico, el nuevo programa es un éxito total y termina causando un revuelo tanto dentro como fuera de la emisora en nombre de la libre expresión y de darle voz a las mujeres oprimidas.
Laura debe alejarse de todos y de todo. Busca refugio para que sus planes no sean descubiertos y Gonzalo empieza a sospechar que algo no anda bien con la que él creía que empezaba a ser mucho más que su compañera de trabajo. Mientras tanto, una nueva contratación llega a Radio Dorado y con su galantería y su voz profunda, mueve los corazones no solamente de la audiencia de la emisora.
Es la noche del concierto de la Orquesta del Caribe en el Hotel Continental. Radio el Dorado se ha propuesto hacer una transmisión en vivo. Todo un reto, y como es la primera vez, los problemas no son pocos. Sin embargo, la situación termina uniendo mucho más a Gonzalo y a Laura hasta que un encuentro inesperado pone en peligro su continuidad en la emisora.
Gonzalo y Laura deben ganarse a pulso la oportunidad para ser los nuevos locutores de Radio Dorado. Gonzalo echa mano de su creatividad e ingenio costeño y Laura debe demostrar que es mucho más que una mujer bonita y que es más capaz que muchos hombres para tareas que se cree que solamente pueden hacer ellos.