En esta entrega de nuestros #DiariosdeFestival hablamos sobre la luz y su forma de afectarnos. Desde el Cartagena Festival de música, han surgido formas de reaccionar al mundo y sus gestos. Cuando el Teatro Adolfo Mejía estaba todo en silencio y nadie ocupaba sus celulares ni los rostros de sus compañeros viví ese momento. La luz perforó el techo de mármol y apuntó a un espacio íntimo del escenario. No había nadie ahí todavía, pero la gracia estaba dispuesta, nos preguntamos: ¿cómo es posible que no confirmen los viajes en el tiempo? Si a esta hora, se ve en los ojos de la luz la posibilidad de ver de frente el nacimiento del mundo.
Una vez más fue vivaldi quien asentó el estándar de oro. En el inicio de uno de sus conciertos de su colección mas vendida, publicada en 1711, desvergonzadamente titulada “l” Estro armónico o “inspiración armónica” Vivaldi nos transporta a través de un fascinante e intrigante viaje de acordes solos. Esta es su historia.
Dos textos de diferentes autores, pero conectados por una línea. Empezaremos con "El mar muerto del amor", escrito por Gonzalo Arango y, luego, "Manifiesto: Hablo por mi diferencia", de Pedro Lemebel. "El mar muerto del amor" hace parte del libro Obra negra escrito por Gonzalo Arango. Este texto fue publicado en mayo de 1976 en Buenos Aires. La edición que leeré a continuación es del Fondo Editorial Universidad Eafit y la corporación Otra parte. "Hablo por mi diferencia" de Lemebel, es el manifiesto que fue leído en público por primera vez en 1986, en la estación de ferrocarril Mapocho de Santiago de Chile, mientras estaba teniendo lugar una reunión clandestina de disidentes izquierdistas.
En esta conversación la escritora colombiana Catalina Navas habla de su novela "Correr la tierra", una historia de una mujer sin nombre y un apellido recién descubierto.
Nos salimos de la novela y vamos a leer un discurso. Este texto fue escrito por el filósofo colombiano Estanislao Zuleta y fundamental para acercarse a su pensamiento. Lo pronunció en noviembre de 1980 cunado la Universidad del Valle le otorgó el doctorado Honoris Causa.
Esta es la continuación de la historia del movimiento. Además, Ómar Ospina habla de Fembrass, una agremiación de mujeres que interpretan instrumentos de viento metal como la trompeta, corno, trombón, eufónico y tuba. Con la misión desarrollar proyectos educativos y proyectar a las mujeres instrumentistas a nivel nacional e internacional; creando espacios y oportunidades para todas en el ámbito musical.