El próximo domingo se correrá una de las carreras que integra el grupo denominado “cinco monumentos del ciclismo”. Se trata de un conjunto de competencias de un solo día que se disputan desde hace más de 100 años. En esta ocasión, será la París-Roubaix. Además, estas carreras se conocen por su dureza y longitud.
En esta edición, hay expectativa por el esloveno Tadej Pogacar, porque si gana esta carrera, sería el cuarto corredor de la historia en conquistar los cinco monumentos. El esloveno ya tiene en su palmarés Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía.
Para hacerlo aún más interesante, Pogacar tendría la ocasión de ganar los cinco en un mismo año, algo que nadie ha logrado hasta ahora. Sin embargo, el esloveno no es favorito, porque esta carrera tiene una dinámica particular: el recorrido llano comprende muchos tramos adoquinados. Son 30 sectores con un total de 55 kilómetros, tramos que favorecen a competidores más corpulentos.
Esta carrera se celebra hace más de un siglo
Dentro de los tramos de adoquines hay uno muy célebre: el camino que atraviesa el bosque de Arenberg. Este tramo comprende 2.300 metros y cruza el bosque de Raismes-Saint-Amand-Wallers. Requiere un gran control de la bicicleta por la velocidad a la que debe transitarse. A lo largo de los años, son muchos los ciclistas que se han accidentado en este sector, a tal punto que la París-Roubaix femenina no pasa por allí, ya que lo considera demasiado peligroso.
Al peligro se suma que estos adoquines muchas veces están húmedos, debido a que se encuentran en un entorno forestal y a que los jabalíes que viven en el bosque arrojan tierra y hojas sobre ellos. El lugar tiene tanta historia que los vehículos a motor están prohibidos y, de hecho, para controlar la capa vegetal que crece sobre los adoquines, los organizadores llevan cabras para desbrozar la zona durante un mes.
Datos curiosos de Paris Roubaix
Dentro de los datos curiosos que rodean la carrera, en 1990 el ciclista Panckaert le ganó por un centímetro a Brauer. Cinco minutos y 21 segundos ha sido la mayor diferencia desde 1945 entre el primero y el segundo, ocurrió en 1970. Mathieu Van der Poel logró completar la carrera en 5 horas y 31 minutos el año pasado, con una velocidad promedio de 46,921 kilómetros por hora.
En 1899, Albert Champion fue el ganador más joven, con 20 años, y en 1993 el ganador con más edad fue Gilbert Duclos-Lassalle, con 38 años. Bélgica es el país con más victorias, con 57; le siguen Francia, con 28, e Italia, con 14. Y el mayor tiempo que ha durado la competencia es de 12 horas y 15 minutos; este fue el registro de Henri Pélissier, ganador en 1919, quien tardó tanto porque las carreteras habían sido devastadas por la Gran Guerra.
Esta edición de la París-Roubaix será de 258,3 kilómetros, entre Compiègne, al nordeste de la región parisina, y el velódromo de Roubaix, muy cerca de la frontera belga. El ganador se llevará 30.000 euros.