Colombia avanza en inclusión financiera, pero mantiene una brecha importante en el acceso al crédito. Según el Reporte de Inclusión Financiera 2025, presentado por Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera, el 96,5 % de los adultos cuenta con al menos un producto de depósito formal, mientras que la penetración del crédito apenas alcanza el 36,6 %.
La diferencia también se refleja territorialmente: el 79,4 % de los nuevos deudores se concentra en ciudades y aglomeraciones urbanas, frente al 2,3 % registrado en zonas rurales dispersas.
En este escenario, la transformación digital abre nuevos desafíos para las entidades financieras. En 2025 se realizaron 22.390 millones de operaciones, de las cuales el 81,7 % se efectuó mediante canales digitales. Para Mariano Sokal, cofundador y director de uFlow, el reto está en aprovechar esa creciente generación de información.
“El sistema financiero ya posee un volumen de información transaccional que hace algunos años era impensable. El desafío actual es transformar esa data en señales útiles para optimizar las decisiones de crédito”.
Inteligencia artificial y nuevos modelos de riesgo
El reporte plantea que variables como flujos de caja, estabilidad de ingresos, patrones de consumo y pagos de servicios pueden complementar el historial crediticio tradicional mediante modelos de scoring alternativo.
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Sokal señala que la modernización debe ir más allá de incorporar tecnología: “La transformación pasa por darle a las entidades la capacidad de diseñar, probar, ajustar y gobernar sus políticas de riesgo de forma más ágil”.
El microcrédito alcanza al 5,8 % de los adultos, pero muestra avances relevantes: las mujeres superaron por primera vez a los hombres entre los nuevos tomadores. Los desembolsos crecieron 2,3 % y el monto promedio pasó de $8,4 millones a $10 millones.