El sector bancario de Latinoamérica ha iniciado una transición hacia un modelo de banca adaptativa, desplazando la competencia centrada únicamente en la velocidad de procesamiento de pagos. Esta evolución estructural integra arquitectura en la nube y APIs para unificar las áreas de pagos, gestión de riesgo y experiencia del usuario, permitiendo a las instituciones evaluar el comportamiento de los clientes y responder a sus necesidades en tiempo real.
De acuerdo con los hallazgos del SoFi Tech Solutions Adaptive Banking Report, realizado a partir de una encuesta a 337 directores de tecnología (CTO) y de información (CIO) de Brasil, Argentina, Colombia y México, más del 80 % de las entidades financieras latinoamericanas identifica el desarrollo de productos ajustados al perfil de cada usuario como el factor determinante para elevar sus ingresos.
Santiago Etchegoyen, CTO de la firma tecnológica de automatización crediticia uFlow, explicó la diferencia operativa entre los modelos vigentes: “Mientras en un esquema tradicional la aprobación de un crédito puede tomar días, en un entorno adaptativo el análisis ocurre en segundos. Las tecnologías en este caso son capaces de evaluar variables como el historial financiero, los hábitos de consumo o el contexto de la transacción y definen al momento si se aprueba una operación, con qué monto, bajo qué condiciones y con qué nivel de riesgo”.
Retrasos en el despliegue de productos y limitaciones por sistemas heredados
La modernización del sector enfrenta barreras operativas derivadas del uso de infraestructuras obsoletas. Los datos del informe técnico exponen la brecha actual de ejecución en el mercado colombiano:
- Tiempos de lanzamiento: El 80,2 % de las organizaciones financieras en Colombia tarda más de seis meses en presentar un nuevo producto al mercado.
- Implementación de mejoras: El 76,5 % de las instituciones requiere más de tres meses para aplicar las modificaciones solicitadas por los usuarios.
- Sistemas legados: Cerca del 70 % de los ejecutivos confirma que sus plataformas heredadas limitan la capacidad de innovación.
Esta brecha tecnológica incide directamente en la brecha de servicio, impidiendo que la velocidad de respuesta del sistema financiero satisfaga las exigencias del mercado actual.
Inclusión financiera formal frente al acceso real al crédito en Colombia
La desconexión entre el acceso a servicios básicos y la otorgación de financiamiento representa uno de los mayores desafíos para el mercado colombiano. Las cifras oficiales presentadas en el Reporte de Inclusión Financiera de la Superintendencia Financiera reflejan una disparidad entre la bancarización y el acceso al crédito:
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A pesar de que la tenencia de productos financieros básicos alcanza cifras cercanas a la universalidad, el crédito formal con impacto estructural a largo plazo, como la cartera de vivienda, continúa registrando niveles mínimos de participación entre los adultos.
Automatización del riesgo mediante motores de decisión
Para cerrar las brechas de acceso y tiempo de respuesta, las entidades financieras están recurriendo a la implementación de motores de decisión impulsados por esquemas no-code. Estas herramientas permiten analizar volúmenes masivos de datos contextuales, transaccionales y comportamentales sin depender de desarrollos de código prolongados.
Al respecto, Etchegoyen señaló: “Hoy el reto es procesar más transacciones tomando mejores decisiones más rápido y de manera automatizada. Eso solo se logra cuando los datos, la gestión de riesgo y la experiencia del cliente están integrados en una misma capa tecnológica”.
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La adopción de estas arquitecturas integradas optimiza la gestión del riesgo de crédito y reduce de forma sustancial el time-to-market, acortando los ciclos de despliegue de productos de un rango de tres a seis meses a solo unos días. Ante este panorama, el desafío prioritario para la banca colombiana consiste en renovar su infraestructura tecnológica para automatizar procesos y alinearse con la adopción de la banca adaptativa en la región.