La tradicional pregunta “¿tiene sencillo?”, acostumbrada al pagar compras de bajo valor como un café o una empanada en Colombia, resulta cada vez menos habitual en el comercio presencial. Con la expansión de los códigos QR y las transferencias directas, los consumidores y negocios locales adoptan progresivamente alternativas electrónicas que reducen la dependencia del efectivo y de las monedas físicas para dar “las vueltas”.
Según datos del Banco de la República de 2025, el 84,9 % de los micro y pequeños comercios en Colombia recibe transferencias electrónicas intraentidad, consolidándose como la herramienta de pago digital con mayor adopción en el país, de acuerdo con un informe de Global Payments Report 2026.
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Adicionalmente, el 54,6 % de estos establecimientos acepta pagos inmediatos interoperados entre diferentes entidades financieras. A nivel continental, el informe Global Payments revela que en América Latina los pagos cuenta a cuenta (A2A) alcanzaron el 14 % del valor de las compras presenciales.
Mientras que las billeteras digitales representaron un 16 %, con una proyección de crecimiento anual del 11 % entre 2025 y 2030.
¿El dinero en efectivo ya no se usará más en el futuro?
La transición hacia medios electrónicos muestra diferentes velocidades en el contexto latinoamericano. Por ejemplo, en Brasil las transacciones cuenta a cuenta, impulsadas por el sistema Pix, abarcaron el 34 % del valor en puntos de venta en 2025, según el estudio.
A pesar del avance tecnológico, el dinero físico no ha desaparecido en la economía colombiana, donde los billetes y monedas representaron el 32 % del valor de las transacciones presenciales durante 2025.
Representantes del sector destacan que el cambio estructural se consolida cuando los mecanismos digitales dejan de percibirse como una novedad y se convierten en una alternativa natural para resolver pagos cotidianos de cualquier monto.