se aíslan del mundo exterior para evitar presiones hasta haber elegido a un nuevo papa.
La palabra "cónclave" viene del latín, "cum clavis", y significa precisamente "bajo llave".
El sistema de encerrar a los purpurados tiene vigencia desde el Concilio Lyon II (1274).
La semana próxima, 115 cardenales de menos de 80 años de los 117 que componen el cuerpo electoral (un indonesio y un británico no participarán) se encerrarán en el recinto de la ciudad del Vaticano, declarado zona de Cónclave.
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El nuevo papa será elegido en una de las votaciones que se llevarán a cabo en la Capilla Sixtina.
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Durante la duración del Cónclave, los cardenales tendrán prohibido todo tipo de comunicación con el exterior, sin teléfono ni computadoras. No podrán enviar por ende mensajes electrónicos ni alimentar sus cuentas en las redes sociales.
El Vaticano ordenó incluso una limpieza electrónica para detectar cualquier posible mecanismo transmisor o receptor camuflado en el ámbito de la clausura y colocó un aparato que restringe las señales de radio dentro de la Capilla Sixtina y las áreas próximas a ella.
Al comienzo del cónclave, los cardenales harán un juramento de silencio. Además de los purpurados, todo el personal de servicio que tiene acceso a ellos deberá jurar que mantendrá el secreto sobre todo cuanto tenga relación con las reuniones, so pena de excomunión.
Para ser elegido, un cardenal necesitará una mayoría de dos tercios, es decir de 77 votos. El voto es secreto. Los cardenales no tienen derecho a abstenerse ni a votar por sí mismos.
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En la Capilla Sixtina se celebrarán dos votaciones matutinas y dos vespertinas. Dos veces al día, una después de cada tanda, las papeletas se queman. El color de la fumata o humareda que saldrá de la chimenea anuncia al mundo el resultado: negra si no se han logrado los votos requeridos y blanca si se ha elegido Papa.
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Un repique a fiesta de las campanas de San Pedro se sumará al anuncio del evento, y así todo será más claro para la prensa y los millones de católicos que seguirán el evento.
Si después del tercer día ningún candidato logra el mínimo requerido, la Constitución establece una pausa de 24 horas, que se dedicará "a la oración, al coloquio (...) y a una breve exhortación espiritual".
Si se producen otras siete votaciones inútiles, se hará otra pausa de un día.
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El último acto del Cónclave es la pregunta que hacen tres cardenales al elegido: "¿Aceptas tu elección a Sumo Pontífice?" A la respuesta afirmativa, seguirá otra pregunta "¿Quo nomine vis vocari?", "¿Cómo quieres ser llamado?"
Acto seguido, se asoma al balcón de la basílica de San Pedro después de que el protodiácono, en este caso el cardenal francés Jean Louis Tauran, haya anunciado al pueblo de fieles: "¡Habemus papam!" para ser presentado a la multitud congregada en la gigantesca plaza de San Pedro en el Vaticano. Con Afp.
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Cónclave para dummies: así será elegido el nuevo papa.