Sí. Inflar las llantas por encima de lo que recomienda el fabricante del vehículo sí aumenta el riesgo de que se corten, se pinchen o se rompan con un golpe repentino. Así lo advierte el manual de mantenimiento y seguridad de Bridgestone y Firestone, uno de los mayores fabricantes de llantas del mundo.
Muchos conductores creen que "un poquito más de aire" protege la llanta, ahorra gasolina o evita revisarla seguido. Los expertos coinciden en lo contrario: tanto el exceso como la falta de presión son peligrosos, y la única cifra segura es la que indica el fabricante del carro.
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Por qué una llanta con exceso de aire es más vulnerable
Una llanta sobreinflada se vuelve más dura y pierde flexibilidad. En lugar de deformarse y absorber el golpe al pasar sobre un objeto filoso o el borde de un hueco, lo recibe de frente.
El manual de Bridgestone y Firestone lo resume en su advertencia de seguridad: la sobrepresión hace más probable que la llanta se corte, se pinche o se rompa por un impacto repentino. El mismo documento aclara que la baja presión, en cambio, provoca un calentamiento excesivo y daños en la estructura interna.
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La revista especializada Tire Review coincide en que inflar de más endurece la marcha y puede hacer la llanta más vulnerable a los huecos y a los andenes. En ciudades con vías en mal estado, ese riesgo se multiplica.
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El exceso de aire también tiene otros costos:
- Menos agarre: la llanta se "abomba" y apoya menos superficie sobre el pavimento, lo que afecta el frenado y la estabilidad, sobre todo con lluvia.
- Desgaste en el centro: según las recomendaciones de Michelin citadas por El Imparcial, un desgaste concentrado en la mitad de la banda puede estar relacionado con una presión de inflado demasiado alta.
- Golpes a la suspensión: al ser más rígida, la llanta transmite el impacto de un hueco a otros componentes del carro, como advierte la aseguradora Plymouth Rock.
Ojo: llevarlas bajas de aire tampoco es la solución
Que el exceso de aire sea un riesgo no significa que haya que desinflar las llantas. La baja presión es, de hecho, el problema más frecuente y uno de los más peligrosos.
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Cuando a la llanta le falta aire, sus costados se flexionan más de lo normal y se calientan. El manual de Bridgestone advierte que ese calor causa daños internos que pueden terminar en una falla, incluso si la llanta se infla correctamente después.
Además, una llanta baja queda expuesta a "pellizcarse" contra el rin al caer en un hueco, lo que puede romperla o dañar la rueda.
El problema es que la pérdida de aire casi nunca se nota a simple vista. Según el mismo fabricante, una llanta puede perder cerca de 1 psi al mes en condiciones normales y otro tanto con cada caída de temperatura de unos 5,6 °C. Y, como recuerda Motor1 citando a la NHTSA, el testigo de presión del tablero suele encenderse cuando la llanta ya está bastante desinflada, así que no reemplaza la revisión manual.
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¿Cuál es la presión correcta?
La presión adecuada es la que indica el fabricante del vehículo, no la que aparece grabada en la llanta. Ese es el error más común.
El número que trae el costado de la llanta (por ejemplo, "MAX PRESS 44 psi") es la presión máxima que esa llanta soporta, no la recomendada para su carro. El manual de Bridgestone explica que el fabricante del vehículo fija su cifra teniendo en cuenta el peso, la estabilidad y el comportamiento de cada modelo, por lo que una misma llanta puede llevar presiones distintas en carros diferentes.
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Según la NHTSA, la autoridad de seguridad vial de Estados Unidos, la cifra correcta está en una etiqueta pegada en el borde o el marco de la puerta del conductor, en la tapa de la guantera o en la tapa del baúl, además del manual del propietario. En algunos modelos también aparece detrás de la tapa del tanque de gasolina.
Tenga en cuenta que algunos carros usan presiones distintas adelante y atrás, y que la cifra puede cambiar si el vehículo va con carga completa o en viajes largos.
Cómo revisar la presión de sus llantas, paso a paso
La NHTSA recomienda revisar las cuatro llantas y la de repuesto al menos una vez al mes y antes de cada viaje largo. Estas son las recomendaciones de los expertos:
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- Mida con las llantas frías. Bridgestone considera "fría" una llanta cuando el carro lleva tres horas o más quieto, o ha rodado menos de 1,6 km. Al manejar, el aire se calienta y la lectura sube.
- Use su propio manómetro. Los medidores de las estaciones de servicio no siempre están calibrados. Uno digital o de lápiz es económico y cabe en la guantera.
- Compare con la etiqueta del carro. Si la presión está alta, libere aire presionando la válvula; si está baja, complete lo que falta.
- Nunca desinfle una llanta caliente. El fabricante advierte que si se reduce la presión con la llanta caliente, puede quedar peligrosamente baja cuando se enfríe.
- Vigile las pérdidas. Si una llanta pierde más de 2 psi al mes, la llanta, la válvula o el rin podrían estar dañados.
- Revise después de un golpe fuerte. Tras caer en un hueco o golpear un andén, lleve el carro a un especialista: un daño interno puede no verse y causar una falla días o meses después.
- No olvide los tapones de las válvulas. Evitan que entre suciedad y ayudan a prevenir fugas de aire.
En resumen: ni más ni menos aire. La presión que indica el fabricante es la que equilibra seguridad, agarre, consumo de combustible y vida útil de las llantas.