En lo que representa un punto de quiebre táctico y geopolítico tras más de cuatro años de enfrentamiento bélico, autoridades de Estados Unidos confirmaron oficialmente el primer derribo registrado en combate aire-aire de una aeronave de combate rusa por parte de un avión F-16 Fighting Falcon de la Fuerza Aérea Ucraniana,.
La confirmación se produjo durante una sesión del Comité de Apropiaciones del Senado estadounidense, donde el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE. UU., general Dan Caine, ratificó la victoria operacional lograda por las fuerzas ucranianas,. De acuerdo con los reportes militares, la aeronave derribada correspondería a un Sukhoi Su-35S, un caza bimotor de alta gama promocionado por la industria militar rusa por su avanzada maniobrabilidad,.
Un golpe a la reputación militar y al mercado de exportación
El derribo del cazabombardero ruso —registrado el pasado 8 de julio pero formalizado recientemente en audiencias del Senado— pone fin a la percibida invulnerabilidad de los aparatos Sukhoi frente a la aviación occidental cedida a Kiev,. Analistas en materia de defensa señalan que este combate trasciende el plano operativo en el frente de batalla, afectando directamente la narrativa de superioridad tecnológica que Moscú utiliza para posicionar sus cazas en mercados internacionales de exportación,.
Según detalló el general Caine, este logro de la Fuerza Aérea Ucraniana se fundamentó en el fortalecimiento de su sistema de defensa antiaérea escalonada y en el desarrollo conjunto de capacidades aire-aire respaldadas por aliados internacionales,.
Reestructuración en la cúpula militar de Kiev
Paralelamente a esta victoria táctica en el aire, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, anunció cambios estratégicos dentro de la estructura de mando de las Fuerzas Armadas. El general de división Mijailo Drapati fue designado como nuevo comandante en jefe en reemplazo de Oleksandr Syrskyi,.
Zelensky señaló que la nueva cúpula militar priorizará el fortalecimiento de la defensa territorial, el suministro de municiones y la continuidad de las operaciones aéreas y de ataque con drones de medio y largo alcance,. En este ámbito, Washington y Kiev firmaron además un acuerdo formal para la evaluación y posible exportación de drones de combate ucranianos probados en el frente hacia territorio estadounidense.