El desalojo de MariCarmen Abascal, una mujer de 87 años, se convirtió en uno de los principales símbolos de las protestas por la vivienda en España. Su caso llegó a la discusión pública en medio de una crisis de alquileres y terminó impulsando movilizaciones en Madrid y otras ciudades españolas.
Aldo Reverte, portavoz de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas de España, explicó en Mañanas Blu que Mari Carmen vivió durante 70 años en el barrio del Retiro, una zona de Madrid que experimentó una importante transformación y valorización con el paso del tiempo.
“Ella vive allí durante 70 años, pero no es la titular del contrato durante 70 años. Antes lo fueron sus padres. Y en esta situación que en España tiene un nombre que se llama subrogación de contrato”, mencionó Reverte.
Según explicó, MariCarmen tenía un contrato antiguo y, posteriormente, una empresa adquirió la vivienda. De acuerdo con el portavoz, después de esa operación se produjo la rescisión del contrato y se inició el proceso que terminó con su desalojo.
El caso adquirió mayor relevancia por el contraste entre el alquiler que pagaba y el nuevo valor exigido. Reverte señaló que los 500 euros que abonaba como última renta correspondían a un contrato que se actualizaba con el IPC. Sobre sus ingresos, indicó que su pensión estaría entre los 1.500 y 1.600 euros, según información publicada previamente en medios.
El caso de MariCarmen que volvió a poner el foco en la crisis de alquiler en España
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Para Reverte, el caso de MariCarmen representa un problema que afecta a otros inquilinos y que está relacionado con el incremento de los precios de los alquileres. “Nos pueden subir los precios de alquileres y echarnos de la vivienda aunque llevemos toda la vida pagando, y la situación es insostenible”, dijo el portavoz de la organización.
El representante sindical sostuvo que el caso encontró en la mujer de 87 años un símbolo de una situación que, según su organización, lleva tiempo ocurriendo en España. También explicó que el sindicato reclama mayor estabilidad en los contratos de alquiler y mecanismos que permitan proteger a quienes no cuentan con otra alternativa habitacional.
Reverte señaló que una de las propuestas es que, una vez cumplido el periodo contractual, el alquiler pueda renovarse cuando el propietario no necesite la vivienda para uso propio y el inquilino no tenga otra opción para vivir en el mismo municipio. “Nosotras defendemos que la vivienda debe ser estable, porque si no, no hay manera de construir un proyecto de vida y de controlar un poco los precios”, precisó.
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