“Me tocó un poco paciencia y fe en Dios”: el camino del ingeniero colombiano detrás de Artemis II
Un ingeniero con raíces colombianas cuenta el difícil camino que recorrió hasta participar en Artemis II y aportar al regreso a la Luna.
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El regreso de la humanidad a la Luna ya no es un sueño lejano. La misión Artemis II fue un éxito y, detrás de este proyecto que emocionó al mundo, hay talento con sello colombiano. Uno de ellos es Dominick Schettini Bustamante, ingeniero con raíces barranquilleras que hizo parte del equipo que trabajó en el lanzamiento de la cápsula Orión.
En entrevista con El Radar este sábado 11 de abril de 2026, el joven ingeniero no solo habló de su rol técnico en la misión, sino del camino que tuvo que recorrer para llegar a uno de los proyectos más ambiciosos de la exploración espacial. Su historia, marcada por la perseverancia, dejó una frase que resume su experiencia: “me tocó un poco paciencia y fe en Dios”.
Schettini, nacido en Estados Unidos pero con madre colombiana y padre ecuatoriano, relató que su vínculo con el país se fortaleció desde niño. “Todos los años visitando Barranquilla… comiendo arepa de huevo… jugando fútbol en la playa”, recordó.
Ese arraigo hoy se mezcla con su participación en Artemis II, donde trabajó en los sistemas de enfriamiento en tierra, fundamentales para proteger la cápsula antes del despegue. Según explicó, su labor consistía en “operar, modificar, reparar y mantener” estos sistemas, clave para garantizar que los equipos y los astronautas viajen en condiciones seguras.
El ingeniero detalló que estos sistemas permiten controlar el calor generado por componentes como baterías, computadores y soporte vital, especialmente bajo las altas temperaturas de Florida. Sin ese proceso, la misión podría verse comprometida desde tierra.
Más allá del logro, el relato de Schettini dejó ver que llegar a este punto no fue sencillo. “Es muy competitivo”, dijo sobre el acceso a la industria aeroespacial, donde miles de profesionales buscan una oportunidad.
Contó que tras graduarse en ingeniería mecánica tuvo que insistir durante meses, cambiar de ciudad y tocar varias puertas antes de recibir una oferta. “Yo siempre soñé en trabajar en la ingeniería aeroespacial… pero fue un poco difícil”, explicó.
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Ese proceso lo llevó a mudarse a Florida, donde logró acercarse al sector, hacer contactos y finalmente vincularse a una empresa que apoya a la NASA. Fue ahí donde su carrera dio el salto definitivo.
La participación de Schettini no es un caso aislado. Artemis II también cuenta con otros profesionales de origen colombiano, lo que refleja el creciente aporte del país en proyectos científicos de alto nivel.
Mientras la misión avanza y se acerca el momento en que humanos vuelvan a pisar la Luna, historias como la de este ingeniero recuerdan que detrás de cada lanzamiento hay trayectorias personales llenas de esfuerzo. Y en su caso, una convicción clara que hoy cobra sentido: “me tocó un poco paciencia y fe en Dios”.
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