Raffaele Mauriello, historiador especializado en relaciones internacionales e Islam y profesor en la Universidad Allameh Tabataba'i de Teherán, sostiene que, en el actual panorama de tensiones en Medio Oriente, Irán se ha posicionado como el principal ganador geopolítico.
A pesar de los daños recibidos, es la República Islámica la que actualmente está imponiendo las condiciones en la mesa de negociaciones, demostrando una resiliencia que ha alterado el equilibrio de poder frente a Estados Unidos e Israel.
El fracaso de la estrategia de "cambio de régimen"
Según Mauriello, el intento de Estados Unidos e Israel por forzar un "cambio de régimen" mediante presión militar y política ha resultado en una derrota total para estos actores. Lejos de colapsar, Irán ha demostrado su capacidad estratégica para poner en riesgo la economía mundial a través del control del Estrecho de Ormuz, un paso vital que ahora utiliza no solo como territorio marítimo, sino como una herramienta de presión económica fundamental.
El experto enfatiza que no se volverá al statu quo anterior; el conflicto ha provocado un cambio irreversible a favor de Teherán.
Resiliencia interna y nacionalismo iraní
Uno de los puntos más críticos del análisis es la estabilidad interna del país. Mauriello cuestiona el uso del término "régimen" —utilizado por la propaganda occidental— para describir a Irán, señalando que el país posee un sistema político complejo con importantes elementos republicanos y democráticos. El historiador explica que, a pesar de las divisiones políticas internas, existe un profundo sentimiento de patriotismo y nacionalismo que se activa ante agresiones externas
"La idea de una dictadura de cuatro personas sin apoyo es una irrealidad; el sistema nació de una revolución popular real y por eso no cae con dos bombas", afirma el experto.
Israel: El actor en una situación "sin salida"
En contraste con el fortalecimiento de Irán, Mauriello identifica a Israel como el gran perdedor y el principal factor de desestabilización regional. El gobierno de Netanyahu habría intentado desesperadamente arrastrar a Estados Unidos a una guerra directa contra Irán para lograr un cambio de gobierno que finalmente no ocurrió.
Al fracasar esta estrategia, Israel se encuentra en una posición vulnerable, recurriendo a bombardeos que, según el historiador, no ofrecen una solución política ni militar a largo plazo mientras sigan dependiendo exclusivamente del apoyo estadounidense.
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