Colombia enfrenta una creciente crisis en la gestión de residuos. Mientras las ciudades producen cada vez más basura, la capacidad de los rellenos sanitarios para recibirla se acerca rápidamente a su límite. El panorama es especialmente preocupante: el 63 % de las capitales colombianas cuenta con rellenos sanitarios cuya vida útil es inferior a tres años, según cifras presentadas por Asocapitales durante la Climate Week Medellín 2026.
El caso de Bogotá refleja la magnitud del desafío. Durante el primer trimestre de 2026, el relleno sanitario Doña Juana recibió 608.100 toneladas de residuos, equivalentes a unas 6.769 toneladas diarias. La cifra representa un aumento cercano al 5 % frente al mismo periodo de 2025.
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El problema no es únicamente la falta de espacio. El enterramiento de residuos también genera metano, un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global aproximadamente 80 veces superior al del CO₂ durante sus primeros 20 años en la atmósfera. Por eso, la crisis de los rellenos sanitarios también representa un desafío climático y de salud pública.
Ante este escenario, el coprocesamiento aparece como una de las alternativas para los residuos que no pueden ser reciclados. La industria cementera utiliza materiales con valor energético o químico como sustitutos de combustibles fósiles o materias primas.
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Actualmente, Colombia coprocesa cerca de 140.000 toneladas de residuos al año y ha elevado la sustitución de combustibles fósiles del 7,5 % en 2020 a casi 13 % en 2024. Sin embargo, la cifra todavía está lejos de países como Alemania y Austria, donde las cementeras sustituyen más del 85 % de sus combustibles fósiles.
El desafío para Colombia será avanzar hacia un modelo que combine reducción, reciclaje, aprovechamiento y coprocesamiento, antes de que los rellenos sanitarios lleguen a su límite.