Lucas Murillo enfrenta una nueva etapa después de someterse a una compleja cirugía de corazón que, según el equipo médico que lo atiende, tuvo una evolución mejor de la esperada. El procedimiento representa una oportunidad para que el niño pueda recuperar progresivamente actividades que hasta ahora estaban limitadas por su condición cardíaca.
La doctora Claudia Flórez, médica pediatra especialista en cuidado intensivo y cardiología pediátrica y jefe del Centro de Congénitas, explicó que Lucas nació con una cardiopatía que le impedía contar con un ventrículo derecho funcional. Su diagnóstico inicial fue atresia pulmonar con septum íntegro.
Desde su nacimiento, en 2019, el menor tuvo que atravesar diferentes procedimientos para mantener el flujo de sangre hacia los pulmones. Primero recibió una fístula sistémico-pulmonar y, a los seis meses, fue sometido a una cirugía de Glenn.
El siguiente paso debía ser la cirugía de Fontán, procedimiento que completa el proceso de paliación en pacientes que nacen con un solo ventrículo funcional. Sin embargo, Lucas no había podido llegar a esa etapa porque presentaba presiones pulmonares elevadas.
“Esta es una cirugía que normalmente debe hacerse entre los 3 y los 4 años y Lucas tiene 7. Entonces estábamos entre hacerle un Fontán o llevarlo a un trasplante cardíaco”, explicó Flórez.
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Una cirugía que abre una nueva etapa para Lucas
Finalmente, el equipo médico decidió realizar el Fontán, una intervención mediante la cual se conecta el drenaje de sangre proveniente de la parte inferior del cuerpo directamente con las arterias pulmonares.
La evolución posterior al procedimiento ha sido positiva. De acuerdo con la especialista, el estado actual del menor incluso ha superado las expectativas del equipo.
“Realmente Lucas está mucho mejor de lo que nosotros esperábamos”, aseguró la médica, quien detalló que el niño salió de la cirugía sin necesidad de ventilación mecánica y actualmente permanece con una cánula nasal y bajo observación en la unidad de cuidados intensivos.
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Aunque todavía necesita oxígeno y continúa en recuperación, Flórez destacó que está comiendo, hablando y mostrando una evolución favorable.
Si ustedes lo vieran se sorprenderían porque se ve realmente muy bien
El procedimiento también busca darle a Lucas mayores posibilidades de desarrollar actividades cotidianas con menos limitaciones. Antes de la cirugía, el niño tenía episodios en los que su saturación de oxígeno podía caer de manera considerable, especialmente cuando realizaba actividad física.
Él estaba muy limitado porque se ponía muy morado. Entonces bajaba la saturación hasta 30, 40 de saturación y ya todo el mundo se angustiaba y entonces paraban
El sueño de volver a jugar fútbol
Uno de los objetivos que ahora tiene el equipo médico es que Lucas pueda regresar paulatinamente a las actividades propias de un niño de su edad. Entre ellas está el fútbol, un deporte que el menor quiere practicar y que antes estaba condicionado por sus problemas de oxigenación.
“Yo realmente espero que Lucas pueda volver a casa pronto y pueda poco a poco ir retomando cada vez mayor actividad”, afirmó Flórez.
La especialista explicó que, en los niños con este tipo de condiciones, suele ser difícil establecer restricciones estrictas a la actividad física porque ellos mismos suelen detenerse cuando sienten cansancio.
La expectativa, por ahora, es que Lucas pueda regresar a casa, retomar progresivamente sus actividades y volver al colegio.
“Lo que esperamos es que él pueda prontamente volver a casa e ir retomando poco a poco sus actividades, incluso volver al colegio”, indicó.
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Aunque la cirugía representa un avance importante, el Fontán no significa que Lucas haya superado definitivamente su condición cardíaca. Al tener un solo ventrículo funcional, deberá permanecer bajo vigilancia especializada durante toda su vida.
“Lucas necesita seguimiento estricto por el servicio de cardiología. ¿Por cuánto tiempo? De por vida”, explicó Flórez.
Con el paso de los años podrían ser necesarios nuevos procedimientos. Uno de ellos sería el cambio del tubo utilizado en la cirugía, especialmente si el crecimiento del niño hace que el conducto deje de tener el tamaño adecuado.
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También existe la posibilidad de que, en el futuro, el paciente requiera un trasplante cardíaco. Sin embargo, la especialista aclaró que actualmente no es posible establecer cuánto tiempo funcionará el Fontán.
“Tenemos pacientes de 20, 30 años en Fontán. Sí, es lo que esperamos con Lucas, que dure mucho tiempo más y que esta cirugía nos logre tener a Lucas bien por mucho tiempo”, manifestó.
Por ahora, el objetivo inmediato es que el niño continúe recuperándose, salga de la unidad de cuidados intensivos y pueda regresar progresivamente a su vida cotidiana. Después de años de procedimientos y restricciones, el equipo médico espera que esta nueva etapa le permita a Lucas volver a disfrutar de actividades tan sencillas para otros niños como correr detrás de un balón.