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La Fila, la zona veredal que relata la realidad de la concentración de las Farc

“Vivimos como cuando estábamos en el la selva”, así le dijo a Blu Radio alias “Ramiro”, uno de los 300 guerrilleros que conviven en la zona veredal de La Fila, en Icononzo, Tolima. Y no exagera.

278731_Foto: Blu Radio

Viven en cambuches, con techo de plásticos, que a ellos les ha tocado construir sin los materiales que el Gobierno les prometió una vez firmaran el proceso de paz. 

 

Eso sí, comida sí tienen y de buena calidad para hacer un buen sudado, por ejemplo, un caldo de verduras y unas arepas dulces que se las comen al desayuno. Deliciosas. 

 

 

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Para llegar al corazón de esa zona veredal es necesario subir tres montañas de media complejidad. En la segunda montaña está lo que ellos llaman la “Zona de Recepción”, que consiste en 20 cuartos improvisados y construidos con bolsas y maderas para los invitados que lleguen a esa zona veredal; invitados de todo tipo: desde periodistas, hasta familiares de los guerrilleros o miembros de esa guerrilla que llegan a conocer la zona y por qué no a pedir que les resuelvan un problema. (Lea también: Farc, concentradas en su totalidad en las zonas veredales de todo el país).

 

Al lado está el comedor de recepción, en el que atienden a esas personas invitadas y les preparan una comida de bienvenida. Allí nos atendieron con un desayuno, que consistió en un chocolate con leche, una sopa aguada de verduras y una arepa de harina dulce. Y no en platos plásticos, vajilla de porcelana. “¡Tan pichados!”, le dijo una periodista española a los guerrilleros que estaban sirviendo el desayuno. 

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Cupo completo

 

La llegada de los guerrilleros a esa zona veredal inició a mediados de noviembre del año pasado y los 300 guerrilleros provienen del Bloque Oriental de esa guerrilla. 300 guerrilleros en los que están, también cinco madres con niños de brazos, que oscilan entre cinco meses y dos años de edad.

 

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“Me he sentido bien acá en esta zona, pero sí nos hace falta las construcciones que el Gobierno prometió hacer. Además, no hemos podido construir bien nuestros dormitorios porque no hay material. (…) en unos meses quisiera estudiar todo lo que tiene que ver con computadores”, dijo Patricia Muñoz, guerrillera y mamá de Juan Andres, que tiene cinco meses. 

 

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Los cambuches dormitorios se empiezan a ver desde el inicio de la segunda montaña. Allí tienen todo lo necesario para vivir, pero que a ellos les ha tocado construir con materiales que recogen en la selva de la región. Palos enormes de madera, plásticos especiales para resistir un clima húmero como el de Icononzo, que tiene una temperatura promedio de 21 grados, pero en la noche puede llegar hasta 3 grados. (Lea también: Así avanza la construcción de la zona veredal de Icononzo, Tolima).

 

 

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La situación que tenemos es verdaderamente preocupante, porque no se ha construido nada de la infraestructura que el Gobierno se había comprometido a hacer y que tiene que ver con generar las condiciones básicas para los combatientes. No hay cocina, no hay restaurantes, no hay agua potable, no hay servicios sanitarios. Esto nos está creando una situación compleja”, le dijo a Blu Radio Carlos Antonio Lozada, miembro del secretario de las FARC y comandante de esa zona veredal. 

 

El corazón del campamento

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Apenas termina la segunda montaña, se puede ver lo que es el centro del campamento, donde no solo está el comedor principal, donde se reúne el comandante con los invitados, sino además varias construcciones a medio terminar. Fue en ese momento que una guerrillera, que no quiso identificarse, nos contó el estricto régimen que tienen, que les da hasta para ver noticias.

 

A las 7 de la mañana el comandante reúne a buena parte de la guerrillerada, pues otros están en modo desayuno, preparándolo, y les lee los documentos que acordaron en La Habana con el fin de que estén informados de lo que allí se pactó y sepan qué derechos tienen y cuáles son sus deberes. (Lea también: Farc presenta listado para que 400 guerrilleros más entren a zonas veredales).

 

“Esa lectura de los documentos no pueden faltar por parte de los camaradas. Y de ahí se inician las labores cotidianas: el aseo al campamento, terminar de organizar la cocina, la construcción de las zonas que faltan y así hasta las 3 de la tarde. Y obvio está el otro grupo para hacer la comida. También está un mecanismo que se llama la Relación Militar para escuchar planteamientos y sugerencias de los combatientes. Al final, vemos las noticias, los que quieran, pero en realidad somos muchos los que queremos verlas”, agregó.

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Y es verdad. Tienen una antena grande que les suministra una buena señal de parabólica con la que pueden ver los canales nacionales, además de señal para internet, que no es muy buena, pero “algo es algo”.

 

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Ya en el corazón del campamento, se encuentra quizás uno de los lugares más custodiados de esa zona veredal: el toldo donde tienen fusiles R15, AK 47, 762. La guardia la hacen cada dos horas. Lo sacan de las caletas desde las 7 de la mañana y ya al caer la tarde los regresan a ese mismo lugar. Son casi 200 los que tienen allí con un tapón en la boquilla, que algunos lo interpretaron como un ejemplo de que la guerra terminó, al menos para varios miembros de las FARC.

 

Y justamente me topé haciendo guardia a Vanessa Hurtado, nombre verdadero. Entró a las filas de las FARC cuando tenía 13 años. Hoy tiene 26.

 

“Aquí es una norma prestar guardia, porque hay sitios en los que uno no se puede llegar. Acá nadie puede decir que se va a llevar ese fusil, todo tiene que ser con permiso y decir por qué se lo lleva y para qué parte”.

 

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Quiere aprender a conducir carro, cuando las FARC ingresen a la vida civil.

 

La situación en las zonas veredales es compleja en el sentido de la infraestructura. Según Carlos Antonio Lozada, eso retrasaría más la entrega de armas, a lo que el Gobierno respondió que los 180 días no tienen por qué moverse.

 

Según el presidente Santos, el 1 de junio todas las armas de las FARC estarán en poder de la ONU. Solo falta esperar que no haya una segunda x en el calendario, como ya ha sucedido.  (Lea también: Solo quedan dos zonas veredales por terminar: Santos).

 

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Guerrillero que perdió la pierna y el brazo

 

 

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